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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: maig, 2020

Santiago Sánchez-Migallón Jiménez - AI Saturdays Almería | LaOficina Cul...

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284: Andrés Carmona Campo, ¿Y si Fernando Simón, Santi García Cremades y Martínez Ron estuvieran equivocados?

Vamos a invitar a los tres a jugar a un juego. Se trata de adivinar cuál es el siguiente número de una serie. Esta empieza con el 1, ¿cuál es el siguiente? Los tres dicen que el 2. Aciertan. ¿Cuál es el siguiente? Los tres coinciden de nuevo: el 3. Y vuelven a acertar. Seguimos una tercera ronda. Ahora los tres se envalentonan. Simón dice 4 y además predice que el próximo será el 5. Aberrón dice que será el 5 y después el 7. Y Cremades apuesta por el 5 y el 8. En la 3ª ronda sale el 5: Simón ha fallado. Y en la 4ª ronda sale el 8: Cremades gana. ¿Qué ha pasado aquí? Resumamos lo que ha ido diciendo cada uno y el resultado:   Inicio 1ª ronda 2ª ronda 3ª ronda 4ª ronda 1 2 3 5 8 Fernando Simón 1 2 3 4 5 Martínez Ron (Aberrón) 1 2 3 5 7 Santiago Gª Cremades 1 2 3 5 8            Lo que sucede es que cada uno ha estado trabajando con hipótesis y modelos distintos. Simón utiliza la serie de números naturales, Aberrón la de los números primos, y Cremades (matemático él) la sucesión de Fibonac

Les paradoxes de l'aprenentatge.

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Está ya planteada la pregunta de qué aprendemos de la praxis acerca de nuestra posición (personal, colectiva): ¿qué se puede aprender de la práctica en un espacio social generalmente opaco con respecto a los principales ejes de la opresión y el estigma? La Revolución Científica hizo nacer la conciencia de que la realidad física no es transparente y que las cosas no son a veces como aparecen. En lo que respecta al mundo de lo social y especialmente al mundo de la mente, la idea de que ambos son transparentes sobrevivió sin embargo hasta lo que llamamos la Escuela de la sospecha (Marx, Nietzsche, Freud) y, en general, a la emergencia de las ciencias sociales y cognitivas. Hoy sabemos que también en lo social y en lo personal las cosas no son como aparecen, que no hay que fiarse de las apariencias, ni siquiera, o sobre todo, de las apariencias propias.   La explicación que dio la modernidad acerca de la distinción entre apariencias y realidad se transmitió al mundo de lo social y lo menta

El combat per guanyar-se l'atenció.

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La neurociencia de la atención, pese a haber hecho enormes avances en las últimas décadas, sigue siendo demasiado primitiva como para explicar exhaustivamente la cosecha de la atención a gran escala. Como mucho, puede iluminar ciertos aspectos de la atención individual. Sin embargo, los científicos han comprendido algo que resulta absolutamente fundamental que entendamos sobre el funcionamiento del cerebro humano antes de proseguir: que tenemos la increíble y magnífica capacidad de no hacer ni caso. ¿Alguna vez te has dado cuenta de que llevabas un buen rato hablando con alguien que no había escuchado ni una sola palabra de lo que habías dicho? Nuestra capacidad de no hacer caso es tan llamativa como nuestra habilidad para ver u oír. Esta habilidad, junto con la necesidad inherente de prestar atención a algo en todo momento, ha dictado el desarrollo de las industrias de la atención. Nos bombardean con información a todas horas. De hecho, todos los organismos complejos —sobre todo, los

Antifràgils

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Todos los estudiantes deben estar preparados para el mundo al que se enfrentarán después de la universidad, y los que están dando el mayor salto —los que corren más peligro de sentirse extraños en una tierra extraña— son los que deben aprender más rápido y prepararse más a fondo. El terreno de juego no está equilibrado; la vida no es justa. Pero la universidad es posiblemente el mejor entorno de la tierra para enfrentarse cara a cara con personas e ideas potencialmente ofensivas e incluso directamente hostiles. Es el gimnasio mental definitivo, lleno de aparatos avanzados, entrenadores preparados y, por si acaso, terapeutas al lado. (52) Eso significa ir a la búsqueda de desafíos (en vez de eliminarlos o de evitar todo lo que te haga «sentir que no estás seguro»), liberarte de tus distorsiones cognitivas (en vez de confiar siempre en tus sentimientos iniciales) y adoptar una visión generosa de los demás y buscar los matices (en vez de asumir lo peor de las personas desde una moral sim

Reivindicar el dret inalienable a patir.

