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"Nudge", l'arquitectura de la bona elecció.

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Richard Thaler plantea una idea desarrollada en su libro Nudge: Improving Decisions About Health, Wealth, and Happiness (2008) que, si bien puede parecer de perogrullo, encierra el pecado original de la manipulación de masas en las democracias liberales. Según Thaler, resulta imposible no influir en las decisiones de las personas. Todo entorno, ya sea una cafetería, una tienda de ropa o la misma política pública, se construye sobre una arquitectura de la elección . Por tanto, Thaler proponía abandonar cualquier pretensión de neutralidad de esa arquitectura, diseñando su presentación de forma que ese pequeño empujón ( nudge ) produzca mejores resultados sin prohibir opciones. Dicho de otra manera: si la libertad de elección no es más que una ficción o una trampa retórica, y no hay manera de evitar la intervención, hagámoslo de forma buena. La pregunta es: ¿buena para quién? Un nudge es un cambio pequeño en el entorno que altera el comportamiento de forma predecible. El ejemplo clásic...

La ironia de la pobresa.

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Sendhil Mullainathan Era julio de 2008, apenas unas semanas antes de que estallara la famosa burbuja de las subprime , y en la exótica California tenía lugar una reunión en el marco del epsteiniano Edge Club. En aquella ocasión, los invitados para compartir con los allí presentes su magisterio eran los economistas conductuales Richard Thaler y Sendhil Mullainathan . En sus respectivas conferencias, ante un público reducido y selecto, los ponentes se centraron en su ámbito de conocimiento compartido (la economía conductual ) y disertaron sobre cómo la psicología real de las personas —y no las atribuciones de racionalidad que generalmente presuponen los modelos conductuales clásicos— afectan las decisiones económicas de los individuos, con el objetivo alegado de poder diseñar mejores entornos de elección individual o colectiva. Entre los asistentes se encontraba lo más granado de la élite tecnocrática de Silicon Valley, y varios futuros Premios Nobel de Economía . Durante la sesión me...

Tesis realistas contra tesis antirealistes.

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GRAHAM HARMAN: Ahora bien, aunque no estoy de acuerdo con el espíritu de la narrativa de Braver (Lee Braver, A Thing of This Worl: A History of Continental Anti-Realism , 2007, Evanston, IL: Northwestern University Press), me encanta el aparato técnico del libro. Esto se debe a que Braver reconoce las numerosas variantes de doctrinas realistas y antirracistas que se pueden defender. Las enumeró en seis pares, abreviados de R1 a R6 para las tesis realistas y de A1 a A6 para las antirrealistas. A grandes rasgos son las siguientes: R 1 EL MUNDO NO DEPENDE DE LA MENTE/ A1 EL MUNDO DEPENDE DE LA MENTE R2 LA VERDAD ES CORRESPONDENCIA/ A2 LA VERDAD NO ES CORRESPONDENCIA R3 EXISTE UNA DESCRIPCIÓN VERDADERA Y COMPLETA DE CÓMO ES EL MUNDO/ A3 NO EXISTE UNA DESCRIPCIÓN VERDADERA Y COMPLETA DE CÓMO ES EL MUNDO R4 CUALQUIER AFIRMACIÓN ES NECESARIAMENTE CIERTA O FALSA/ A4 CUALQUIER AFIRMACIÓN NO ES NECESARIAMENTE CIERTA O FALSA R5 EL CONOCIMIENTO ES PASIVO CON RESPECTO A LO QUE CONOCE/ A5 ...

Apel·lar a l'epistemologia sovint és apel·lar a una ontologia dolenta (Graham Harman)

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Graham Harman GRAHAM HARMAN: Normalmente, los culpables de confundir la ontología con la epistemología son aquellos a los que catalogamos como idealistas encubiertos: empiristas o positivistas , por ejemplo. Pero personalmente, me siento inclinado a “confundirlos” por la razón exactamente opuesta. Me parece que hablar de epistemología supone una distinción taxonómica entre entidades humanas y no humanas que no estoy dispuesto a aceptar. Dicho de otro modo, la epistemología siempre me parece el tipo equivocado de ontología dualista . Decir, como hacen algunas personas, que no podemos hablar del mundo sin cuestionar primero nuestra capacidad de conocer ese mundo hace que la relación hombre-mundo es filosóficamente especial en comparación con todas las demás relaciones. Alguien podría justificar este supuesto diciendo que tenemos acceso a los contenidos de nuestras mentes de una manera a la que no tenemos acceso a ninguna otra cosa. No estoy de acuerdo. Tanto si pienso en mis pensam...

"L'inhumà" de Lyotard.

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¿ Cómo piensa el pensamiento un mundo sin pensamiento? O lo que es aún más apremiante: ¿Cómo piensa el pensamiento la muerte del pensar? (410) Esta última pregunta se halla en el núcleo mismo de “Si se puede pensar sin cuerpo”, el capítulo inicial de la colección de textos que en 1991 publicara Jean-François Lyotard bajo el título de Lo inhumano . Lyotard nos invita a meditar acerca de la relación de la filosofía con el horizonte terrenal que, en la estela del derrumbe del horizonte metafísico llamado “Dios” (...) ha sido dotado de un estatus cuasi trascendental … (410) Pero, como señala Lyotard, este horizonte terrenal también acabará por desaparecer cuando dentro de 4.500 millones de años, aproximadamente, el sol se extinga (...) La extinción del sol es una catástrofe (...) porque borra el horizonte terrenal de posibilidad futura en relación con el cual la existencia humana, y, por ende, la indagación filosófica, han venido orientándose hasta el día de hoy. O como lo expresa el pro...

Com els mags ens enganyen.

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  https://youtu.be/EiIxEGK_kno?si=X_z-zYdGkhiA2rky

L'escola convertida en un hotel.

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Mi querido Gregorio Luri suele decir que algunas familias se comportan como huéspedes de un hotel: creen que basta con alojarse para exigir servicio a la carta. Es la turistificación de la escuela . Al profesor le toca hacer de recepcionista. Si las matemáticas se le atragantan al niño, que cambien el menú. Si estudiar le da pereza, que le suban a la habitación una metodología más entretenida. Y si, después de tantas atenciones, suspende, se pide la hoja de reclamaciones. A la escuela, sin embargo, no se va para que nos den la razón, sino para descubrir que muchas veces no la tenemos. Educar exige introducir al niño en un mundo que existía antes de su nacimiento y que no tiene por qué adaptarse a sus caprichos. Aprender exige esfuerzo, y las normas no dejan de valer porque a uno le fastidien. Una institución incapaz de exigir nada a sus alumnos podrá proporcionarles muchas satisfacciones, pero difícilmente podrá educarlos. Hannah Arendt advirtió hace décadas del peligro de perder la ...