dijous, 31 de desembre de 2009

Què explica la història?


La història tot ho presenta com si res hagués pogut succeir d´una altra manera. Però podria haver succeït de mil maneres diferents. La història se situa en el bàndol del que ha succeït i, mitjançant un context fortament tramat, ho destaca sobre el que no ha succeït. D´entre totes les possibilitats, es recolza en una sola, la que ha sobreviscut. D´aquí que la història faci la impressió sempre d´estar a favor d´allò més fort, és a dir, d´allò que realment ha succeït: no hagués pogut quedar en el regne d´allò no succeït, va haver de succeir.

Elias Canetti, La provincia del hombre, Taurus, Madrid 1982

descrèdit de l´Estat Social


La conseqüència de la "fugida de la majoria satisfeta" ha estat el descrèdit de l´Estat social, la pèrdua d´atractiu dels serveis socials. L´Estat social és un estat minvat, desproveït, desballestat. Les prestacions estatals són prestacions per a la gent pobre. L´Estat social ha deixat de ser el dipositari natural de la confiança del poble. La persona racional no pot esperar res de l´estat davant dels cops que li cauen d´una manera aparentment aleatòria. El govern de l´estat és una adreça a la qual els habitants d´una societat cada cop més privatitzada i desregulada probablement no remetran les seves queixes i peticions.



Zygmunt Bauman, Identitat, PUV, València 2005

http://pitxaunlio.blogspot.com/2009/06/majoria-satisfeta.html

Igualtat, por i origen de la comunitat


En la idea misma de origen del género humano resuenan claramente connotaciones violentas. La violencia entre los hombres no sólo se sitúa al comienzo de la historia, sino que la comunidad misma muestra estar fundada por una violencia homicida. Al asesinato de Caín, que el relato bíblico sitúa en el origen de la historia del hombre, responde, en la mitología clásica, el de Rómulo en el momento de la fundación de Roma: en ambos casos, la institución de la comunidad parece ligada a la sangre de un cadáver abandonado en el polvo. La comunidad se yergue sobre una tumba a cielo abierto, que nunca deja de amenazar con engullirla.
No debe pasarse por alto el hecho de que estos homicidios originarios no se representan como simples asesinatos, sino como fraticidios, es decir, homicidios entre hermanos, como por otra parte lo es, en la tragedia griega, el asesinato recíproco de Eteocles y Polinices a las puertas de Tebas, también concluido en aquel caso con un cadáver al que se niega la sepultura. Éste es un elemento en el que conviene detener la atención: la sangre que cimenta los muros de la ciudad siempre es sangre de familia, sangre que, aun antes de haber sido derramada, ya ata indisolublemente a la víctima y al verdugo. Es más: precisamente este nexo biológico –esta comunión de sangre– es lo que parece originar el delito.
Lo anterior hace que la conexión entre comunidad y violencia posea un carácter todavía más intrínseco. En la representación mítica del origen, la violencia no sacude a la comunidad desde el exterior, sino desde su interior, desde el corazón mismo de eso que es «común»: quien mata no es un extranjero, sino uno de los miembros de la comunidad; e incluso el miembro más cercano, biológica y simbólicamente, de la víctima. Quienes combaten a muerte no lo hacen a pesar de que, sino precisamente porque, son hermanos, consanguíneos, mancomunados por el vientre de la misma madre.
Quizás el autor contemporáneo que interpreta con mayor intensidad este mito fundador –no sólo el carácter común de la violencia, sino el carácter violento de lo que es común– es René Girard. En su reconstrucción genealógica, lo que subyace a la violencia más terrible son justamente los hermanos, sobre todo los hermanos gemelos, desde el momento en que la violencia, en su origen y en el transcurso de su historia infinita, resulta desencadenada por un deseo mimético: por el hecho de que todos los hombres miran en la misma dirección, y quieren todos lo mismo. Y no sólo eso: además, no lo desean por sí, en cuanto tal, sino precisamente porque lo desean todos los demás.
Lo que Girard sostiene es que los seres humanos no combaten a muerte porque son demasiado diferentes –como hoy día tendemos a creer con ingenuidad– sino porque son demasiado parecidos, e incluso idénticos, precisamente como lo son los hermanos y, aun más, los gemelos. Estos se matan recíprocamente no por exceso de diferencia, sino por defecto. Por una excesiva igualdad. Cuando hay demasiada igualdad, cuando ésta llega a afectar al ámbito del deseo y lo concentra sobre el mismo objeto, entonces desemboca inevitablemente en la violencia recíproca.
En el origen de la filosofía política moderna, Thomas Hobbes lleva a su punto extremo esta conexión, haciendo de ella la base, el supuesto previo, de su sistema mismo: lo que produce una violencia insoportable no es un accidente externo cualquiera, sino la propia comunidad en cuanto tal. De hecho, se trata de lo más común en el hombre: la posibilidad de matar y de ser muerto. En esta posibilidad se funda nuestra igualdad primaria. Más que por ninguna otra cosa, los hombres están igualados por el hecho de poder ser todos, indistintamente, verdugos y víctimas. Si alguno fuese tan fuerte o tan inteligente que no se sintiera amenazado por otros, la tensión se aplacaría. Los hombres se organizarían en relaciones estables de obediencia y mando.
Pero no es así. Se temen recíprocamente porque saben que ninguna diferencia física o intelectual podrá protegerlos de la amenaza de muerte que el uno constituye para el otro. En sus dotes biológicas y técnicas, los seres humanos son tan parecidos y están tan cerca unos de otros que siempre pueden golpearse. Cada uno tiene, al menos en potencia, la misma capacidad de matar y por tanto de ser muerto por cualquier otro. Por eso, en la escena que propone Hobbes lo que produce miedo no es la distancia que los separa, sino la igualdad que los mancomuna en una misma condición. No se trata de la diferencia, sino de la indiferencia, que es la que arrima a los hombres poniendo al uno literalmente en las manos del otro.

