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Existeix la igualtat?

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¿La igualdad existe? Es probable que muchas voces a ambos lados del arco político respondan negativamente a esa pregunta. A la derecha, porque creen que la desigualdad nos define como individuos y, por tanto, la igualdad no existe, ni puede existir; a la izquierda, porque la desigualdad es tan evidente que sólo admitiéndola podrá lucharse por la verdadera igualdad el día de mañana. Contra ese acuerdo colectivo, la obra y la vida del filósofo Jacques Rancière responde de forma tan sorprendente como elegante: la igualdad existe, por supuesto, aquí y ahora, y la emancipación consiste en demostrarla, no en buscarla. El movimiento de la igualdad se demuestra andando. La tesis sobre la igualdad de las inteligencias la encontró en la aventura de un maestro francés en el exilio. Joseph Jacotot (1770-1840), revolucionario y diputado, tuvo que exiliarse tras la restauración borbónica y acabó enseñando francés en Bélgica en 1808. Pero ni él sabía flamenco, la lengua de sus alumnos, ni ellos sabía...

Igualtat, diccionari Alain Badiou

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  El hecho de que lo posible se dirija a todos, más allá de una condición identitaria, lo que presupone es la igualdad. Aquí se vinculan universalismo e igualdad. Si la proposición universal se dirige virtualmente a todos sin condiciones, presupone que las identidades no implican forzosamente una desigualdad. Todos somos iguales ante una proposición universal. … el universalismo auténtico que estamos tratando de definir aquí, no el universalismo formal por supuesto, el universalismo (que) anuncia una posibilidad nueva que vale para todos, es por naturaleza subversivo puesto que es igualitario . Es igualitario con respecto a las naciones, a la cuestión del saber, a los papeles sexuales, a la distribución de las formas, etc. El mundo está estructurado por desigualdades, a menudo terribles, desigualdades de hecho. Y, sin embargo, todo universalismo exige la igualdad en el orden propio al que corresponde cada proposición. El universalismo no está dado en el mundo: es un acontecimie...

Sorteig contra representació (Rancière)

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En su principio, como en su origen histórico, la representación es lo contrario de la democracia. La democracia está fundada sobre la idea de una competencia igual de todos. Y su modo normal de designación es el sorteo, como se practicaba en Atenas, para prevenir el acaparamiento del poder por esos que lo desean. La representación es un principio oligárquico: los que están de esta manera asociados al poder no representan a una población sino al estatuto o la competencia que funda su autoridad sobre esta población: el nacimiento, la riqueza, el saber u otros. Nuestra sistema electoral es un compromiso histórico entre poder oligárquico y poder de todos: los representantes de las potencias establecidas se convierten en los representantes del pueblo, pero, inversamente, el pueblo democrático delega su poder a una clase política acreditada de un conocimiento particular de los negocios comunes y del ejercicio del poder. Los tipos de elección y las circunstancias inclinan más o menos la balan...

Rancière: "No hi ha cap expectativa que el capitalisme produeixi el socialisme".

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Hemos dejado de estar en esa situación en la que se creía que el capitalismo produce su propia desaparición. La lógica marxista enunciaba que el capitalismo creaba un modelo de producción que lo haría explotar. Está claro que no es así. Incluso se pensó que el capitalismo se alimentaba a si mismo con el trabajo pero ya sabemos que el capitalismo lo que hace es destruir el trabajo para perpetuarse. No hay ninguna expectativa de que el capitalismo produzca el socialismo, ni tampoco de que el pueblo armado se rebele porque los obreros como las armas han desaparecido. No hay ni horizonte definido, ni fuerzas identificables. Eduardo Febbro , entrevista a Jacques Rancière : "No estamos frente al capitalismo, sino que vivimos en u mundo", pagina12.com 21/04/2019 https://www.pagina12.com.ar/188829-no-estamos-frente-al-capitalismo-sino-que-vivimos-en-su-mund?fbclid=IwAR0wHCvxy2kWLOH8T5SxlQTE6dvK5-hooStacmbSlksdOZWtPwY8o-X3aCA

Què és el poble? (Jacques Rancière).

