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S'estan mostrant les entrades amb l'etiqueta Verdú

Desiguals, un defecte de perspectiva.

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El Roto Hasta cierto punto, ser de la misma especie y constatarnos tan desiguales es un efecto o defecto de perspectiva. Con seguridad, alguien que nos observara desde afuera apenas distinguiría a los listos de los tontos a los agraciados de los feos, a los torpes de los habilidosos. Y siendo así, si se trata tan sólo de un fenómeno de vacilante perspectiva, ¿cómo no aceptarnos más parecidos que diferentes, más amontonados que enemistados? Vicente Verdú , ¿Desiguales?, El Boomeran(g) 19/04/2016

Els pintors prefereixen l'ull a la llengua, l'impacte a l'explicació.

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Es común decir que los pintores carecen del don de la palabra. No es, sin embargo, un error. Cuanto más pintan más se desarrolla esta peculiaridad y se muestran a menudo especialmente silentes cuando se comentan, ante ellos, sus creaciones. No se trata solo por pudor -como sería fácil de entender- sino porque ellos son quienes sinceramente prefieren la afasia y aman ante todo la contemplación. Prefieren el ojo frente a la lengua, el impacto a la explicación. En suma, se presentan con frecuencia como tipos silentes y falsamente ignorantes de cuanto hacen de verdad. Falsamente, porque se trata, en general, de profesionales cuya condición consiste en aproximar su alma al alma de las cosas (visibles o no) sin mediación razonada alguna. Pero, además, llegado el caso en que hablen un lenguaje, este tiende a ser muy poco comunitario. Casi ningún artista empleará un habla fácilmente transmisible y, en consecuencia, tampoco entre ellos cabe esperar una conversación hilada a la ...

Creativitat i coratge.

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by Matisse El artista fue tenido, a menudo, por un estrafalario o por un loco. La genialidad iba aparejada a la marginalidad y dentro de tal cantón vivía enfrascado en pensamientos solitarios. Ahora, sin embargo, el artista no sólo ha dejado de vivir o estar en la higuera sino que hasta forma parte del centro de la hoguera. Muchos son hoy artistas, creadores o creativos. Y todos ellos comparten el lema de Matisse: “Para crear hay que tener coraje”. El mayor veneno para la creación (también llamada innovación) es comportarse humildemente. La humildad arrincona, aunque también la arrogancia provoque su desdén. En el centro de ambas opciones se halla el bendito atrevimiento. Un impulso temerario y hasta suicida, pero ¿qué sería del arte sin el inminente acantilado de la muerte? Prácticamente todos los que cambiaron el curso de las cosas de Caravaggio a Einstein o de Cézanne a Coco Chanel se lanzaron a una experimentación que fácilmente les conduciría al ridículo. El hazmerr...

Canvi climàtic, capgirament dels valors.

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La actualidad nos alerta no sólo del cambio climático sino del climaterio humanista. Del miedo a la Naturaleza se ha pasado al miedo al hombre y hasta los huracanes o las inundaciones no parecen ya efecto exclusivo de la Naturaleza sino también de sus perversos habitantes. Desde un integral punto de vista, no debería importarnos esta inversión puesto que, en todo caso, queda preservado el miedo, máximo motor de la evolución, pero es llamativo que al pavor de la vida salvaje haya sucedido el temor a nuestra civilización. En La genealogía de la moral , Nietzsche hace ver que lo bueno o lo noble son conceptos nacidos significativamente de la aristocracia y la nobleza. El pueblo era vulgar, rastrero, malo mientras los príncipes serían como una abreviada edición de la divinidad. En los pretéritos de la Humanidad, el sufrimiento se tuvo como una virtud, la crueldad una virtud, la venganza una virtud y la negación de la razón otra virtud. Esta secuencia imitaba, punto a punto, el...

Viure és sentir-se permanentment malalt.

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Si supiéramos cómo actuar apropiadamente en cada circunstancia, seríamos dioses. Los dioses se caracterizan porque incluso equivocándose nadie lo nota. Más aun: toda obra que realizan se convierte en objeto ejemplar. Pero ¿cómo ser ejemplar no perteneciendo a ese coro?  Imposible dictar norma alguna para lograr que acertando dejemos de mortificarnos   y que errando no terminemos nunca de menospreciarnos.  Siendo humano, es corriente fijarse en lo bien que alguien ha obrado para alcanzar directamente el éxito o una apacible felicidad. Sin embargo, ¿qué opinará este tipo de sí mismo? Con toda seguridad, el ejemplo de alguien superior le hará consciente de sus seguras deficiencias y así, en la insatisfacción hallará la más continuada emoción. Vivimos insatisfechos porque existen siempre los demás. Vivimos solos porque nos queremos menos al compararnos con los mejores. Nos torturamos porque suponemos que existe una excelencia objetiva que no alcanzaremos jamás...

El pensament i la voluntat.

