El vincle entre filosofia i IA
La filosofía, como aprendió mi generación con el extraordinario libro El mundo de Sofía (1991), de Jostein Gaardner , comienza con una pregunta. Nunca con una respuesta –mucho menos con una definitiva–, sino con la capacidad de formular la duda correcta, desmontar una certeza aparente y seguir interrogando hasta revelar contradicciones. Esa es la esencia del método socrático , descrito por Platón hace más de dos mil años: fingir que no se sabe, preguntar de manera sucesiva y obligar al interlocutor a examinar las consecuencias de sus propias afirmaciones. Las lecciones que la filosofía puede ofrecer a la inteligencia artificial son, por tanto, antiquísimas, pero fundamentales. La conexión resulta más profunda de lo que parece. La utilidad de un modelo depende, en buena medida, de la inteligencia con la que se le interroga: de poco sirve tener acceso a la herramienta más poderosa del mundo si no sabemos qué preguntarle, cómo formular la pregunta o cuándo desconfiar de su pr...