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Pensament crític contra Fons de Capital Reputacional.

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Gastamos miles de millones (miles de millones) en sistemas educativos mastodónticos, ministerios, currículos, oposiciones, planes estratégicos quinquenales con PowerPoints saturados de flechas y palabras como «resiliencia» y «competencias transversales», para que luego llegue un Troll (o ni siquiera un Troll, sino un Bot, una entidad algorítmica) y, en teoría, nos cambie el voto con un par de memes.  ¿Dónde ha quedado todo nuestro pensamiento crítico ?  ¿De qué ha servido memorizar largas listas de falacias lógicas ? La respuesta a esta paradoja no es solo que la educación tiene apenas impacto en nuestro pensamiento crítico o que los algortimos sean particularmente eficaces manipulándonos. Esencialmente el «problema» (dicho con muchas comillas) es que somos seres hipersociales.  Anhelamos estatus social . Necesitamos formar parte de un grupo, lo que indirectamente implica estar en contra de otro grupo. Muchas veces las redes sociales no te cambian el voto como si te reesc...

Regles morals: dispositius per a la detecció de tramposos.

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En  Los demonios ,  Dostoievski  pone en boca de Stepán Trofímovich   que la verdad real suele sonar improbable . No porque sea falsa, sino porque la realidad es más caótica que la ficción. Nuestro cerebro prefiere relatos coherentes, con causalidad clara y motivaciones limpias. La verdad, en cambio, es irregular, contradictoria y a menudo absurda. Por eso, sugiere el personaje, para que algo verdadero resulte verosímil hay que mezclarlo con una pequeña distorsión que lo haga  narrativamente digerible . Confundimos plausibilidad con verdad y elegimos historias que encajan antes que hechos que desbordan nuestros esquemas mentales. Y ninguna historia es más  narrativamente digerible  que la del Mal tentando a las personas inocentes. La moral no es una voz etérea descendiendo desde las Alturas Platónicas del Bien, sino más bien un sistema de reciprocidad indirecta con manual de instrucciones implícito, tabla de sanciones y marcador público de reputaciones...

L'"egoisme" smithià.

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Adam Smith explica el aumento de la riqueza por la productividad del trabajo , y en concreto por su división, que no puede fructificar hasta que crezca el tamaño del mercado. La riqueza se crea mediante la producción y el comercio, y no existe la suma cero , otra venerable falacia, según la cual lo que ganan unos lo pierden otros. Todos pueden ganar, y todos cuentan con un poderoso incentivo, una regularidad de la naturaleza humana que Smith subraya en varias ocasiones: el deseo de mejorar nuestra condición, “que nos acompaña desde la cuna y no nos abandona hasta la tumba”. Todos queremos mejorar, y lo logramos relacionándonos con los demás. Smith no postula el individualismo, porque no hay prosperidad sin intercambios voluntarios en provecho mutuo. Y su mensaje también es contrario al egoísmo, porque los egoístas atienden al propio interés a expensas del ajeno. El mercado es lo contrario, donde la gente satisface su propio interés a la vez que el ajeno. No basta, sin embargo, con ciu...

Com sorprendre a l'algoritme.

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Cada vez se presta más atención al modo en que algunas compañías utilizan los algoritmos para teledirigir comportamientos y opiniones públicas . Uno de los instrumentos a través de los cuales se realiza este modelaje sibilino es la sugerencia de contenido, productos o servicios. Los motores de recomendación están ya en todas partes: en la plataforma de comercio electrónico que habitualmente utilizas, en la plataforma de vídeo que ves, en la aplicación de música y podcasts que escuchas, en las redes sociales en las que te informas o compartes contenido… En todos lados. En 2018, un grupo de investigadores del MIT publicó un estudio en el que alertaba sobre las consecuencias imprevistas de estos motores de recomendación . La investigación revelaba cómo las recomendaciones no solo reflejan las preferencias de los consumidores sino que, incluso, las moldean. Según advertía entonces el estudio, estos sistemas tienen el potencial de fomentar sesgos. Cuatro años después, otro interesante estu...

La desinformació no és la causa sinó l'efecte.

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Centrarse en erradicar la desinformación , los bulos o las fake news como si fueran el núcleo del problema equivale a intentar bajar la fiebre sin preguntarse por la infección que la provoca. La fiebre importa, desde luego. Es una señal clínica. Pero confundir el síntoma con la enfermedad puede terminar perjudicando al paciente. Según analizan Sacha Altay y Hugo Mercier en American Psychologist la desinformación no es la causa profunda de los males democráticos contemporáneos, sino más bien un indicador de desequilibrios previos a los mismos. El argumento parte de una distinción que suele pasar desapercibida en el debate público. Las creencias no nacen en el vacío. Si alguien piensa que las vacunas causan autismo, esa idea le ha llegado por algún canal: un vídeo, un artículo, una conversación. El contenido concreto tiene origen comunicativo. Nadie inventa en soledad teorías complejas que circulan ya en el ecosistema cultural. Pero de ahí no se sigue que el mensaje sea el motor prof...

La preocupació moral d'Adam Smith.

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Adam Smith Adam Smith recibe desde hace tiempos los títulos de “padre del capitalismo”, “padre del pensamiento económico moderno” o “padre del libre mercado”. A su nombre irá asociada ya para siempre la metáfora de la mano invisible (y que solo utiliza en una ocasión en   La riqueza de las naciones ) y esa idea reducida a la expresión mínima que viene a decir que la búsqueda egoísta del interés particular actúa en beneficio de la prosperidad general. Y sin embargo,   el núcleo central del pensamiento moral de Smith es la simpatía o la empatía : la necesidad del ser humano de ponerse en el pellejo de los otros para entender sus sentimientos. O su brillante aportación de la figura del “espectador imparcial”, un juez imaginario y objetivo de naturaleza mental. En definitiva, nuestra conciencia. Lo que nos permite evaluar nuestras propias acciones para comprobar en qué medida resultan aceptables para los demás. Smith fue sobre todo un filósofo, preocupado por la moral. Si su mano...

Extendre el principi d'igualtat.

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#MeToo no fue una batalla de las guerras culturales: fue la mayor ampliación del perímetro de la rendición de cuentas democrática en décadas. Hizo exactamente lo que hace la democracia cuando funciona: extender el principio de igualdad ante la ley a territorios donde antes no llegaba, y no porque faltasen leyes, sino porque existía un consenso tácito sobre qué puertas no se podían abrir. El feminismo las abre, y lo que encuentra detrás no es una cuestión de identidad. Es poder. Sara Ahmed ha dedicado años   a responder esa pregunta , y describe un mecanismo tan simple como devastador. Las instituciones no solo ignoran a quien denuncia: lo castigan. Nombrar el problema te convierte en el problema. La verdad, muestra Ahmed, no se pierde solo por la propaganda o la mentira organizada. Se pierde también por los mecanismos cotidianos que castigan a quien la enuncia. Algo sabemos de esto en España, donde el   número dos de la Policía Nacional   está acusado de violar a una ins...