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S'estan mostrant les entrades amb l'etiqueta josé luis pardo.

Quan el futur és més real que el present.

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En la antigüedad, según dicen, el tiempo se experimentaba como si fluyese desde el pasado —un pasado de perfección culminante, una edad de oro— hacia un presente que representaba una degradación y que tenía que pagar una deuda constante a ese pasado para no desprenderse definitivamente de él; una deuda de memoria, de culto y de palabra para intentar retrasar la llegada de un nefasto futuro anunciado, un futuro de destrucción natural y cultural que precedería a un nuevo comienzo de la rueda del tiempo. La llegada de los tiempos modernos se vivió en buena medida como una liberación del presente con respecto a esa deuda impagable con el pasado y con los antepasados, una revolución contra el curso cíclico y repetitivo de las estaciones que abría la puerta a un futuro no programado, foco de temores y de esperanzas. Pero no se tardó mucho en convertir al presente moderno en un tiempo de nuevo hipotecado, obligado a pagar una deuda infinita, esta vez al futuro, a los descendientes y a las con...

Quan la identitat substitueix la lluita de classes.

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...en 1998, tuve ocasión de escuchar a Richard Rorty describir la situación política en los Estados Unidos como la de una izquierda distraída en hostilidades identitarias (étnicas, religiosas y sexuales) mientras se invertía el proceso de aburguesamiento de los trabajadores y comenzaba el de proletarización de la burguesía. Rorty pronosticó entonces que volverían a ponerse de moda los chistes de mal gusto sobre mujeres y afroamericanos, que los trabajadores empobrecidos culparían de su desdicha a la burocracia política que teledirigía sus vidas, a los agentes de bolsa y a los profesores posmodernos, y que en ese caso podrían aparecer movimientos populistas que derrocasen a gobiernos constitucionales. Casi todos los que le escuchaban pensaron que eran exageraciones de un liberal decadente que sobrevaloraba a unos pocos intelectuales calenturientos de un país extraterrestre. Craso error. En cuanto la situación económica empeoró (hasta desembocar en la crisis de 2008) y empezó a dificulta...

Els enemics de l'Estat de benestar.

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El malestar que se trata en Estudios del malestar , aunque sea tan viejo como la pobreza o la avaricia, ha adquirido en nuestros días un rostro peculiar. Sin duda, tiene mucho que ver con la política, pero más que malestar político es un malestar en o con la política; lo curioso es que este malestar se ha convertido en una herramienta para alcanzar el poder político y, desde él, alimentar y excitar el enfrentamiento en lugar de reducir el descontento. La idea de superar la política –es decir, la democracia parlamentaria– y abrazar una comunidad más pura y auténtica es antigua, pero en nuestros días se manifiesta como un malestar contra el bienestar del llamado «Estado del bienestar», que es posiblemente el logro político más relevante del siglo XX. Esto genera una inquietud que atraviesa a las familias, las escuelas, las empresas, las universidades y las amistades, y que ha cristalizado en una serie de «políticas del malestar» que van sustituyendo a las viejas políticas del bienestar (...

Un saber del no-saber.

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La filosofía es un saber del no-saber, un saber de la propia ignorancia o de los límites del saber. No sirve para hacer afirmaciones verdaderas, pero es muy solvente a la hora de desmontar las pseudoteorías. José Luis Pardo

Paraula i realitat.

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Es sabido que el lenguaje fue el objeto privilegiado de la reflexión filosófica en el siglo XX. Durante la primera mitad se trató principalmente del lenguaje como representación verdadera (científica) o engañosa (ideológica) del mundo. Pero, en la segunda mitad, la filosofía redescubrió la dimensión retórica y poética del lenguaje. También los poetas hablan de un mundo pero, a la vez que lo describen, construyen ese mundo. Esto resalta la dimensión productiva de la palabra (no en vano nuestro vocablo “poesía” procede de una palabra griega que significa “producción”). Ciertamente, los mundos creados por los poetas son ficticios, pero ya los sofistas de la antigüedad descubrieron la eficacia de la palabra como instrumento para el ejercicio del poder y sugirieron que la realidad social no es más que una ficción hecha de palabras, pero en la que creen la mayoría de los hablantes, de manera que quien domine ese uso productivo de la palabra dominará, por ello, el mundo social. El pensador b...

La llibertat de l'artista i la llibertat del públic.

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Se dirá, acaso, que el artista, como el mago o el sacerdote, aspira a lograr de parte de los espectadores una aquiescencia que no es sólo intelectual o moral, sino que invoca una comunidad de sentimientos como base de su apreciación. Pero despertar este sentir común entre quienes sólo comparten su desnuda individualidad no es una tarea del mismo tipo que convocar a los espíritus ante una clientela previamente constituida, adoctrinada y condicionada para creer en ellos, cuya adhesión está asegurada de antemano.   Se trata, en el caso de la obra de arte, de animar un sentir o un imaginar libre   que no puede dirigirse más que a la intimidad de los ciudadanos en cuanto cualesquiera anónimos, y que por tanto exige un grado de universalidad muy superior. Esa comunidad íntima no puede identificarse con una nación, una clase o cualquier otro género particular de seres humanos; su unidad, siempre abierta e inacabada, es la de la indefinida multitud de todos los seres racionales y libr...

