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En què consisteix l'era postmoralista?

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La cultura de la obligación moral ha dejado paso a la de la gestión integral de uno mismo, el reino del pragmatismo individualista ha reemplazado al del idealismo categórico, los criterios de respeto hacia sí mismo han entrado en el ciclo móvil e indeterminado de la personalización, de la psicologización,de la operacionalización. El proceso posmoralista ha transformado los deberes hacia uno mismo en derechos subjetivos y las máximas obligatorias de la virtud en opciones y consejos técnicos con miras al mayor bienestar de las personas. Se ha pasado una página de la historia de la moral moderna: la moral individual se ha convertido en una moral desustancializada, inencontrable para mayor provecho de la dinámica histórica de la autonomía individualista en adelante liberada de una forma de obligación interna que determinaba imperativamente las conductas. Cuidémonos de la cantinela decadente: la expansión de los derechos subjetivos y la defección de los deberes individuales no deben servir ...

Ja portem més de dos segles sentint la mateixa cantarella: la nostra societat es descompon (Gilles Lipovetsky)

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La ética puede estar bajo los focos, pero la opinión pública no oculta su pesimismo. El sentimiento que domina incuestionablemente es el de la descomposición moral: a comienzos de la década de 1980, dos tercios de los europeos creía que la ayuda entre las personas no dejaba de retroceder, el 60 % consideraba que no se debe tener confianza en los demás; en la actualidad, una amplia mayoría de los franceses considera que su país está a punto de volverse racista. Sea cual sea el lugar ocupado por el tema del despertar de la ética a ojos de la opinión pública, son mucho más característicos del momento actual el hundimiento de los ideales y la decadencia moral. Claro que, en cierto sentido, no hay nada nuevo bajo el sol. Desde hace por lo menos dos siglos, cada generación conjuga con más o menos virulencia la idea de disolución de los valores y quebrantamiento de las costumbres. Hoy como ayer puede oírse la misma cantinela sobre el mundo moderno entregado a la  violencia, al egoísmo, a ...

No vivim en l'apoteosi del nihilisme modern (Gilles Lipovetsky)

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Es grande la tentación de asimilar la cultura del posdeber al grado cero de los valores, a la apoteosis del nihilismo moderno. En la década de 1960, Castoriadis consideraba que las creencias comunes relativas al Bien y al Mal habían desaparecido, «la idea general es que se puede hacer cualquier cosa y que nada está mal con tal de salir bien parados de ello» Un poco más tarde, Baudrillard analizaba la sociedad contemporánea como un sistema sin puntos de referencia en la que todos los valores se conmutan, en la que todo se intercambia en una circularidad sinfin. Aún más recientemente, Alian Bloom escribía que «ya no se es capaz de hablar con la menor convicción del bien y del mal», ya nadie cree verdaderamente en algo, «hay una crisis de valores una crisis de proporciones inauditas».  Los ambientes intelectuales han permanecido largo tiempo fascinados por el escenario nihilista, son siempre el naufragio y el catastrofismo del «todo a hacer puñetas» los que dominan las lecturas de las...

La filosofia no és la solució per a la felicitat (Gilles Lipovetsky)

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La diferència entre la felicitat i el plaer és que pots sentir plaer fins i tot en una situació tràgica, però la felicitat és diferent. Per assolir-la, cal experimentar el que deien els grecs, l’estat de serenor, una certa pau interior. La inseguretat no impossibilita el plaer, però sí que fa impossible la felicitat. Si estàs en un estat d’inseguretat, no pots gaudir de la vida, de la certa despreocupació que acompanya la felicitat. I, finalment, els moderns, des del segle XVIII, plantegen que l’objectiu a assolir és la felicitat a la Terra. Vostè em dirà: no hi ha res d’extraordinari, en això. Doncs sí, perquè durant els 50.000 anys anteriors s’aprenia que la Terra era una vall de llàgrimes, com es diu a la Bíblia. Per tant, prepara’t per ser feliç després de la mort, que aquí no seràs feliç. Els moderns ho van capgirar tot: “Volem ser feliços aquí baix”. D'una banda, en nom de la felicitat col·lectiva es denuncia el treball infantil i es construeix la seguretat social, i això est...