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Lo más sobresaliente del pensamiento es el extraordinario ejercicio de su poder creador. El pensamiento asume o corrige la realidad si posee una calidad superior y entera. El pensamiento puede hacer, en efecto, más oscuro un porvenir indeterminado, pero también dotarlo de una esperanza que construye con su luz o su energía. Ciertamente no logrará reformas materiales instantáneas pero, al cabo, lo que importan no son los milagros inmediatos sino la tendencia que el pensamiento instala hacia el futuro. En tiempos felices el pensamiento se deja mecer, pero en los adversos debe ponerse en pie y trabajar con ahínco. Sin pensamiento no hay voluntad de pensamiento. Y viceversa, no hay voluntad sin un pensamiento voluntarioso. La voluntad de cambiar las cosas indeseables empieza por cambiar la pena del diagnóstico que el pensamiento ha dejado cundir sobre ellas. Por esto, cambiando su actitud, se constituye en el capitán de la siguiente acción constructora.  Sin duda,...

La felicitat i la gent.

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Ninguna otra especie es más afectiva y gregaria ni más necesitada de cooperación, solidaridad e interacción positiva. Por fragmentos o a granel, la mira, se husmea, se enracima, se acumula, se reclama y reconoce en la especulación con los demás. Y ahora, con el multimillonario éxito de las redes sociales, ¿cómo dudar del potente fenómeno de la muchedumbre creando un nuevo saber y otro sabor de las costumbres? (...) El modo en que la gente se expresa más viva y gloriosamente es a través de la multitud. Una multitud sin número porque la manifestación solo llega a triunfar de verdad cuando las cifras que sumarían los concurrentes se hace una cuenta incalculable. De este modo la cantidad se convierte en cualidad y la voz -de dolor, de alegría, de protesta- se agranda ensordecedoramente. ¿Tendrá efecto este movimiento popular? No es seguro. No es seguro todavía, porque los movimientos sociales desde el feminismo al ecologismo, los derechos de los animales o los derechos de los anci...

Alegria.

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La alegría es un peculiar estado del alma. Todos podrían calificarse  como  diferentes pero la alegría es particularmente peculiar. ¿Qué quiere decir peculiar? Fácilmente se deriva de la palabra pecunio. La alegría es un tesoro, una fortuna o una potencia. Gracias a ella se puede crear y sin ella nos disponemos a resistir el dolor que acecha. Todo advenimiento de la alegría, sin importar la causa, es como un profuso riego del sistema central. ¿Dulce? ¿Picante? Lo mejor de la alegría es que no conoce parangón ni en el sabor ni en el decir ni en tampoco en el pensar. La alegría sigue un curso autónomo, tan falto de objetivo, que cuando incide en nuestro organismo se convierte en una festividad sin propósito ni finalidad. Y de ahí deriva su carácter tanto altruista como azaroso como benefactor. La alegría, podría decirse, se comporta con la arbitrariedad de la meteorología o como  los  polvos de oro que de vez en cuando Dios, habitualmente cicatero en todo, despr...

Contra el culte a la cultura.

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La escritora Susan Sontag y el director de cine alemán Wim Wenders se encontraron en Los Ángeles a finales de los años noventa, donde él se proponía residir una temporada. Entonces ella —siempre tan brusca— le espetó: “¿Pero cómo usted, una persona culta, puede soportar vivir en un país donde no hay cultura?”. Y Wenders le respondió. “¿Que no hay cultura? ¿Imagina usted un alivio mayor que vivir un mundo sin cultura?”. Muchos de nosotros, más o menos afines a Wenders, comprendemos bien ese desahogo tan sano como sosegante. Fin del carcelario mundo de la estirpe culta y sus sanedrines de cultura. Liberación del penitenciario culto a la cultura. De hecho una cosa es cultivarse y otra culturizarse. En la Grecia clásica y democrática no se entendía por cultura una acumulación personal de saberes. La población compartía un gusto, una sensibilidad y un comportamiento que favorecían la convivencia y su tolerancia. Esto sería la cultura invisible, ingrávida y ambiental. Nada de sa...

Treball contra excel.lència.

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El Roto Trabajo, trabajo y más trabajo. Cada vez me voy dando cuenta, al compás de los años, que esta tenaz conminación a trabajar encierra un férreo principio de muerte. Trabajar hasta la extenuación, trabajar sin desmayo, imponerse la ética del esfuerzo como la madre de todas las éticas. Y, sin embargo, alrededor se contempla a los triunfadores que si, en efecto, han trabajado, deben su gloria especialmente al talento y a la oportunidad. El don y la suerte componen los dos pilares de la excelencia. El trabajo sería un apuntalamiento necesario pero siempre que se tenga algo importante o excepcional que apuntalar. Cuando escribí, hace años, El éxito y el fracaso , comprobé  repetidamente en su elaboración que las personas notables y admiradas no debían su altura a haberse dejado la piel sin más sino al brillo particular de su piel y la ocasión de que fuera, a tiempo, bien enfocada. Todos los protagonistas del éxito sin quitarse méritos atribuían a la bue...