Roberto Esposito, Comunidad y violencia, Minerva, nº 12, Círculo de bellasd Artes de Madrid, 2009

dilluns, 28 de desembre de 2009

Llenguatge i mentida.


El llenguatge és sens dubte l´instrument més incisiu de la mentira. Per molt que alguns insisteixin en què, abans que la serp acosnseguís els seus propòsits, tota paraula pronunciada a l´Eden podia prendre´ns al peu de la lletra, l´experiència quotidiana ha nodrit la desconfiança envers les paraules, les quals no són més que soroll i fum que aconsegueixen convèncer´ns que A és B. (...)

Ludwig Wittgenstein (1889-1945), advertí en el seu Tractatus Logico-Philosophicus, de l´any 1922: "La llengua vesteix el pensament. I ho fa de tal manera que la forma externa de la vestidura no permet deduir res sobre la forma del pensament vestit; ja que la forma externa de la vestidura està feta amb uns objectius diferents dels de deixar veure la forma del cos".

Volker Sommer, Elogio de la mentira, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barna 1995

Homes plorant i estereotips sexistes.


El sábado 19 el Fútbol Club Barcelona ganó su sexta copa en un año, una hazaña sin precedentes en la historia futbolística. Y a mí me encanta no sólo que lo haya conseguido sino, sobre todo, cómo: con un equipo básicamente de cantera, cohesionado y en pos de un objetivo común. Y me encanta Pep Guardiola, su entrenador, porque es filiativo: consigue aglutinar al equipo y sacar lo mejor de él.
También me gusta Guardiola cuando, emocionado por el triunfo, llora. A los medios de comunicación también les ha gustado. De ese llanto han dicho: "Guardiola lloró como un niño", "la tensión humana de un gran entrenador", "los hombres perfectos también lloran", "las lágrimas de Guardiola son las de un genio", "las lágrimas de un hombre feliz", "lloró de júbilo", etcétera. En definitiva, la mayor parte de personas entiende que es bueno saber expresar una emoción.
El control y la expresión de las emociones es uno de los puntales de la inteligencia emocional, ahora tan en boga, aunque, de hecho, descubierta a través de la experiencia empírica por una buena parte de la población cuando todavía carecía de nombre y de visibilidad.
La idea de que la razón es superior a la emoción y de que una y otra funcionan en sistemas separados quedó hace ya años obsoleta, al descubrirse que, si se daña la corteza prefrontal del cerebro -la parte más ejecutiva- de una persona, ésta, aun siendo físicamente competente y manteniendo sus capacidades mentales intactas, no es capaz de tomar decisiones ni de trazarse planes efectivos. En otras palabras, tiene problemas para regular su motivación y su conducta, lo que invariablemente la lleva a tener problemas laborales y afectivos. En resumen, tiene dificultades en su inserción como ser social. Recomiendo a quien tenga interés en el tema El error de Descartes, del neurólogo Antonio Damasio. Entonces, si razón y emoción son dos sistemas interconectados, la idea de que las mujeres son emoción y los hombres, razón, ¿de dónde sale? Nace de un prejuicio. Ser racional es preferible a ser emocional, con lo cual, y dado el lugar reservado en nuestra sociedad a hombres -preeminente- y a mujeres -subordinado-, no sorprende que al sexo considerado importante se le atribuyera la razón, y al secundario, la emoción.
