A qui li està permès dir mentides en la polis justa de Plató?


“¿A quiénes llamas verdaderos filósofos?” (La República,475e, 485b y 501c)  –A aquellos que aman la verdad- leemos en La República. Pero el propio Platón no se atiene a la verdad al efectuar esta afirmación. En efecto, dista mucho de creer realmente en ella y así, declara lisa y llanamente en otros lugares que es regio privilegio del soberano hacer pleno uso de las mentiras y el engaño: “Si hay alguien con derecho a mentir, éste sólo puede ser el gobernante de la ciudad, a fin de engañar a sus enemigos y a sus propios conciudadanos en beneficio de la comunidad; pero ningún otro debe gozar de este privilegio” (Ob. cit. 389b y sigs)

“Para el beneficio de la comunidad”, dice Platón. Nuevamente se ve aquí que el principio de la utilidad colectiva constituye la consideración ética fundamental. La moralidad totalitaria lo gobierna todo, incluso la definición, la Idea, del filósofo. Casi no hace falta agregar que, por el mismo principio de conveniencia política, los súbditos están obligados a decir la verdad. “Si el gobernante sorprende a alguien en una mentira … entonces lo castigará, por fomentar una práctica que lesiona y pone en peligro a la ciudad …” (Ob cit 389c) Sólo en este último sentido, ligeramente inesperado, se muestran los gobernantes platónicos –los filósofos reyes-amantes de la verdad. 

Karl R. PopperLa sociedad abierta y sus enemigos, Primera Parte, Ediciones Orbis, Barna, pág.140

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