El vot ups.



Nuestro simpático sistema democrático se está autodestruyendo. La gente cree que vota en un reality. Desde que las redes sociales han devaluado el concepto de verdad, toda información es fake. Lo verdadero y lo falso se confunden. Cada uno cree su propia verdad: eso que el equipo de Trump llama "alternative facts". Pero, de hecho, no existen verdades alternativas. Dos más dos son siempre cuatro. No hay otra opción, salvo en un universo paralelo.

El no de los británicos a Europa y la elección de Donald Trump han sido dos sorpresas colosales por una razón muy sencilla. Es lo que yo llamaría el voto ups. La mayoría de los que votaron por el Brexit y por Trump era gente que no pensaba que estos fueran a ganar. Votaron por cabreo, rabia o desesperación. O por reír, por jorobar a la gente, sobre todo a la élite mediática. Siempre, eso sí, convencidos de la derrota. La noche de los resultados solo pudieron soltar una onomatopeya: '¡Ups!. El voto ups es un dato importante a tener en cuenta en Francia, España e Italia. Los jóvenes están asqueados de la política, tan furiosos, que votan por candidatos convencidos de que nunca serán elegidos y que así, de golpe, alcanzan el poder. 

Frédéric Beigbeder, El voto 'ups' y la cuarta dimensión, ICON nº 37, marzo 2017

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