La trascendència del conflicte humà-màquina.
El arranque del curso político debería proyectar la mirada más allá de una agenda polarizada obsoleta porque la línea de conflicto acerca de cómo nos relacionamos con el poder ya no es ideológica (derecha-izquierda) sino existencial (humano-máquina). El poder para operar en el mundo no lo gestiona territorial y soberanamente el Estado porque la técnica lo ha remplazado. Esta ejerce sobre la humanidad un poder virtual, despolitizado y privatizado a través de la infoesfera. Algo que hace que la Revolución Francesa esté tan obsoleta como las consecuencias que liberó su producto: la revolución industrial. Es urgente pensar las prioridades de la política desde la ontología asociada a la defensa de una condición humana cuestionada por el impacto que sobre ella proyecta una inteligencia artificial (IA) diseñada para modificarla con arreglo a las prioridades utilitarias que se esconden detrás de los algoritmos que la monitorizan. El mayor reto que tiene la política hoy en día es acertar en có...