Si adopta, usted, lo que exponemos a continuación y, en el caso de que se dedique a la enseñanza o a la crianza, se lo enseña a sus alumnos o a sus hijos, se habrá procurado a sí mismo y les habrá regalado a ellos uno de los mayores bienes, la lección más importante, la clase más necesaria, la verdadera pedagogía, la primera y más fuerte defensa de la razón fuerte . No le quepa ninguna duda. No hay más opciones: es esto o el fraude. Lo que sigue es sencillo de entender, invulnerable a la sofística y causa en quien lo acepta múltiples efectos beneficiosos, pues le obliga a trascender la idiotez, a estudiar, a soportar la contrariedad, a relacionarse de forma sana y noble con quienes repelen el fraude, le preserva de un buen número de corrupciones, alimenta su curiosidad y le mantiene expectante, siempre dispuesto a la aventura. Y no cuesta dinero. Y son cuatro páginas. Lo aprendimos en el Menón de Platón En este diálogo, Platón establece el siguiente caso: Sócrates se...