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Quan deixes de ser humà.

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by El Roto La inhumanidad, ese viejo fantasma que la filosofía ha tratado de exorcizar desde Platón , sigue ahí, tan viva como siempre, quizá más humana que el propio hombre y hasta podría considerarse su invento más perdurable. Lo inhumano no procede de las bestias ni de las máquinas: es la conciencia refinada que ha aprendido a justificarse. Los filósofos lo sabían, cada uno a su manera:   lo inhumano no es lo otro del hombre, sino su verdad más íntima   y de la que prefiere apartar los ojos. Nietzsche no los apartó, si bien a condición de afirmar que la inhumanidad es una forma superior de higiene espiritual. La compasión, esa invención de los débiles, debía ser purgada del alma moderna, decía tras arrojar a Dios por la ventana y redecorar el universo con estrellas recién creadas por él mismo.   Lo inhumano, en Nietzsche,   no es monstruoso: es una especie de frescura. El superhombre no odia al otro, simplemente no lo necesita. El dolor ajeno no lo conmueve porqu...

La IA mai no podrà entendre la paraula "esperança".

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El diseño de inteligencia artificial en Estados Unidos busca la maximización del poder económico que acompaña al desarrollo de la inteligencia artificial. La fórmula china apuesta por una maximización del poder político que acompaña el desarrollo de la inteligencia artificial. En el primer caso los protagonistas del poder son las grandes corporaciones tecnológicas y en el segundo caso el protagonista del poder es el Estado, que se está convirtiendo en un Estado plataforma . Por tanto, el diseño responde a esa lógica: cómo acompañar ese proceso. Además, en el caso estadounidense –y probablemente en el chino también, desde otra perspectiva– hay una filosofía que es el transhumanismo, pensar simplemente que vamos hacia un modelo de élites jerarquizadas donde van a convivir unos pocos hombres, seres humanos, con máquinas, el resto de la humanidad es prescindible. Ya hemos visto hacia dónde está evolucionando la inteligencia artificial y la posibilidad de construir, a través de ella, una al...

El risc del centaure.

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La técnica ha acompañado al ser humano a lo largo de su existencia. Es más, su empleo, es uno de los elementos que nos define como humanos. «Sin la técnica el hombre no existiría ni habría existido nunca», afirmaba  José Ortega y Gasset  en su libro  Meditación de la técnica , añadiendo que, para el hombre, la técnica es «una reacción contra su entorno, no resignarse contentándose con lo que el mundo es» (Ortega y Gasset, 1936). Para el filósofo, no se trata solamente de que el hombre utilice la tecnología para minimizar el esfuerzo necesario para satisfacer sus necesidades, sino que la utilice, sobre todo, para reformar la naturaleza, para salir de la circunstancia en la que está sumergido, centrarse en sí mismo y crear una  sobrenaturaleza . Es ésta una transformación que le sirve para alcanzar su verdadero propósito vital, que es proyectarse hacia el futuro, avanzar hacia su ideal de vida, hacerse a sí mismo, autofabricarse. Reformar la naturaleza, transformar el ...

Deixar en mans de les màquines la nostra vida.

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Marc Andreessen Los directivos de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses y sus ideólogos de cabecera llevan tiempo realizando afirmaciones sobre el futuro de la humanidad que han sembrado la inquietud en todas partes. Algunos han abrazado directamente una visión apocalíptica de la historia y consideran que el momento decisivo está cerca y que la probabilidad de que nuestra especie llegue a su fin es alta. Pero, ni siquiera las proclamas de los del otro lado, los ultraoptimistas , cada vez más escasos, resultan tranquilizadoras. Estos dibujan un futuro muy prometedor conseguido gracias a las nuevas tecnologías, pero cuando vamos a los detalles lo que resulta solo parece un mundo deseable (y alcanzable) para unos pocos. Marc Andreessen , en su “ Manifiesto del tecnooptimismo ” escribe: “Una crítica común a la tecnología es que nos privaría de toda elección, ya que las máquinas tomarían las decisiones por nosotros. Eso es cierto, sin duda, pero también queda ampliamente compen...

