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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: juliol, 2023

On Bullshit.

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‌ Una noticia triste: el filósofo estadounidense Harry G. Frankfurt falleció este domingo a los 94 años. Aunque escribió muchos artículos sobre la libertad y la responsabilidad moral, se le recuerda por haber definido y descrito en un texto de 1986 un término apropiado para estas semanas de campaña y elecciones: la charlatanería. El texto se publicó como libro en 2005 y se convirtió en un bestseller con el título de On Bullshit . En las traducciones más recientes al español se titula Sobre la charlatanería , aunque el término en inglés es más contundente. Quizás se pueda traducir también como gilipollez o, en catalán y como le gustaba decir a Josep Pla, collonada . Como decía, no hay campaña política sin charlatanería, pero Frankfurt recuerda que está presente en todas partes, en gran medida por la necesidad que sentimos de compartir nuestra opinión sobre cualquier tema, aunque no tengamos ni idea… Cosa que, por cierto, escribió antes de que existiera Twitter. ‌ El concepto es maleabl

Escepticisme i filosofia.

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  ... no se puede ser filósofo sin ser escéptico, porque es obvio que en cualquier investigación debemos dudar de las supuestas verdades establecidas, debemos mirar más allá de los engaños de las apariencias, aunque no tengamos más remedio que recurrir a las apariencias incluso cuando queremos cuestionarlas, como ya supo ese gran precursor escéptico y primer gran científico que fue Demócrito. Lo cierto es que también los filósofos dogmáticos emplean el escepticismo en la construcción de sus sistemas, aunque después, como diría Sexto Empírico, una vez que llegan al tejado se deshacen de la escalera escéptica. Pero me temo que muchos se quedan allí arriba y ya no saben cómo bajar (ni cómo ayudar a otros a subir a tales alturas sin la escalera). En definitiva, filosofía y escepticismo son casi lo mismo, aunque tantas veces se olvide y se adopte el dogmatismo. Julieta Lomelí , entrevista a Daniel Tobau : "No se puede ser filósofo sin ser escéptico", filco.es 14/07/2023

Les mancances de la IA.

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Para la IA, la barrera infranqueable está en el cuerpo, con su capacidad de actuar con el entorno a través de las experiencias. El cuerpo, y no solo el cerebro, conforma la inteligencia, y sin cuerpo no puede haber inteligencia de tipo general. Tampoco las máquinas tienen sentido común ni se les puede dotar de él, y sin sentido común no es posible una comprensión profunda del lenguaje ni una interpretación inteligente de lo que capta un sistema de percepción visual o táctil. Estos conocimientos son producto de nuestras vivencias y experiencias como humanos, y dan una generalidad y profundidad inalcanzable para las máquinas, que solo funcionan en entornos restringidos y preparados y no entienden la relación causa-efecto, solo la correlación. Los sistemas de IA no aprenden como el ser humano, son el olvido catastrófico, no tienen capacidad multipropósito: lo que aprenden en un área no pueden utilizarlo deductivamente en otra. Concluye López de Mantaras que “por muy inteligentes y general

La filosofia i el chatbot.

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A diferencia de Sócrates, el chatbot ni siquiera sabe que no sabe nada. Por eso, en su mercado, solo opera con respuestas supuestamente basadas en hechos y no con preguntas sin respuesta. En lugar de esforzarse por mostrar ideas eternas, cada una de sus afirmaciones se basa en probabilidades siempre cambiantes. En lugar de desconfiar profundamente de la escritura como medio, como hacía Sócrates, porque permitía fingir el conocimiento, los chatbots se basan en la simulación del conocimiento a partir de textos escritos. En lugar de detenerse asombrado ante las preguntas más elevadas, el chatbot siempre ofrece alguna tontería inventada libremente, aunque no exista ningún dato para sustentarla. En lugar de sopesar las voces que participan en una conversación libre, se basa en su mera recopilación y recuento. En lugar de cuestionar productivamente la autoridad, iguala toda forma de autoridad evolucionada. En lugar de esforzarse por salir de la cueva de lo meramente creído con cada nuevo tér

Ruptura entre l'esquerra i la classe obrera.

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Una mujer a la que conozco y quiero desde mi infancia, que siempre ha votado a IU y a la que convencí el otro día de que no podía abstenerse, me expresaba su "cansancio de la izquierda", cansancio que entre sus vecinos del barrio del Pilar, donde ella vive, alcanza -me decía- cotas de una visceralidad sideral. A mi pregunta de por qué un barrio de trabajadores había votado al PP y podía votar eventualmente a Vox, me respondía del modo más lúcido y sintético: ellos quieren ser ricos y la izquierda les pide sobriedad y solidaridad; quieren divertirse y la izquierda les aburre; llegan cansados del trabajo y la izquierda les regaña, les pide un esfuerzo feminista o ecologista o antropológico. Mi amiga explica a su manera que se ha producido una ruptura total entre una izquierda elitista muy puritana y una clase trabajadora formateada por el deseo neoliberal a la que le importa mucho más la seguridad que el voto y que está dispuesta a votar, por tanto, contra la democracia: ETA y

A favor d'un nihilisme "amigable".

