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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: agost, 2014

Mapes i realitat.

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No hace poco tiempo que se habla del descrédito de la ficción en Occidente, así como de la emergencia de formas artísticas híbridas caracterizadas por un modo sesgado, atormentado o paradójico de relación con “la realidad”, pero esa “realidad” (digámoslo una vez más) no existe o es inaprensible y vivimos rodeados de ficciones. Gerardus Mercator Pensemos en una de las más habituales de esas ficciones, los mapas. En el pasado, la aparición en ellos de monstruos marinos, de panoplias y de querubines de carrillos hinchados no sólo tenía como función disimular el hecho de que el proyecto europeo de descubrimiento y colonización mundial todavía presentaba huecos, sino también la de estetizar la visión de una humanidad salvaje y deseosa de ser normalizada, de “entrar” en el mapa mediante la subordinación a las capitales europeas y la adopción de sus ideas en materia política y, especialmente, económica. Si esta interpretación parece excesiva, piénsese en la popularidad de la que aún

El significat polític del terme "poble" i la biopolítica (Giorgio Agamben).

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El Roto Qualsevol interpretació del significat polític del terme “poble” ha de partir del fet singular que, en les llengües europees modernes, sempre assenyala als pobres, als desafavorits i els exclosos. Un mateix terme designa tant al subjecte polític constitutiu com a la classe que, de fet i no de dret, està exclosa de la política. L’italià popolo , el francès peuple , el català poble (...) designen, el mateix en la llengua comú que en el lèxic polític, tant al conjunt de ciutadans en la seva condició de cos polític unitari (...) coms als que pertanyen a les classes inferiors (...). Fins a quin punt aquesta ambigüitat fou també essencial durant la Revolució francesa (és a dir precisament en el moment en què es reivindica el principi de sobirania popular) és quelcom del que dóna bon testimoni la funció decisiva que desenvolupà en ella la compassió pel poble, entès com a classe exclosa. H. Arendt ha recordat que “la mateixa definició del vocable va nàixer de la compassió i

La ciència crea fets i després les teories que els expliquen (Ian Hacking).

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Ian Hacking Observo unas algas mediante un sencillo microscopio óptico. Allí están, las veo perfectamente, no tengo la menor duda. Estoy ante la observación de un hecho natural, algo que la mayoría de nosotros consideraríamos como contemplar la realidad objetiva, el mundo tal y como es. Pero es más, el hecho objetivo sirve como arbitro supremo para discriminar la veracidad de cualquier disputa. Es el lugar último al que recurrir para ver quién tiene la razón. No vamos a ninguna autoridad, a ningún libro sagrado ni a ningún sabio, vamos a los hechos y ellos nos muestran la verdad. ¿Es así de sencillo? Con total contundencia, no. Para analizar la situación de un modo más completo, tenemos que girar nuestra mirada y, en vez de centrarla en el objeto, situarla en el instrumento de observación: el microscopio. En nuestro ejemplo, observábamos las algas mediante un microscopio óptico. Este instrumento funciona con un foco de luz que suele estar debajo de la muestra a observar, y un

Qui fou realment Rudolf Höss?

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Rudolf Höss Las indagaciones de Arendt le hicieron pensar que el teniente coronel de las SS Adolf Eichmann, responsable del transporte de millones de judíos a los campos de exterminio, no fue un malvado, sino un obediente militar que cumplió las órdenes recibidas con diligencia y eficacia, un ser cuya mente banal e irreflexiva le predispuso a su fechoría. Algo parecido podríamos decir de Rudolf Höss, comandante de Auschwitz, un desconocido granjero promovido a oficial de las SS, que recibió la orden de dirigir el exterminio de un millón trescientas mil personas, hombres, mujeres y niños cuyo único crimen era ser judíos. Pero no es el caso, porque con Höss tenemos pruebas contundentes de que no hubo banalidad, sino reflexión, cobardía y maldad, pruebas derivadas de la incursión en su propia mente a través de las memorias que escribió en su cárcel de Cracovia cuando sabía que no le esperaba otra suerte que la horca, a la que fue condenado en Nuremberg por el Tribunal Supremo

La impersonalitat del mal.