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... el pueblo no existe per se, no es algo en sí mismo, sino más bien el efecto de una construcción: nosotros somos el pueblo cuando nos reunimos en una plaza, cuando llevamos a cabo nuestras reivindicaciones, pero la Constitución crea también un pueblo, los medios crean un pueblo, y por eso la pregunta que corresponde hacerse, la que a mí me interesa al menos, es qué pueblo es ahora. Federico Galende , entrevista a Jacques Rancière : "La extrema derecha está volviendo a ser exitosa en su evocación de símbolos identitarios muy primitivos" , The Clinic 04/12/2016 http://www.theclinic.cl/2016/12/04/jacques-ranciere-la-extrema-derecha-esta-volviendo-a-ser-exitosa-en-su-evocacion-de-simbolos-identitarios-muy-primitivos/?fbclid=IwAR3w25mVazK3ydVsjIFK21oieZkSCVEukf5yriR7J_0d5fOSnRbFwCsEXDw

Rancière i la democràcia (Alicia García Ruiz).

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Para Rancière , la democracia no es ningún régimen de gobierno, sino la manifestación contingente y por lo tanto históricamente cambiante del principio igualitario. Es más, no hay traducción institucional posible de este momento disruptivo. Por eso, no se ha unido al coro de voces que clamen críticamente contra el término "democracia" en nombre de la brecha entre la democracia formal y las realidades de explotación que esta encubre hoy. Lo que propone Rancière es distinto. No se trata de deshacerse del significante "democracia", sino de hacer políticamente operativa su eficacia simbólica, producir efectos con ella. Se pueden buscar diversas fechas de inscripción del momento político democrático, como, por ejemplo, las revoluciones. pero no entenderlas como origen de un desarrollo lineal que legitime las actuales democracias, sino como manifestaciones contingentes del principio de igualdad que ha animado siempre el movimiento revolucionario que reclama ...

La igualtat no és un horitzó, està en l'origen (Alicia García Ruiz).

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Lo social es el terreno de la contingencia, la escena de una representación, como sostiene Rancière , donde tienen lugar esfuerzos por producir aperturas de nuevos mundos comunes en a tensión entre dos contingencias: una, que afirma que la dominación no es natural e inevitable, y otra, que afirma que el proceso histórico de emancipación tampoco es necesario, sino que podría perderse, podría no ocurrir nunca ... El rasgo igualitario que guía los procesos emancipatorios es por tanto frágil e inconsistente (en el sentido de no tener aún una consistencia o forma política), está amenazado permanentemente por la posibilidad de no llegar a ser puesto en práctica. Por eso sus casos han de ser construido, una y otra vez, sin descanso. Ahora bien, no hay que confundir este esfuerzo con una simple cultura de la reivindicación, advierte Rancière . La igualdad no es un horizonte inalcanzable al que haya que intentar arribar. En realidad, siempre ha estado ahí, es una igualdad en el origen. L...

La subjectivació política segons Rancière (Alicia García Ruiz).

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Para percibir cómo funciona la igualdad hay que comprender primero qué es lo que quiere decir Rancière cuando habla de subjetivación política (...). Los sujetos políticos que se hacen cargo del litigio sobre quiénes forman y no forman parte del todo político no son concebidos aquí como sujetos esenciales, dotados de tales o cuales atributos, retratos antropológico, por así decir. Son precisamente la gente que no tiene títulos de participación en la comunidad (su riqueza, su excelencia y cualesquiera cualidades sobre las que se naturaliza el hecho de la desigualdad). Se trata de gente que no cuenta , pero que, en lugar de conformarse con ello, enuncia precisamente esta situación, la hace visible. Una subjetivación política es una desidentificación respecto al lugar en el mundo  respecto al lugar en el mundo en el que estaban asignados los cuerpos, es el proceso que desbarata tales tipificaciones. Esta subjetivación no es política de antemano, se hace política en el moment...

Rancière i el dany.

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La revolución del habla sucede cuando las palabras del logos a las que no tenían acceso quienes no eran actores políticos reverberan en sus cuerpos y en sus formas de comportarse. Emplean palabras que les estaba prohibido pronunciar, esas con ls que se gobierna, con las que se castiga o con las que se designa lo que es justo. Esas palabras no pertenecen a nadie, por eso deben estar al alcance de todos lo que se atrevan a inscribirlas en prácticas diferentes, a reescribir las descripciones del mundo que son, a la vez, su marco y su creación. Como expresa Rancière , mediante una frase llena de fuerza, estas gentes "se apoderan de palabras que no estaban destinadas a ellos", de espacios, de funciones, de movimientos que les estaban vetados. Al usarlas y poner en práctica su fuerza demuestran que existen, que poseen capacidad política y que pueden tomar parte en el gobierno de los asuntos comunes. Durante mucho tiempo me he preguntado si esto significa hoy que cualquiera p...