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Según mucha gente, tanto desde dentro de la filosofía académica como desde fuera de ella, no solo es que el nihilismo esté vigente, sino que el nihilismo es algo así como el modo de pensamiento más propio y más característico de nuestra época. Pero, como digo en el libro, el nihilismo es más bien una filosofía huérfana, porque prácticamente no hay ningún filósofo o filósofa que se haya definido como nihilista, y en cambio son legión aquellos que intentan ayudarnos a «superar» el nihilismo o a «enfrentarnos» a él. Por otro lado, la imagen habitual del nihilismo me parece demasiado sesgada e injusta. En principio, el nihilismo consiste en una tesis bastante simple y, en nuestros días, cuasi-trivial: que no hay la más mínima base racional para pensar que el mundo, la vida y la existencia sean el tipo de cosa que tiene, ni debería tener, algo así como un «propósito» o un «sentido», sobre todo si concebimos este «propósito» como algo trascendente. En este sentido, podemos identificar el nih

Matemàtiques i realitat

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Y quiero enfatizar una de las tesis del siguiente texto de Novalis: “Si uno pudiera siquiera hacerle entender a la  gente que con el lenguaje ocurre lo mismo que con las fórmulas matemáticas… Estas constituyen un mundo en sí mismas; juegan solo consigo mismas; no expresan sino su maravillosa naturaleza y precisamente por eso son tan expresivas – precisamente por eso se espeja en ellas el singular juego de relaciones de las cosas”. El sorprendente hecho de que las matemáticas den cuenta de la realidad física es una cuestión sobre la que se han interrogado múltiples científicos y filósofos.  La sorpresa misma es indicativa de que, de entrada, se considera que, en su esencia, los entes matemáticos no son reflejo en la mente de una realidad exterior, sino cosa exclusivamente mental, lo cual implica: Las reglas que determinan las conexiones entre las mismas (que Kant veía como generadoras de auténtica novedad, es decir, de una síntesis que va más allá de la yuxtaposición de los elementos de

Bullshit! I Featuring Harry Frankfurt - Subtitulado al español (da click...

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Majoria no és Número sinó Dret.

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Parafraseando a Henry Thoreau,  podemos decir que si una sola persona se opone a la esclavitud esa sola persona constituye la mayoría; que si una sola persona se opone a la tortura o al franquismo esa persona constituye la mayoría; que si una sola persona defiende la justicia social, el matrimonio igualitario, la división de poderes, el  habeas corpus , el feminismo, esa sola persona constituye la mayoría. Mayoría no es Número sino Derecho. Es lo que llamamos Constitución, ese momento en el que la mayoría numérica decide que ninguna mayoría numérica podrá ya decidir en el futuro sobre los derechos civiles y los derechos humanos.  Santiago Alba Rico , Votar contra el odio , El País 19/07/2023

La democràcia i la paradoxa sorites

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Antonio Váguez vive en una ciudad en la que están claros los resultados de las elecciones: según las encuestas, va a ganar el candidato que se presenta por el Partido Agrupado y además lo hará con mayoría absoluta. Además, él quería votar a la Agrupación de Partidos, que ni siquiera va a conseguir concejales. ¿Pasa algo si el 28 de mayo se queda en casa?Un voto sirve de bien poco por sí solo. Incluso cuando se habla de “circunscripciones reñidas” y de “escaños (o concejales) que bailan”, rara vez se baja de miles de votos de diferencia, y cuando sucede se trata de excepciones comentadísimas (o de municipios muy pequeños, claro). Podríamos decir que nuestro voto no va a cambiar nada y el de Antonio Váguez aún menos. ‌Pero algo sí que cambia. Lo podemos explicar con la paradoja de sorites. Sorites viene del griego soros , que significa montón, y su origen es incierto aunque se supone que se remonta a los siglos IV o V antes de Cristo. ¿Un grano de trigo como un montón de trigo? No, a no

Saber perdre.

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Cuando perdemos, se activan las mismas áreas del cerebro que se ponen en marcha cuando nos damos un golpe físico. En cambio, las victorias hacen que suban los niveles de testosterona, tanto en hombres como en mujeres, y esto nos hace sentir más poderosos. También se libera dopamina, un neurotransmisor que participa en la función de recompensa ante estímulos placenteros. De hecho, estamos programados para rehuir las derrotas. Como escribe  el psicólogo Daniel Kahneman  en Pensar rápido, pensar despacio, nuestra aversión a la pérdida supera con mucho nuestra inclinación a las ganancias. En un experimento, Kahneman propuso a los participantes una apuesta con una moneda: si salía cruz, perdían 100 dólares; si salía cara, ganaban 150. A pesar de que la apuesta parece ventajosa, la mayor parte de la gente la rechazaba. Es decir, no se trata solo de que nos guste más ganar que perder, sino que preferimos no perder a ganar. Aprender a perder es un proceso largo, que empieza en la infancia. Por

La força de la mentida.

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Para entender la relación de los políticos con la verdad podemos detenernos en "La mentira en política", un ensayo que Hannah Arendt incluyó en  Las crisis de la república .  La filósofa lo escribió después de que  The New York Times  y  The Washington Post  publicaran en 1971  los papeles del Pentágono ,  un informe secreto sobre la implicación militar y política de Estados Unidos en Vietnam entre 1945 y 1967. La lectura del informe dejaba claras las mentiras que los presidentes, en especial Lyndon B. Johnson, habían soltado con el objetivo de ocultar el alcance y el fracaso de la guerra. ‌ Arendt usa este ejemplo para analizar cómo los políticos mienten, y empieza recordando que “la sinceridad nunca se ha contado entre las virtudes políticas, y las mentiras siempre se han visto como herramientas justificables en los asuntos políticos”. Solemos excusar los engaños, las medias verdades y las exageraciones de los políticos, a menudo en campaña y a menudo con la excusa de que t