L'aristocratisme d'Ortega.

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Ensayos de la primera etapa de Ortega – Vieja y nueva política , España invertebrada , La deshumanización del arte y La rebelión de las masas – presentan a la nación como la articulación entre, de un lado, la elite de individuos ejemplares y vitalmente superiores y, de otro, una mayoría dócil, llamada masa o montón humano, cuyo único deber estriba en imitar a aquella minoría selecta. Si la masa es indócil a los mejores, Ortega la declara en rebeldía, culpable de la desvertebración de la nación. En su segunda etapa, el aristocratismo sigue, pero desprendido del elemento social de la ejemplaridad aristocrática, desprendimiento motivado seguramente por el horror al caudillismo fascista emergente en los años treinta, interpretación corrupta de su doctrina de las élites. Así, en el texto tardío El hombre y la gente ya no hay minorías selectas, sólo un yo aislado destinado a ensimismarse, y todo lo que no sea un yo (el otro, la sociedad), perdido en la alteración de las cosas, es declarad...

El poshumanisme vol que siguem màquines

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El poshumanismo quiere diluir la dicotomía humano/máquina. El transhumanismo quiere que seamos máquinas. Ortega lo vió con más claridad: la tecnología nos hace humanos, pero su hipertrofia nos lleva a no saber qué desear. Antonio Diéguez , 17/11/2024 https://x.com/AJDieguez

"La vulgaritat contemporània és un progrés de la civilització" (Javier Gomá).

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Yo detesto la ejemplaridad aristocrática. No creo en una   minoría selecta a la manera de Ortega y Gasset . No confío en esa clase privilegiada que solo pide a la gente, la masa, su docilidad a los que consideran mejores. Me producen alergia. Presumo de un espíritu igualitario muy profundo, según el cual todos somos ejemplo para todos y vivimos en una red de influencias mutuas. Frente a la minoría selecta busco a la mayoría selecta. Reivindico la vulgaridad, la normalidad, la aparente insignificancia de quien tiene vidas ejemplares cuya muerte produce un escándalo, repito. Eso va trenzando memorias que, cuando se generalizan, desembocan en costumbres, en una evidencia colectiva, sentimental que pueden conducir a esa mayoría selecta. La vulgaridad contemporánea es un progreso de la civilización. Algo positivo, sí. Es la expresión provisional de la realización histórica del principio de igualdad. Una espontaneidad no educada. ¿Qué había antes? Una cultura aristocrática codificada. Ho...

Idees i creences (Ortega y Gasset)

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En 1940 se publicó Ideas y creencias , un texto en el que el ya maduro Ortega y Gasset analizó el modo en que construimos nuestras ideas y cómo heredamos las de nuestros antepasados en la forma de creencias, cuáles son sus funciones y cómo se articulan frente a la realidad. En las épocas de crisis ideológicas, el espejo del filósofo español más reconocido nos puede servir para buscar vías de reflexión dentro de la circunstancia. En el primer capítulo de Ideas y creencias , titulado Creer y pensar, Ortega nos expone cuál es la diferencia radical entre estas dos realidades. Para el pensador español, la distinción entre ambas no consiste en su forma o en su carácter, ya que, tanto ideas como creencias «sean pensamientos vulgares, sean rigorosas ‘teorías científicas’, siempre se tratará de ocurrencias que en un hombre surgen, originales suyas o insufladas por el prójimo». Es decir, las ideas y las creencias son aquello que a un hombre se le «pasa por la cabeza», toda actividad mental que i...

Contra el racionalisme.