El saber negatiu de la Filosofia.

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Filosofía  significa algo parecido a “deseo de saber”. Pero quien desea algo es porque no lo posee. Es más: en este caso no  puede  poseerlo, porque quien lo hiciera dejaría de ser filósofo para ser simplemente sabio, poseedor legítimo de un conocimiento positivo. Que la filosofía no ha dado hasta la fecha el paso desde el deseo de saber hasta la ciencia plena lo prueba el hecho de que este nombre haya pervivido durante dos mil quinientos años, en lugar de haber sido sustituido por otro que denotase la completa realización de sus aspiraciones. Y por si acaso esta razón suena meramente nominal, digamos también que hay un fundamento objetivo para esta pervivencia, y es que aquello de lo que la filosofía quiere saber –ese ámbito que abarca nada menos que “todas las cosas”, tanto las relativas a la naturaleza como las que tienen que ver con la libertad– es algo de lo que no puede haber ciencia. Sin embargo, comprender que la filosofía no es un saber positivo no equivale a su ...

Dos tipus de masses.

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La publicación en 1895 de la   Psicología de las masas , de Gustave Le Bon, disparó la atracción general hacia el tema y despertó en muchos intelectuales un interés que no ha dejado de crecer desde entonces. Podríamos hablar de una   primera figura   de las masas: la muchedumbre inorgánica o libre, mezcolanza de hombres y mujeres de todos los órdenes y rangos que inunda las calles de las grandes ciudades de Europa y Norteamérica en las sucesivas oleadas migratorias desde el medio rural o provinciano hacia el urbano, espoleada al mismo tiempo por la disolución de los vínculos de servidumbre, la Declaración Universal de Derechos y la revolución industrial. Esta muchedumbre es la forma sensible del pueblo en su sentido moderno. Ya no se trata de la comunidad dotada de una identidad cerrada y homogénea, típica de las sociedades tradicionales, el “pueblo de Dios” cohesionado en torno a una fe religiosa única y excluyente que sirve como instrumento político de tutela de los súb...

L'art al servei de la moral.

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.. cuando quienes se afanan en mejorar la representación de la realidad y no la propia realidad son precisamente aquellas organizaciones políticas cuya pretensión confesa es la de reducir las desigualdades sociales, se podría interpretar que tal desplazamiento significa que se han dado por vencidas en su lucha por transformar la realidad y que, para evitar que esta desagradable noticia llegue a los oídos de sus votantes (y se vea, por así decirlo, la viga que llevan en sus ojos), aumentan energuménicamente los decibelios de su protesta contra la representación (la paja en el ojo ajeno), que sin duda es mucho más fácil de transformar, aunque esa transformación no afecta para nada a la realidad ni, por tanto, contribuye en lo más mínimo a reducir las desigualdades, puesto que la representación no es la causa de la injusticia, sino la injusticia la causa de la representación. Rasgarse las vestiduras ante el racismo, el sexismo, la corrupción institucionalizada, la explotación o el autorit...

La lluita de les identitats.

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Fue Foucault quien dijo que la revolución es la codificación estratégica de todos los (irregulares, dispersos, diversos) puntos de resistencia. Convertida cada una de estas zonas de fricción en un área de investigación teórica, y si es posible en un departamento universitario, se declara en ellas una guerra (simbólica) entre el establishment canónico (que para estos teóricos siempre es deleznable) y los modelos contrahegemónicos que se le oponen o se le resisten (que para ellos son siempre moralmente superiores en cuanto potencialmente revolucionarios). Y en esta actividad –la de codificar un variado antiestablishment que acaba siendo tan asfixiante como cualquier establishment– los nuevos teóricos muestran el mismo infatigable ahínco que sus predecesores para hacer aparecer como una evidencia empírica de las ciencias sociales lo que es en realidad un presupuesto ideológico: que ellos conocen la hidra de mil cabezas que causa todos los males del mundo. Esta guerra simbó...

Igualtat i identitat.

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Todos sabemos que, con la excusa de que eran “asuntos privados”, se han enmascarado y perpetuado muchas desigualdades de hecho que pervertían la igualdad formal. Pero el que sea un ideal no significa que sea un engaño para ingenuos o una coartada ideológica. Significa que es la condición insoslayable bajo la cual los parlamentarios tienen que legislar, los jueces que dictar sentencias, los Gobiernos que gobernar y los periodistas que informar, precisamente con la intención de que la distancia entre los hechos y los derechos sea cada vez menor. Porque la identidad, convertida en categoría política, es inseparable del conflicto social. No sólo porque es fuente de conflictos, sino porque se alimenta de ellos: las identidades se constituyen contra otras identidades rivales por las que se sienten agraviadas. Las instituciones jurídicas gestionan estos conflictos tratando a todos los ciudadanos como iguales (en derechos), independientemente de su identidad. Pero el largo trecho ...

