Amb l'humor exlorem i treballem un treball amb el límit.


Una filosofía de la risa eBook : Castany Prado, Bernat: Amazon.es: Libros

Hay una tradición nacida en Francia de la impostura política, desarrollada más tarde por los ilustrados, que señala que, desde los orígenes de los tiempos, los sacerdotes y los poderosos han establecido una alianza para protegerse y legitimarse unos a otros. Entonces, ¿qué sucede? Que los poderosos no aceptan la risa, porque minaría su autoridad, o pondría en duda su capacidad de comunicación con la divinidad. Y también se da una agelastia política que no acepta la risa porque cuestionaría la capacidad para elegir lo más conveniente para el pueblo. E incluso un agelastia filosófica.

Platón expulsa de su república ideal a los poetas, y no solo a los trágicos, sino también a los cómicos, porque representan a los dioses riendo y llorando y los humanizan demasiado. Y también porque la comicidad surge de la plurivocidad del lenguaje y Platón la niega. Quiere eliminarla. Y también, porque, para el platonismo, la risa asiente con el mundo, dice que sí a un mundo que es una copia imperfecta y despreciable y más bien lamentable que risible.

La risa nos reconcilia con nuestros límites. De hecho, la condición humana está perimetrada por una serie de límites que resultan dolorosos, sí, pero que, a su vez, son necesarios, ya que, sin ellos, la vida no sería posible. Es el ejemplo de la paloma de Kant: vuela cuando sus alas sienten la resistencia del aire. El aire la frena, sí, pero a la vez es condición de posibilidad del vuelo y de la vida. Del mismo modo, los límites como la muerte, la ignorancia, la sociabilidad, etcétera, nos duelen, porque nos hacen inmortales, ignorantes y dependientes, pero al mismo tiempo son necesarios porque si fuésemos omniscientes no podríamos vivir. Si supiésemos cuál va a ser el momento de nuestra muerte, nuestra vida ya no sería posible, nos volveríamos absolutamente locos.

Con el humor exploramos y practicamos un trabajo con el límite.

Son los románticos, en el sentido de que, lo romántico es la enfermedad porque niega los límites, quiere trascenderlos, mientras que lo clásico es lo sano, la pedagogía de los límites, lo cual tampoco significa una pedagogía del fatalismo y de la resignación. Al igual que a Camus, a mí me gusta mucho la cita de Píndaro, la que dice: ‘Oh alma, no aspires a la vida inmortal, pero agota toda la extensión de lo posible’. Dentro de esos límites tenemos que agotar toda la extensión de lo posible, es decir, aceptar el límite y jugar a fondo el juego.

Chema Seglers, entrevista a Bernat Castany: "El humor rompe cualquier jerarquía y nos iguala a todos", eldiario.es 18/07/2026 


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