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Política: la frontera entre la moral i la norma.

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Si entendemos la política no solo como la organización de los poderes públicos, sino como aquello que nos permite vivir juntos, sabremos que sin política no hay convivencia posible.   Hannah Arendt   lo sintetizó diciendo que la política es lo que ocurre entre nosotros. No es una propiedad del individuo, sino el espacio que se abre cuando actuamos y hablamos en común. Por eso su sentido último, recordaba ella, es la libertad. Si solo queda desconfianza, ese espacio se cierra. Uno me sostiene la escalera mientras cambio la bombilla. Otro me cede el asiento en el autobús cuando me ve embarazada. Nos pueden fallar Zapatero, Rajoy o el alcalde de Almería, pero no podemos concluir que “todos son iguales”, porque esa frase acaba reconociendo, sin querer, que “todos somos iguales”. Que no hay diferencia entre servir y servirse, entre cumplir y abusar. Hemos de ser críticos e implacables con quienes ensucian con apaños la confianza depositada en ellos. Sin duda. Pero déjenme ser ingen...

Trampes epistèmiques.

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He escrito aquí sobre el concepto de "logro", pero nada enseña tanto sobre el ser humano como sus fallos racionales. Conocemos muchos por el trabajo de la psicología experimental en la forma de sesgos y heurísticas cognitivas ( Kahneman &Tversky ), pero hay algunos mucho más complejos y peligrosos que tienen largo recorrido. Me refiero a "trampas" en las que entran inconscientemente los sujetos y luego terminan destrozando su vida y la de otros por no encontrar la salida. Las observamos muy claramente en la gente con mucho poder. Hoy un comentarista político como David Ignatius habla de las sendas trampas de Trump y Putin . No calcularon bien los riesgos y ahora tienen un problema para salir de la situación que crearon: o bien se rinden, que los destruiría, o bien escalan, que probablemente también. Pero, aparte de estos ejemplos, tan repetidos en el mundo de la política, el mecanismo está muy generalizado entre los humanos: parejas mal elegidas que no encuen...

Leon Festinger i la dissonància cognitiva.

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Leon Festinger Según una tuitera, yo debería haber muerto el 31 de mayo, igual que otros siete mil millones de personas. El mensaje es del 10 de febrero, pero por suerte no lo vi hasta hace unos días porque menudos cuatro meses más malos habría pasado. La tuitera, @maryaamss_, advertía de que las personas vacunadas de covid no llegaríamos a junio. Y daba una fuente: “La BBC lo ha confirmado”. ...  un médico británico recordaba   que estas amenazas de muertes en masa por culpa de la vacuna nos acompañan desde la pandemia. Como no nos morimos, la fecha del apocalipsis se va desplazando hacia el futuro y al final nos moriremos todos, pero de viejos o de otra cosa, y si queda algún conspiranoico aún se atreverá a soltar un “os lo dije”. Recordemos otro fin del mundo a modo de ejemplo: según los cálculos del estadounidense William Miller , la mañana del 22 de octubre de 1844 sería el día de la segunda venida de Cristo y, por tanto, del juicio final. Pero el 23 de octubre se diero...

Els aventatges de morir-se

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¿Qué ventajas tendría morirse?   Lo he escrito otras veces: al menos tres: el pensamiento, el amor y la risa. Gracias a la muerte, podemos pensar, esa cosa que, exclusivamente humana, los humanos hacemos raramente y que, si nos fiamos de Hannah Arendt, sólo sirve para desactivar los protocolos y los excesos de la inteligencia; algunos lo llaman todavía ética o moral. Gracias a la muerte, podemos también amar, ese doloroso interés en la existencia del otro que nos salva de nosotros mismos. Y gracias a la muerte, podemos permitirnos la risa, que es el derecho de los frágiles a tratar en pie de igualdad —y recordárselo— a los que también van a morirse. El pensamiento, el amor y la risa son a su vez las condiciones de la justicia, que Zeus concedió a los humanos desvalidos porque no tenían caparazón como las tortugas ni garras como las águilas ni pinchos como los erizos.   Santiago Alba Rico , La niña y la IA , El País 11/06/2026

En què consisteix la infantesa?

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¿En qué consiste la infancia?   En la alegre y trabajosa adquisición de un cuerpo humano en el choque con la luna y con la madre, con los monstruos nocturnos y con los adultos diurnos. ¿Podemos concebir una inteligencia sin infancia? ¿Sin traumas? ¿Sin la insaciable nostalgia de una caricia? Una inteligencia quizás sí; una inteligencia —aún más— podría memorizar todos los traumas de la humanidad y utilizarlos en una conversación para convencernos de su humanidad; podría incluso fingirse niña (y balbucear gorgoritos) para enternecernos, como nos enternecen los bebés de las películas. Eso es lo que llamamos un psicópata, capaz de remedar los sentimientos humanos para explotarlos o aniquilarlos. Pero si la inteligencia puede disociarse de los cuerpos, los niños no. La infancia es, sobre todo, la presencia corporal de una vulnerabilidad sagrada que mantiene en el mundo el vicio de cuidar. Madre puede ser cualquiera (incluso un hombre, incluso una loba), pero siempre en relación con un ...

Màquines girardianes.

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Hui sugiere que estas máquinas no son inocentes. Justamente, como se vio en el caso de máquina schmittiana, las máquinas son esencialmente políticas. Por eso, me gustaría pensar un poco más allá de Hui y pensar un modelo adicional: las máquinas girardianas . René Girard fue un filósofo francés que realizó buena parte de su carrera en los Estados Unidos. A lo largo de sus textos, Girard habla (casi obsesivamente) de una única teoría, la teoría mimética . En pocas palabras, para Girard, el deseo es mimético: se quiere lo que quiere el otro. Se quiere lo que quiere el otro porque lo quiere el otro. Pero en este espejismo libidinal se termina odiando al otro, que funcionó como modelo del deseo. Para Girard, este es el origen de los conflictos y de la violencia. Cuando todos empiezan a desear lo mismo surge la violencia, todo se confunde. La única forma de reestablecer el orden es sacrificando a un chivo expiatorio . Alrededor de esta víctima, la sociedad vuelve a unificarse. Girard encont...

Màquines schmittianes.

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Ahora bien, si pensamos Kant Machine en relación a Machine and Sovereignty (2024), el libro más “político” de Hui, podemos preguntarnos por otras máquinas, máquinas políticas y máquinas de guerra. Las máquinas decisionistas son también cibernéticas en cierto sentido, pero de un modo diferente: no dependen de información almacenada como la máquina humeana. Trabajan con la excepción. El filósofo Carl Schmitt distinguió tres tipos de pensamiento jurídico: el normativismo (= mecanismo), el pensamiento de orden concreto (= organicismo), y el decisionismo (su propia posición). El soberano, para Schmitt, es “aquel que decide sobre la excepción”. La excepción no es una falla del sistema: es su alma. Como escribe Schmitt: “La excepción es más interesante que la regla. La regla no prueba nada; la excepción lo prueba todo. En la excepción, el poder de la vida real irrumpe a través de la costra de un mecanismo que se ha vuelto entumecido por la repetición”. Hui lee esto como vitalismo político:...