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Màquines girardianes.

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Hui sugiere que estas máquinas no son inocentes. Justamente, como se vio en el caso de máquina schmittiana, las máquinas son esencialmente políticas. Por eso, me gustaría pensar un poco más allá de Hui y pensar un modelo adicional: las máquinas girardianas . René Girard fue un filósofo francés que realizó buena parte de su carrera en los Estados Unidos. A lo largo de sus textos, Girard habla (casi obsesivamente) de una única teoría, la teoría mimética . En pocas palabras, para Girard, el deseo es mimético: se quiere lo que quiere el otro. Se quiere lo que quiere el otro porque lo quiere el otro. Pero en este espejismo libidinal se termina odiando al otro, que funcionó como modelo del deseo. Para Girard, este es el origen de los conflictos y de la violencia. Cuando todos empiezan a desear lo mismo surge la violencia, todo se confunde. La única forma de reestablecer el orden es sacrificando a un chivo expiatorio . Alrededor de esta víctima, la sociedad vuelve a unificarse. Girard encont...

Màquines schmittianes.

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Ahora bien, si pensamos Kant Machine en relación a Machine and Sovereignty (2024), el libro más “político” de Hui, podemos preguntarnos por otras máquinas, máquinas políticas y máquinas de guerra. Las máquinas decisionistas son también cibernéticas en cierto sentido, pero de un modo diferente: no dependen de información almacenada como la máquina humeana. Trabajan con la excepción. El filósofo Carl Schmitt distinguió tres tipos de pensamiento jurídico: el normativismo (= mecanismo), el pensamiento de orden concreto (= organicismo), y el decisionismo (su propia posición). El soberano, para Schmitt, es “aquel que decide sobre la excepción”. La excepción no es una falla del sistema: es su alma. Como escribe Schmitt: “La excepción es más interesante que la regla. La regla no prueba nada; la excepción lo prueba todo. En la excepción, el poder de la vida real irrumpe a través de la costra de un mecanismo que se ha vuelto entumecido por la repetición”. Hui lee esto como vitalismo político:...

Kant machine

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Kant , en la Crítica de la razón pura , propuso superar tanto el racionalismo cartesiano como el empirismo humeano . La filosofía trascendental no niega que los seres humanos poseamos ciertas estructuras innatas de conocimiento, pero tampoco niega que sin información externa esas estructuras son inservibles. Kant propone combinar categorías a priori (independientes de la experiencia) con un empirismo mucho más consecuente: solo podemos acceder a aquella porción de la realidad filtrada por las formas de nuestra subjetividad, espacio y tiempo. Eso no quiere decir que el mundo sea una ficción, sino únicamente que está mediado por nuestras formas de conocer. La inteligencia, en esta lectura, “no es ni racional ni empírica; es trascendental”, dice Hui . Las máquinas kantianas son máquinas abiertas, máquinas creativas, que intentan superar tanto el mecanicismo como el organicismo . Se basan en una razón que si bien no puede intuir directamente el infinito, puede imaginarlo, cosa que la ...

Màquina cartesiana vs máquina humeana.

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Yuk Hui La inteligencia artificial no surge de imitar el pensamiento . La “artificialidad” de una inteligencia no se mide meramente por su cercanía a la inteligencia humana. Las máquinas son humanas en la medida en que los seres humanos son maquínicos. Después de todo, la evolución de nuestra “inteligencia” hubiera sido imposible sin la evolución de los artefactos técnicos que la expanden desde la utilización del fuego. Así, pensar la inteligencia artificial implica pensar la inteligencia humana, cómo se produce, cómo evoluciona, cómo se transforma, cómo modifica los artefactos que la rodean y cómo esos artefactos artificializan a su vez la inteligencia humana . La inteligencia humana es, desde el principio, técnica. Matteo Pasquinelli desarrolla esta tesis en su libro The Eye of the Master (2023): “the inner code of AI is constituted not by the imitation of biological intelligence but by the intelligence of labour and social relations”. Las máquinas del pensamiento son, entonces, ...

Desemparats davant el futur.

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No hay manera de conocer el futuro, no tenemos acceso epistemológico a él: no hay archivo al cual consultar, no hay lugar en donde hacer trabajo de campo, no hay nada que poner debajo del microscopio. Todo lo que se diga, aún con los conceptos y teorías más sofisticados, no pasa de ser una especulación, una forma mal disimulada de proyectar esperanzas y temores. Sin embargo, como dijo Bertrand de Jouvenel : «si bien no puede haber ciencia del futuro, no podemos evitar pensar en él. Lo hacemos implícitamente: es mejor hacerlo explícitamente». Jouvenel llamó « arte de la conjetura » a este proyecto que primero fue una propuesta para el think tank Rand Corporation y luego un libro, aún no traducido al castellano. Desde entonces proliferaron los estudios y ensayos sobre tendencias estadísticas y sobre «imaginarios de futuros». Pero no hacían otra cosa que estirar datos del presente hacia tiempos venideros. Aparentemente, y pese a todo el modernismo y posmodernismo puesto sobre el asador, ...

La indústria de la predicció i la pèrdua del present.

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En Profecía de Carissa Vélez encontramos una filosofía seria y profunda que hace un diagnóstico certero sobre qué está ocurriendo en una cultura y economía que se han vuelto adictas a las predicciones . Con mucha audacia, Véliz considera sinónimos estos tres términos: "profecía", "predicción" y "previsión". Y esta es la tesis del libro: que una predicción no es un hecho sino una conjetura que pretende establecer una verdad sobre el futuro, pero no hay verdades sobre el futuro porque no hay hechos futuros, solo pasados y presentes. El deseo de atrapar el futuro através de las predicciones, sostiene Véliz, genera performativos, modos de ejercicios de poder que tienen por función no predecir sino producir futuro. Como las predicciones sobre productividad, sobre empleo, sobre bolsa, o costos de los seguros médicos dado su estado de salud..., Antiguamente, los oráculos formulaban sus profecías de modo que el poder siempre se sintiese reconfortado (les iba l...

La IA i la gestió de la nostra alienació.

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La inteligencia artificial (IA) no solo está empezando a impactar negativamente en el empleo, sino que amenaza con cancelar los fundamentos teóricos del trabajo capitalista. Un fenómeno que trasciende lo económico para afectar culturalmente a la idea misma de ser humano que tenemos en Occidente. Como explicaba Hannah Arendt , la modernidad y la herencia judeocristiana que subyace en ella, definieron al ser humano como un   Homo faber   que necesitaba proyectarse sobre el mundo para transformarlo laboriosamente de acuerdo con sus necesidades. Esta circunstancia transformó el sentido del trabajo y, además de hacerlo también creativo, sirvió para que el capitalismo fundase sobre él una noción de propiedad que llega hasta nuestros días. Recordemos que la propiedad capitalista fue justificada teóricamente en los   Dos tratados sobre el gobierno civil .  Escritos por John Locke sostenían que el hombre era dueño de su persona, así como de las acciones que se desprendían de...