Els emperadors xinesos i la loteria.

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  Los emperadores chinos hacían entender su omnipotencia comportándose ante sus súbditos seres azarosos. Enviaban una legión a decapitar a todos los habitantes de una aldea que no había cometido insumisión alguna y días más tarde colmaban de bienes a otra localidad que tampoco se había destacado por su adhesión. Esta arbitrariedad les hacía igual a los fenómenos naturales, inundaciones, catástrofes o ubérrimas cosechas sobrevenidas sin ninguna sinrazón ocupaba el vacío de toda responsabilidad de modo que no necesitaban justificarse porque justamente su legitimación provenía de su inefable injustificación. Su reino imperaba gracias a la fuerza del azar que se confunde tanto con el destino y su incuestionable fatalidad. Vicente Verdú , La catadura del Gordo , El país, 27/12/2014 http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/26/actualidad/1419606332_372590.html

Nadal feliç?

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El Roto No llama la atención pero es muy llamativo que todas estas Fiestas de Navidad se consideren tan necesariamente familiares. No lo son porque lo sean sino porque deben serlo. ¿Nadie lo ordena? La Historia de la familia en nuestro espacio cultural conserva esta inducción, muy severa, a celebrar la fechas con los hermanos, padres, cuñados, nietos, abuelos, yernos, nueras y no sé que otros muchos parentescos más que se ven concitados a reunirse y a comer (en cenas o almuerzos) grupalmente. De una parte, hay quien lo toma como una crucifixión pero otros lo echarían de menos si no rigiera esta clase de invisible coerción a juntarse alrededor de una mesa bien puesta.  No siempre es feliz este agrupamiento, claro está. Y no siempre las cenas más festivas terminan alborozadas  pero aquí reside, precisamente su interés. Las familias estrechan sus contactos, reducen las distancias de sus domicilios y se someten al experimento de compartir a fecha fija un...

Morir per no haver viscut com cal.

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La cultura es la mayor conquista de la mortalidad. O dicho de un modo edificante: “La muerte nos hace cultos”. ¿Reconfortados, pues, con ello? Claro que no. Así son de funerarias las cosas humanas con cultura o no. Sin muerte no habría cultura, pero... ¿seríamos inmortales llegando a ser radicalmente incultos? Tampoco. Morimos de todos modos, sabiendo más o menos, rezando menos o más. Lo único interesante de este baile cultur/tanático es el cambio de música que históricamente ha presidido esta íntima relación. Siguiendo, por encima, un viejo libro de Zygmunt Bauman ( Mortalidad, inmortalidad y otras estrategias de la vida , 1992), recientemente traducido por Sequitur (Madrid, 2014), la Humanidad habría vivido su muerte de muy diferentes maneras. Durante la época premoderna la muerte, como expuso Philippe Aries , se hallaba “domesticada”, naturalmente inscrita entre los enseres domésticos ( Verdú . Anagrama, 2014). Se moría en compañía familiar, se moría con la ...

La cultura i la excel.lència de la multitud.

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El Roto “Cultura” pertenece al cielo de esas palabras que, como la Santísima Trinidad, poseen varios espíritus en una misma persona. Por un lado, “cultura” alude a culto y, por otro, evoca “cultivo”. De esta doble acepción se derivan dos clases de culturas. Una cultura de “culto” conlleva la santificación, la veneración y la genuflexión. Es la clase de cultura que ha imperado en Europa. Una clase de aire o áurea religiosa que convierte a los artistas en creadores a imagen y semejanza de Cristo. Creadores que, remedando la figura de Cristo, morían (de pobres, de enfermos, de abnegados) para entregar con su muerte sacrificial un producto sublime al género humano. La gran obra de arte era la gran obra de la creación y exigía de estas trágicas entregas tan acristianadas. Por el contrario, tanto la cultura en la Grecia clásica como en los años inocentes de Estados Unidos no se valía en absoluto del santoral ni del martirio redentor. En esos mundos, la cultura forma...

Comandament a distància.

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forges Un signo de la modernidad es el aparato que, por antonomasia, opera, gestiona, dirige o produce sin valerse de las manos. Ni tampoco de la vigilancia presencial del director o del obrero. Las radiografías o las laparoscopias, los aterrizajes o los bombardeos son obra de artefactos a los que se les dirige a cientos o miles de kilómetros de distancia. El espacio y su aventura puso de manifiesto hace más de medio siglo el poder de los ingenios a distancia. Este poder, sin embargo, ahora  ha aterrizado hasta el mismo corazón de este mundo. Las manos y los brazos sólo se mueven acaso a una distancia incalculable, O ni siquiera se  mueven y es sólo el pensamiento quien pone en marcha la acción. Esta separación entre la cosa y el ser humano, entre la sensualidad  de uno y otro, empezó ya con las puertas con células fotoeléctricas. Puertas que se abren y cierran automáticamente, sin necesidad de esfuerzo humano alguno. Fin pues de la manivela y de su amab...