Contra Zizeck.

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Una cosa se le ha de reconocer a Zizek : ha comprendido perfectamente el funcionamiento del “capitalismo cultural” de nuestra época. Sabe que la autoridad que ayer hacía respetable al intelectual en el espacio público, que se basaba en el reconocimiento científico, filosófico o artístico de su obra por parte de sus pares, ha desaparecido porque justamente esas instituciones legitimadoras están en trance de demolición. Podría haber escrito novelas o haber hecho películas para llegar a las masas, pero sabe que también el cine y la literatura han perdido sus condiciones de influencia social. Podría haberse unido a un partido político, pero se dio cuenta de que se trataba de otra institución obsoleta. Y vio con claridad que, entre las ruinas de esa demolición, se erguía un dispositivo —ese que conocemos como “redes sociales”— que podía prosperar en las nuevas condiciones de miseria cultural porque reproducía espléndidamente la dinámica del mercado del siglo XXI: un movimiento fr...

La fusió de la cultura i la tècnica.

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... no es menos cierto que también sabemos hasta qué punto la defensa romántica de lo "natural", de lo "orgánico" y hasta de lo "humano" frente a la máquina, y el enaltecimiento de la "cultura", de la "identidad" o de la "lengua", lejos de servir de freno a las cadenas de la Megamáquina, encajaron perfectamente en esos monumentos siniestros de la racionalidad instrumental que fueron los totalitarismos del siglo XX, cuya sombra se extendió sobre el "mundo libre" en la época de disuasión termonuclear hasta tal punto que no siempre resultaba fácil distinguirlo de ellos. Y, como nos muestran aún con una ingenuidad descarada las metáforas recurrentes de Marinetti y sus contemporáneos, en las cuales las fronteras entre lo vivo y lo mecánico se difuminan constantemente, el mundo nacido de aquellas catástrofes parece caracterizarse más bien por una oscura y escurridiza continuidad entre lo biológico y lo tecnológico, ...

Els problemes de la identitat.

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A partir de cierto momento de nuestra historia reciente, tenemos la sensación de que los “problemas de identidad” (y los conflictos entre identidades) han sustituido a los “problemas sociales” (y a los conflictos de clase) como plataforma interpretativa de lo que nos pasa e incluso como explicación de las derrotas y las victorias políticas. Y no es que yo tenga nostalgia de aquellos tiempos en los que “la lucha de clases como motor de la historia” pretendía explicarlo todo. Lo que digo es que la identidad, políticamente entendida (con lo que comporta de apelación a cosas tales como el orgullo, las ofensas y las deudas de honor), es un concepto agónico (se construye por contraposición irreductible a otras identidades) y que socava el fundamento mismo del pacto social, de tal manera que las “políticas de la identidad” son una forma de reproducir, a escala micro o macro, ese tipo de enfrentamientos cuyo modelo son las viejas guerras de religión y que justamente el Estado de Der...

Concepcions antagòniques del "malestar".

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El estado del malestar es siempre el estado de guerra (o al menos de pre-guerra o de post-guerra) y, por tanto, el resquebrajamiento del pacto social. Cuando la desgracia abate a los ciudadanos despojándoles de su bienestar material, su malestar se llama “pobreza”, y sólo si, a pesar de todo, viven en un estado de bienestar jurídico, su pobreza será digna, pues en caso de no ser así a las carencias materiales se añadirá la miseria moral. Cuando, en cambio, lo que se deteriora es el bienestar jurídico, incluso la prosperidad material es indigna, aunque no tengamos una palabra para designar con exactitud esa “pobreza política” que es la carencia de derechos o el malestar jurídico. Y, por tanto, también en la expresión “estado del malestar” se mezclan esos dos aspectos. El bienestar material sin bienestar jurídico puede ser simplemente una coincidencia, el resultado de un “ciclo económico” favorable; pero la protección jurídica sin base material (sin economía industrial y sin...

José Luis Pardo: "El individu és una anomalia històrica" (vídeo).

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L'origen dels "Estudis del Malestar".

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Los “estudios del malestar” tienen su precedente más obvio en la obra de Freud El malestar en la cultura , pero también contienen una referencia no menos evidente a la descomposición del denominado “estado del bienestar” ( Welfare State ) que caracterizó a algunas de las sociedades industrialmente desarrolladas durante buena parte del siglo XX. Sin embargo, no existirían de no haber publicado Richard Sennett sus libros La corrosión del carácter y El respeto , y tampoco habrían llegado a materializarse si Rafael Sánchez Ferlosio no hubiera pronunciado, con ocasión de la entrega del Premio Cervantes en Abril de 2005, su discurso titulado Carácter y destino (hasta el punto de que alguna vez se me ha ocurrido que podrían también llamarse “estudios de carácter”, por contraposición a los “estudios de destino”). José Luis Pardo , Estudios del Malestar, facebook 30/05/2018