Acabar amb el misteri significa treure-li la seva bellesa i la seva màgia?
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| Riachos Feynman |
Somos, como especie, resolvedores de misterios. Llevamos en la cabeza una máquina de predicción que se enfrenta permanentemente a la incertidumbre. Sin embargo, hay una duda, una intriga que parece querer mantenerse a salvo de cualquier experimento o hipótesis: el más allá, el concepto de Dios, lo sagrado. ¿Tiene que ser así? Entender algo, robarle secretos a la naturaleza, no le quita magia o belleza; por el contrario, es profundamente mágico y bello. Partimos de la base de que todo tiene una explicación, aunque nos cueste encontrarla, aunque los instrumentos para entender el universo aún nos queden cortos. Pero que esa explicación esté lejana no significa que no debamos comenzar a buscarla.La gran pregunta –o una de las grandes preguntas– sigue siendo si las necesitamos, si necesitamos esa fe y esas religiones para ser humanos, para portarnos bien, para ayudarnos, para maravillarnos con la vida y sus encrucijadas. La historia parece decirnos que sí, que es necesario: no hay otra forma obvia de explicar el auge y la permanencia de las religiones y la creencia en lo sobrenatural. Pero… cambia, todo cambia, y como habitantes de este universo maravilloso podemos apostar a la sorpresa, al cuidado, la curiosidad, las ganas de conocer y hacer preguntas. Eso, también, es ser humano. Poder cantarles a otros dioses más terrenales (o espaciales, si viene al caso); incluso, a las flores, como el in- comparable Richard Feynman en su Oda a una flor:
Tengo un amigo que es artista y con quien a veces no estoy muy de acuerdo. Puede sostener una flor y decir “qué hermosa es”, y estaré de acuerdo. Luego dirá “como artista puedo ver cuán hermosa es, pero vos como científico la separás en partes y se convierte en algo aburrido”, lo cual me hace pensar que está un poco chiflado. Primero que nada, la belleza que él ve está disponible para otra gente, incluyéndome a mí, creo…
Puedo apreciar la belleza de una flor. Al mismo tiempo, veo mucho más de la flor de lo que él ve. Puedo imaginar las células, las complicadas acciones que ocurren dentro, que también son bellas. Quiero decir: no es sólo belleza en esta dimensión del orden del centímetro; también hay belleza en dimensiones más pequeñas, la estructura y los procesos internos. El hecho de que los colores de la flor evolucionaron para atraer insectos polinizadores es interesante: quiere decir que los insectos ven el color. Agrega una pregunta: ¿existe el sentido estético en formas inferiores? ¿Por qué es estético? Todas preguntas interesantes cuyo conocimiento científico agrega a la excitación, al misterio y maravilla de una flor. Sólo agrega. No entiendo cómo puede restar.
Ya lo decía el oráculo de Delfos: conócete a ti mismo. Y conoce también a las flores, las nubes, las charlas entre las neuronas. Incluso entender por qué mucha gente cree en dioses y milagros. Sólo agrega. No entiendo cómo puede restar.
Diego Andrés Golombek, Las neuronas De Dios ..., fronteras 02/07/2026

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