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El mito de la filosofía consiste en creer que el orden del pensamiento coincide con el orden de lo ­real. Ese mito se erige sobre una mágica palabra griega, logos, planteada por Platón y sistematizada por Aristóteles. Implica la suposición de que la realidad se ajusta a algún tipo de discurso, razonamiento o lenguaje simbólico. Nada hay de extraño en ello. Así es el conocimiento. Cada ciencia erige su objeto y fragua sus mitos y éste es el de la filosofía. Contra ese mito se alza el   Ortega   más audaz y antirracionalista en una obra que ahora cumple un siglo:   El tema de nuestro tiempo . El laboratorio comparte la artificiosidad del monasterio. La vida nunca ocurre en una probeta o en una celda, entre aparatos rigurosamente ajustados, laudes y maitines. La vida ocurre al aire libre y hacia ella se abalanza el filósofo. Sin encerrarla o reducirla, sin controlar su presión y temperatura.   “Mi ideología no va contra la razón, escribe Ortega, puesto que no admite otr...

La creença i la idea (Juan Arnau)

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Muchos creen que la filosofía consiste en tener opiniones, en sostener una visión del mundo. Pero hay una filosofía que permite distanciarse de las opiniones, tanto de las propias como de las ajenas. Contemplarlas desde fuera, con sana indiferencia, incluso con cierta jocosidad. Esa es la postura, sospecho, de Valéry. Una perspectiva que rehúsa “sostener” y prefiere contemplar. La realidad radical es la vida. De pronto, nos encontramos en ella y no lo hacemos desnudos. Llegamos con todo un ropaje de inclinaciones, instintos y creencias que, a lo largo de la existencia irán tomando ese curso singular que llamamos biografía. El curso de nuestra vida depende directamente de estas creencias y opiniones sobre el mundo, sean fundadas o infundadas. El descreimiento también es una forma de creencia. La ciencia, lo mismo. Todos cargamos con un repertorio de convicciones, como individuos, como pueblo y como contemporáneos. Esas creencias son el suelo de la vida del pensamiento, ya sean los axiom...

Quan una idea esdevé una creença.

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En 1940 se publicó Ideas y creencias , un texto en el que el ya maduro Ortega y Gasset analizó el modo en que construimos nuestras ideas y cómo heredamos las de nuestros antepasados en la forma de creencias, cuáles son sus funciones y cómo se articulan frente a la realidad. En las épocas de crisis ideológicas, el espejo del filósofo español más reconocido nos puede servir para buscar vías de reflexión dentro de la circunstancia. En el primer capítulo de Ideas y creencias, titulado Creer y pensar, Ortega nos expone cuál es la diferencia radical entre estas dos realidades. Para el pensador español, la distinción entre ambas no consiste en su forma o en su carácter, ya que, tanto ideas como creencias «sean pensamientos vulgares, sean rigorosas ‘teorías científicas’, siempre se tratará de ocurrencias que en un hombre surgen, originales suyas o insufladas por el prójimo». Es decir, las ideas y las creencias son aquello que a un hombre se le «pasa por la cabeza», toda actividad mental que id...

Cada vida és un punt de vista de l'univers.

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Ya hemos visto que la tradición moderna tiene dos maneras opuestas de hacer frente a la antinomia entre vida y cultura: el racionalismo (que para salvar la verdad niega el sentido de la vida) y el relativismo (que desvalora la verdad para salvar la vida). Ambas posturas suponen una “ceguera complementaria”. Para salir de ellas hay que entender que el conocimiento es siempre tentativo, es ensayo e intuición desde la limitación constitutiva del ser. “El sujeto ni es un medio trasparente, un “yo puro” idéntico e invariable, ni su recepción de la realidad produce en ésta deformaciones”. Se impone una síntesis. Cada ser, cada perspectiva, es un cedazo o retícula, un filtro que selecciona, pero no deforma. Cada ser es una malla diferente de retícula sensible. Del mismo modo que la sensibilidad humana tiene una amplitud concreta en su espectro sensible, hay también una amplitud del espectro de comprensión. Y lo mismo puede decirse de las épocas y los pueblos. Se desarrollan sensibilidades, co...