Gilles Lipovetsky (Hiperconsum).

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Mire el movimiento de los chalecos amarillos en Francia. La gente no llega a fin de mes. No es una liberación. En una sociedad de hiperconsumo hay muchos cargos nuevos, desde Netflix al móvil. La gente quiere vacaciones e ir al restaurante, dicen los chalecos amarillos. Yo soy de familia muy modesta y en los cincuenta no iba a ningún restaurante. Y no sufría nada. La civilización de la ligereza nos ha dado el deseo y ha creado una contradicción permanente. El hiperconsumo ha penetrado las conciencias. Pero para nada soy de los que diabolizan el consumo. Donde el consumismo se desarrolla la esperanza de vida crece. Y el consumo da satisfacciones en su ligereza. Si no, la vida es siniestra. El problema grave es que los medios sean el fin. El consumo en nuestra sociedad ha ocupado demasiado lugar y hay individuos que viven para él. La aventura humana no puede reducirse a comprar marcas, uno espera otras cosas que ser un consumidor. Es uno de los desafíos del siglo XXI. Proponer a l...

El subjecte de rendiment.

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Lipovestky (2003) sostiene que la sociedad postindustrial[1] se caracteriza por ser un contexto basado en el auto-servicio. Con la llevada de este espacio hemos pasado de la vieja presión disciplinaria a una sociedad basada en la seducción. La seducción se alza como un proceso general caracterizado por el aumento de las posibilidades donde las relaciones de producción son sobrepasadas por las relaciones de seducción. Aquí surge un concepto que abarcará todas las facetas sociales: el consumo. “La sociedad del consumo explicita sin ambages la amplitud de estrategias de la seducción” (pág:18). Albert Orti , Reoptimizar al sujeto de rendimiento (I), Ssociólogos 24/05/2018 https://ssociologos.com/2018/05/24/reoptimizar-al-sujeto-de-rendimiento-i/ Vegeu continuació en   https://ssociologos.com/2018/05/27/reoptimizar-sujeto-rendimiento-ii/

L'estetització del món (Gilles Lipovetsky).

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Gilles Lipovetsky Generaciones enteras de universitarios –sobre todo esos que cursaron, contra las leyes del sentido común, carreras de humanidades– se familiarizaron con la palabra posmodernidad gracias a él, o por culpa suya. El filósofo y sociólogo Gilles Lipovetsky (París, 1944) saltó a la fama a inicios de los ochenta con La era del vacío , ensayo de referencia para entender un mundo guiado por el consumismo desenfrenado y el narcisismo elevado a su máxima potencia. Desde entonces, no ha dejado de observar las mutaciones de las sociedades occidentales, teorizando sobre asuntos tan diversos como nuestra interacción con las pantallas o la relación de dependencia que mantenemos con la moda y el lujo. Su último ensayo, La estetización del mundo. Vivir en la época del capitalismo artístico (Anagrama), se centra en las alianzas que las grandes corporaciones establecen con las llamadas industrias creativas, que les permiten transformar el comercio casi en una forma de arte. Del l...

L'estetització del món (Gilles Lipovetsky).

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Gilles Lipovestsky Es un fenómeno realmente curioso. Cuando uno lee a Gilles Lipovetsky -el filósofo por excelencia de la modernidad y su postrimería, El imperio de lo efímero, La era del vacío, transmutada ahora en «híper modernidad»- las conclusiones que extrae son catastróficas y apocalípticas; pero toda vez que uno le escucha, esa carga negativa -¿estaría en mi mente lectora?- se transforma en corriente positiva e integradora. Empiezo a pensar que no sé leerle, no obstante les pasaré unas claves para que ustedes lean mejor La estetización del mundo , su último y nutritivo ensayo, que esta semana publica la editorial Anagrama. Verán, cuando lean que la cultura y su expresión artística se ha convertido en puro negocio de mercado, entienda que «la motivación económica no mata la creación» sino todo lo contrario, porque ha traído consigo una muy loable "desjerarquización de la cultura" y ha conseguido "que el arte no permanezca envasado en los museos sino qu...