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La frase del título fue utilizada por Hannah Arendt con ocasión del juicio celebrado en Israel contra Adolf Eichmann, un criminal de guerra responsable de miles de asesinatos de judíos durante el régimen nazi. Arendt , que asistió al juicio como corresponsal, sostenía que Eichmann no era un monstruo psicópata, sino un burócrata obediente a las órdenes de sus jefes, que así como le ordenaban organizar matanzas de inocentes podían encargarle otras tareas administrativas. Por supuesto que esto no disminuye su culpabilidad, pero cambia la imagen que solemos asociar con el mal radical: no siempre los actos monstruosos están realizados por monstruos. Muchas veces sus ejecutores son personas más parecidas a nosotros mismos de lo que estaríamos dispuestos a aceptar. Todo esto viene a cuento del libro de Jean Ziegler Destrucción masiva. Geopolítica del hambre (Ed. Península, Barcelona), donde describe las consecuencias de la especulación dirigida a los productos alimentarios. Como co

'causa sui' (diccionari Spinoza).

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La Ética de Spinoza empieza con la definición de causa de sí ( causa sui ): Por causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o sea, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente (E1def1). La idea de Dios como causa de sí no significa que Dios de alguna manera produjo su propia existencia, sino que Dios no debe su existencia a ninguna otra cosa que a sí mismo. Esta definición es la clave para comprender el desarrollo de su teoría de la sustancia. Así, en la primera parte de la Ética , Spinoza construye su versión del argumento ontológico para demostrar que hay una y solo una sustancia: Dios o Naturaleza -- Deus sive Natura . La metafísica moderna define 'causa de sí' como aquello que al actuar sobre lo ‘otro’, al mismo tiempo, sólo se produce a sí mismo; por consiguiente, al producirse a sí mismo, supera tanto la distinción en el orden lógico como la separación en el orden ontológico. La definición de sustancia de Spinoza esta

El pes dels principis i la realitat.

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Antton Zeilinger   El peso de los principios.   He venido enfatizando el hecho de que los principios ontológicos determinan algo más  que nuestro enfoque  cognoscitivo ,  que  no usamos los principios,  sino que nos plegamos a ellos, hasta el extremo quizás de confundirnos con los mismos. Manifestaciones de este plegarse son tanto el esfuerzo por hacer inteligible el orden natural como la acuidad práctica para enfrentarse al mismo,   episteme   y  techne  (en el sentido de técnica)  sea rudimental o sofisticada. Remitir los fenómenos  a principios es dar cuenta o dar la razón de los mismos. Pero precisamente los principios mismos (si realmente son fundamentales) no tienen a su vez fundamentación. Mas entonces,  la filosofía  no  es una actividad consistente en remitir  a principios. He señalado al respecto que por el hecho mismo de reflexionar sobre los principios, de ponerlos encima del tapete, la filosofía da  testimonio de una voluntad de pensar aun al riesgo de hacerlo sin

Hannah Arendt: filosofia política i despolitització.

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Hannah Arendt L’època moderna, en la seva primera etapa d’interès pels productes tangibles i beneficis demostrables o en la seva obsessió posterior pel suau funcionament i sociabilitat, no fou la primera a denunciar la inutilitat ociosa de l’acció i del discurs en particular i de la política en general. L’exasperació per la triple frustració de l’acció –no podem predir el seu resultat, la irrevocabilitat del procés i el caràcter anònim dels seus autors- és quasi i tan antiga com la història registrada (pàg. 297). Sempre ha suposat una temptació molt gran, tant per als homes d’acció com per als de pensament, trobar un substitut a l’acció amb l’esperança que l’esfera dels assumptes humans escapés de la irresponsabilitat moral i fortuïta inherent a una pluralitat d’agents. La monotonia notable de les solucions proposades al llarg de la història dóna testimoni de l’elemental simplicitat de la matèria. Parlant en termes generals, sempre intenten refugiar-se de les calamitats de l’

modernitat, teologia política i impolítica (diccionari Roberto Esposito).

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Roberto Esposito Filosofia política moderna. La política moderna, ¿no ha nascut justament per tal de neutralitzar el conflicte? En altres paraules, ¿no ha estat sempre, des de l’inici, “antipolítica”? Des d’aquest punt de vista, l’antipolítica és la forma extrema, pòstuma i acabada de la política moderna com a forma, inevitablement conflictiva, de neutralitzar altre conflicte, més insostenible encara (pàg. 14). La despolitització moderna –de matriu hobessiana- neix dins de la closca de la “política absoluta” i de l’obligació sobirana (pàg. 14). Entendre la modernitat com despolitització o neutralització de la política és un procés visible de manera absolutament particular en el Leviatan de Hobbes –en aquest aspecte, contra Maquiavel , verdader fundador de la política moderna, si la política és entesa de manera correcta- que pot “eliminar” la contradicció al preu d’una acabada despolitització de la societat a favor del sobirà (pàg. 30). Quan Schmitt (...) veu en