Rancière i l'esdeveniment del llenguatge (Alicia García Ruiz).

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En una tradición de pensamiento como la occidental, donde el discurso y la facultad de la razón se solapaban, los poseedores del logos, el venerable concepto en el que ambos se aúnan, era solamente aquellos a los que se les reconocía la capacidad de "hablar". La forma más primitiva de exclusión siempre ha sido la de no reconocer la voz humana y capacidad de discurso a quienes no forman parte de la comunidad política. Un animal es capaz de gritar cuando se le daña, pero no de expresar que eso es injusto. Un disturbio popular se ve como una turba ruidosa y animalizada, no como un coro de demandas.  Sin embargo, esta negación de la capacidad de hablar a una parte de la sociedad encubre una condición previa: para que los dominados obedezcan es preciso que entiendan las órdenes que se les dan, ha "un mínimo de igualdad de competencia para que el juego sea jugable". estos seres implicados, pero no existentes, participan o toman parte de un lenguaje a través de ...

"Política" i "policia" en Rancière.

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La lectura que Rancière hace de la pregunta por la política presenta unos acentos propios en los que la igualdad no constituye un valor político entre otros, sino la condición de posibilidad de la política misma. Rancière reserva el término “política” a una serie de acciones que diferencia cuidadosamente de la dimensión institucional, que llama “policía”. La política no es un conjunto de instituciones y aparatos de poder, sino aquellas acciones que interrumpen la lógica de funcionamiento de estos dispositivos, su reparto de funciones e identidades que llamamos comunidad política. La política, por tanto, es constitutivamente conflictiva, es una situación en la que se expresa un “desacuerdo” fundamental respecto a esta distribución de lo existente. La política nace en y mediante la tensión entre un cuerpo social artificialmente estructurado y una parte que es contabilizada en él, pero que no cuenta en modo alguno políticamente, la “parte de los que no tienen parte”. La p...

Els trets amb el que es pretén identificar el populisme

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. No pasa un día sin oír a alguien en Europa denunciar los riesgos del populismo. Pero no es fácil captar lo que la palabra significa exactamente. En la América Latina de los años 1930 y 1940 sirvió para designar cierto modo de gobierno que instituía entre un pueblo y su jefe una relación de encarnación directa, pasando por encima de las formas de representación parlamentaria. Este modo de gobierno, cuyos arquetipos fueron Vargas en Brasil y Perón en Argentina, fue rebautizado como "socialismo del siglo veintiuno" por Hugo Chávez. Pero lo que se designa actualmente bajo el nombre de populismo en Europa es otra cosa. No es un modo de gobierno. Es, al contrario, cierta actitud de rechazo frente a las prácticas de gobierno reinantes. ¿Qué es un populista, tal y como lo definen hoy nuestras élites gubernamentales y sus ideólogos? A través de todas las oscilaciones de la palabra, el discurso dominante parece caracterizarlo mediante tres rasgos esenciales: un estilo de i...

L´ús de la paraula "poble" per part de la dreta.

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Días atrás, Jacques Rancière (75) estuvo en Chile, invitado por el rector de la Universidad de Valparaíso, quien le otorgó el Doctorado Honoris Causa. La tarde en la que estaba a punto ya de marcharse lo visité en el hotel enviado por este medio y tuvimos una conversación ondulante, sin pautas ni puntos precisos, que el filósofo aprovechó para explayarse por una gran cantidad de temas: el impulso de los movimientos democráticos con los que se inició el siglo y el aciago contrapunto que acaba de ponerle el triunfo de Donald Trump, las diversas configuraciones del pueblo, las luchas por la igualdad y las fronteras siempre imprecisas entre las performances del arte y las de la política. Rancière es un filósofo atípico: alejado de la previsible pausa reflexiva que solemos reconocer en el orador vacilante, habla a toda velocidad, soltando manojos de frases que estallan unos detrás de otros, poseído por una prosa inquieta, arrebatada, que emplea hundiéndose con pasión en la materia que t...