Vulnerabilitat i sostenibilitat (Alicia García Ruiz)





En la actualidad la conexión entre vulnerabilidad y sostenibilidad se realiza de una forma particularmente perversa: están siendo sistemática y estructuralmente vulnerados aquellos seres humanos cuyas necesidades no se consideran primarias en los cálculos de sostenibilidad económica sobre los que se programa el funcionamiento del bienestar público.

Lo primero que es necesario preguntarse es a qué idea de sostenibilidad se refieren tales cálculos. Dado que la palabra "sostenibilidad", como muchos otros términos, ha sido semánticamente secuestrada para acabar por referirla a una lógica de carácter económico, lo que aquí se plantea es la necesidad de una reapropiación que permita sustraerla a la racionalidad de la acción sujeta a interés económico y reubicarla en una perspectiva relacional más amplia. Esto no significa pasar por alto el importante impacto económico que tienen las actividades relacionadas con los cuidados, sino usarlo para reclamar la injusticia latente en esta situación, una desconcertante paradoja: un conjunto de prácticas que de hecho tienen un impacto económico muy significativo son invisibilizadas y menospreciadas como si no constituyeran actividades económicamente productivas y para justificar este menoscabo se apela precisamente a una idea de sostenibilidad de carácter economicista. Se arguye que un mayor apoyo público a los usuarios y donadores de este tipo de cuidados es un dispendio que la economía nacional no se puede permitir; en otras palabras, que no son "sostenibles".

Es preciso, por tanto: uno, reconectar de otro modo estos dos conceptos, vulnerabilidad y sostenibilidad, a través de una perspectiva sobre la sostenibilidad que la sustraiga a la lógica del interés que la ha transformado en mero criterio de eficiencia económica y, dos, restituirla por ello mismo a una lógica del don, que en modo alguno implica situarla en el ámbito caritativo. Lo que aquí pretendemos es más bien relanzar la idea de sostenibilidad como sustentación mutua, en una perspectiva no lejana a la que Kant mantenía al atribuir al "respeto" el carácter de máxima moral, que prohíbe expresamente el sometimiento de cualquier ser humano a una condición instrumental.

Alicia García Ruiz, Impedir que el mundo se deshaga, Los libros de la catarata, Madrid 2016

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