Kant, l'estadística i el Big Data (Byung-Chul Han).





Cuando se descubrió el método estadístico en el siglo XVII, mantuvo en un suspiro a científicos, tahúres, poetas y filósofos por igual. Se sumían con el mayor entusiasmo en las recién descubiertas probabilidad y regularidad estadísticas. Esta euforia es totalmente comparable con el Big Data. Por entonces, el método estadístico consiguió que ante la contingencia del mundo algunos hombres recuperaran la confianza en la providencia divina. Así se titula un tratado sobre estadística demográfica de John Arbuthnot del siglo XVIII: An Argument for Divine Providence, taken from the Regularity observ’d in the British Births of both Sexes. En el exceso estadístico de neonatos masculinos frente a los femeninos, los filósofos pensaban que podían ver incluso la providencia divina y justificar la guerra.

También Kant se deja embriagar por la posibilidad de un cálculo estadístico que permite reconocer una regularidad, y la incorpora en su consideración teleológica de la historia. Por un lado, parte de la voluntad libre. Según Kant, las manifestaciones de la voluntad libre, es decir, las acciones humanas, están determinadas por leyes generales de la naturaleza del mismo modo que cualquier fenómeno natural. Si «desde una visión general» se observa el juego de la libertad de la libertad de la voluntad humana, se puede distinguir una regularidad. Por muy irregulares que parezcan las acciones de los individuos, se puede reconocer, por lo que respecta a la especie, un «desarrollo constantemente progresivo, aunque lento, de disposiciones originarias». Kant remite luego a los números de la estadística: 
Lo mismo acontece, por ejemplo, con los matrimonios, los nacimientos a los que dan origen y las muertes son acontecimientos en los que la libre voluntad del hombre tiene mucho influjo y no parecen, por eso mismo, someterse a regla alguna que permitiese calcular de antemano el número de los mismos. Sin embargo, los grandes países tienen estadísticas anuales que demuestran que también esos hechos transcurren según leyes naturales, tan constantes como las incesantes variaciones atmosféricas, que no se pueden predeterminar en los casos singulares, aunque en el todo mantienen el crecimiento de las plantas, el curso de las aguas y otros hechos naturales, en una marcha uniforme e ininterrumpida. Los hombres, individualmente e inclusive los pueblos enteros, no reparan que al seguir cada uno sus propias intenciones, según el particular modo de pensar, y con frecuencia en mutuos conflictos, persiguen, sin advertirlo, como si fuese un un hilo conductor, la intención de la naturaleza y que trabajan a su favor, aunque ellos mismos la desconozcan (Idea de una historia universal desde un punto de vista cosmopolita)
Big Data

Byung-Chul Han, Psicopolítica, Herder, barcelona 2014

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