Individualisme i humanització de les sancions (Lipovetsky).

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¿Se puede olvidar esa nueva lógica social si se quiere comprender el proceso de la humanización de las condenas entre los siglos XVIII y XIX? Indiscutiblemente debemos relacionar esa mutación penal con el advenimiento de un nuevo dispositivo del poder cuya vocación ya no es, como fue el caso desde el origen de los Estados, afirmar en la violencia humana de los suplicios su eminente superioridad, su poder soberano y desmesurado, sino, al contrario, administrar y penetrar suavemente en la sociedad, controlarla de forma continua, mesurada, homogénea, regular, hasta en sus rincones más ínfimos ( Michel Foucault , Surveiller et punir , Gallimard 1975 ). Pero la reforma penal no hubiera sido posible sin el hundimiento de la relación con el otro suscitado por la revolución individualista, correlato del Estado moderno. En la segunda mitad del siglo XVIII, surgen protestas contra la atrocidad de los castigos corporales, éstos empiezan a  ser socialmente ilegítimos, a asimilarse a la ba...

Atomització social i civilització dels comportaments (Lipovetsky).

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Alexis de Tocqueville Inseparable del individualismo moderno, el proceso de civilización no debe confundirse sin embargo con la revolución democrática concebida como disolución del universo jerárquico e instauración del reino de la igualdad. Sabemos que en la problemática tocquevillana, es la «igualdad de condiciones» la que, al reducir las desemejanzas consideradas, naturales entre los hombres, al instituir una identidad antropológica universal, explica la suavización de las costumbres, la regresión del uso de la violencia interpersonal. En los siglos de desigualdad, la idea de similitud humana no existe, por ello la compasión, y la atención para con los que pertenecen a una casta reputada esencialmente heterogénea, difícilmente pueden desarrollarse; por el contrario, la dinámica igualitaria, al producir una identidad profunda entre todos los seres, miembros iguales de una humanidad idéntica y homogénea, favorece la identificación con el dolor y la desgracia ajenos y, de este mo...

Quan la vida es converteix en el bé suprem? (Lipovetsky).

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El Roto Cuando el ser individual se define cada vez más por su relación con las cosas, cuando la búsqueda de dinero, la pasión por el bienestar y la propiedad son más importantes que el estatuto y el prestigio social, el concepto del honor y la suceptibilidad agresiva se debilitan, la vida se convierte en valor supremo, se debilita la obligación de no perder la dignidad. Ya no es vergonzoso no contestar una ofensa o una injuria: una moral del honor, origen de duelos, de belicosidad permanente y sangrienta, ha sido substituida por una moral de la utilidad propia, de la prudencia donde el encuentro del hombre con el hombre se realiza esencialmente bajo el signo de la indiferencia . Si en la sociedad tradicional el otro aparece de entrada como amigo o enemigo, en la sociedad moderna, se identifica generalmente con un extranjero anónimo que ni merece el riesgo de la violencia. «Posesión de uno mismo: evita los extremos; cuida de no tomar demasiado a pecho las ofensas, pues nunca ...

Les raons de la progressiva disminució de la vendetta.

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No cabe duda de que el fenómeno de la suavización de las costumbres es inseparable de la centralización estatal; pero no por ello se puede considerar este fenómeno como el efecto directo y mecánico de la pacificación política. No es aceptable decir que los hombres «reprimen» sus pulsiones agresivas por el hecho de que la paz civil está asegurada y las redes de interdependencia no cesan de amplificarse, como si la violencia no fuese más que un instrumento útil para la conservación de la vida, un medio vacío de sentido, como si los hombres renunciasen «racionalmente» al uso de la violencia desde el momento en que es instaurada su seguridad. Eso sería olvidar que la violencia ha sido desde siempre un imperativo producido por la organización holista de la sociedad, un comportamiento de honor y desafío, no de utilidad. Mientras las normas comunitarias tengan prioridad sobre las voluntades particulares, mientras el honor y la venganza sigan prevaleciendo, el desarrollo del aparato ...