La democràcia com a variació formal d'un despotisme dispers (Ignacio Castro)
Ignacio Castro No casan mientras la democracia y sus mágicas palabras divinizadas (igualdad, transparencia, diálogo, justicia...) vivan entre nosotros como el signo de un descenso de Dios a la sociedad política. Otra cosa es que, a la manera de Zambrano o Bergamín , admitamos que la democracia tiene una íntima relación con la conspiración maquiavélica que es la gobernanza moderna . En otras palabras, hasta que admitamos que la democracia sólo supone una variación formal del despotismo disperso que es el poder en el capitalismo. Si a la dictadura se le opone la democracia, a esta se le opone la verdad. Y la verdad no es susceptible de administración pública, ni cabe en la mentalidad genérica de las instituciones. Lejos de tal mitología civil , la «sagrada forma» que administran la poesía, la religión y, de vez en cuando, la filosofía, deja a las instituciones democráticas como un mal menor o un recurso formal de segundo orden. No he elegido nacer, ni ser así. La vida no es democrática...