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  ¿Se puede evitar el dolor derivado de la relación con los otros? ¿Es bueno evitarlo? ¿Es legítimo siquiera proponerse o incluso reclamar como derecho una relación con el otro exenta de conflicto y, por consiguiente, de dolor? Pues bien, me parece que nuestras sociedades tecnologizadas y medicalizadas, por motivos al mismo tiempo económicos y culturales, están materialmente conformadas en torno al propósito de bloquear e impedir los “duelos”. El duelo mismo se ha convertido en una enfermedad que hay que tratar, de manera que enseguida aparece un psiquiatra, y no un cuervo, detrás de cada cadáver real o afectivo que sacude nuestra existencia. Lo que antes sólo lo curaba el tiempo ahora hay que curarlo en el tiempo, mediante una intervención de emergencia, farmacológica o terapéutica, que borre lo más deprisa posible el acontecimiento luctuoso. Me atrevo a pensar que una de las razones por las que nos encontramos sin recursos antropológicos para afrontar la presente crisis es la convicc

283: Jane Qiu, Perseguir a los coronavirus

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Varios fenómenos están transformando nuestro planeta: las poblaciones humanas ocupan cada vez más los hábitats silvestres y provocan cambios sin precedentes en el uso de la tierra; la fauna salvaje y el ganado son transportados entre países, y sus productos, a lo largo y ancho del globo; y cada vez hay más viajes tanto domésticos como internacionales. Si se tienen en cuenta todos ellos, las pandemias de nuevas enfermedades son una certidumbre casi matemática. El 24 de febrero, China anunció la prohibición permanente de consumir y comerciar con animales silvestres excepto para la investigación científica, el uso médico o la exhibición, lo que acabará con una industria que tiene un valor de 76.000 millones de dólares y que dejará sin trabajo a 14 millones de personas, según un informe de 2017 encargado por la Academia China de Ingeniería. Algunos lo vieron con buenos ojos, pero otros, como el ecólogo de enfermedades Peter Daszak presidente de Eco Health Alliance, están preocupados por el

282: Juan Arnau Navarro, La libertad amenazada

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La posibilidad de que esta pandemia derive en regímenes de vigilancia y pérdida de la libertad es más real que nunca. Ya se ha dicho pero conviene repetirlo. El precio por el control del virus está siendo exorbitante y amenaza con cambiar las reglas del juego democrático. La historia lo muestra, el miedo colectivo desata autoritarismos y populismos. Algunos tecnócratas ya han sugerido que nuestros cuerpos se conviertan en objeto de vigilancia digital. La histeria de la supervivencia hará que muchos entreguen sin rechistar sus derechos. Pero no debemos olvidar que el poder de los laboratorios es de hecho el poder que poseen unos cuantos individuos, que pueden permitir o no que el resto se beneficie. La llamada victoria sobre la naturaleza, ya sea bomba o vacuna, no es más que un poder ejercido por algunos sujetos o Estados sobre otros con la naturaleza como medio. Los pequeños seguidores acientíficos de la ciencia no deberían olvidar que ciertas conquistas pueden suponer la abolición de

280: Daniel Innerarity, La libertad de los otros

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Era inevitable que la gestión de la crisis se convirtiera en objeto de polémica política, pero no deja de ser sorprendente que los argumentos de la derecha se hayan desplegado en torno a una peculiar defensa de la libertad individual. ¿Tiene sentido entender como una restricción injustificada de la libertad aquellas limitaciones impuestas para salvaguardar la salud pública? Hay quien está tratando de situar el confinamiento en el marco mental de una restricción de derechos individuales, como si la responsabilidad por la salud de los demás no tuviera nada que ver con las libertades. La libertad puede ser entendida como la ausencia de impedimentos para hacer lo que uno quiera o como la capacidad real de hacer lo que uno quiera. Tal vez sea Thomas Hobbes quien mejor ha representado lo primero. En un debate con el obispo Bramhall a mediados del siglo XVII, la discusión se centraba en torno a si era libre o no quien hubiera decidido ir a jugar al tenis sin saber que la puerta estaba cerrada

La naturalització del capitalisme.

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En tanto consumidores nos comportamos respecto a la circulación de mercancías —ya casi reducida a circulación comunicativa— como con una naturaleza completamente sobreentendida, cuya representación podemos mantener en estado de latencia, sin llevarla a reflexión ni construir una experiencia. La técnica del capitalismo se encarga de ordenar nuestras expectativas en la medida en que domina la oferta sobre la demanda. Pero en tanto que el capitalismo se nos muestra como naturaleza catastrófica, atravesada por las crisis, de forma curiosa, no ponemos reflexivamente en duda todos los sobreentendidos anteriores y no somos capaces de activar la complejidad de la mirada de la modalidad.   Sigue siendo nuestro mundo de la vida, un objeto que parece completamente opaco a la teoría, plagado de sobreentendidos y supuestos que aspiran todos ellos a una “naturalización”. Con ello llegamos a la verificación de las tesis de Foucault como el ideal de la representación del capitalismo: se trata de lo na