Y el prejuicio alimenta unos estereotipos de género muy diferenciados, que sirven para educar de distinta forma a unos y a otras. "Los hombres no lloran" es una advertencia que han tenido que aguantar muchos niños en la construcción de su masculinidad. Porque a ellos, se les ha impedido, tradicionalmente, la expresión de sus emociones, todas excepto la ira. Mientras que a las chicas se las ha alentado a expresar cualquier emoción, excepto, claro está, esa misma ira. Por eso, por cómo se construye el género, sea masculino, sea femenino, resultan creíbles los resultados de los estudios que indican que ellas lloran un promedio de cuatro o cinco veces más al año que ellos.
El llanto convulso de Guardiola, con antecedentes tan notorios como las lágrimas de Federer en la derrota de Melbourne, puede llevarnos a creer que los estereotipos están superados y que los hombres ya no reprimen sus emociones tal como fueron entrenados a hacer, sino que las expresan libremente, dentro de un marco de control. Porque, desde luego, Guardiola no se tiró por el suelo, ni aulló, ni moqueó... Y, sin embargo, no. De momento, los estereotipos, aunque con bienvenidas modificaciones, siguen estando ahí. Así, los medios de comunicación nos muestran, en general, a los hombres llorando por el éxito conseguido o por el que no han alcanzado. Mientras que a las mujeres las presentan llorando en situaciones en las que son víctimas de una desgracia. Lloran por la muerte de un familiar, por al acoso a que han estado sometidas, por las secuelas de una enfermedad, porque han perdido su vivienda, etcétera. En cualquier caso, las cosas están cambiando. Ahora nadie le podría soltar a un perdedor lo que le dijeron a Boabdil: "llora, llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre".

Gemma Lienas, Cuando los hombres lloran, El País, 28/12/2009

Prejudicis, hàbits i toros.


Por definición, el prejuicio es algo que antecede al juicio… o sea, es un producto mental que ni siquiera llega a la categoría de pensamiento, porque para pensar se necesita usar la razón y la reflexión, mientras que el prejuicio es como un borrón, como un momentáneo apagón neuronal que impide que veamos la realidad correctamente. El prejuicio, por otra parte, es un precipitado de la costumbre. Quiero decir que los prejuicios se transmiten, desde luego, pero sin que tengamos conciencia de haberlos aprendido: simplemente creemos que el mundo es así; que lo que sostenemos no es una opinión, sino una realidad tan incontestable que no necesita ser probada. Los prejuicios son tan básicos y están tan profundamente hincados dentro de nosotros que ni siquiera sabemos que los tenemos. Son como parásitos ocultos de nuestro pensamiento, y lo peor es que se trata de una plaga que padecemos todos sin excepción.(...)
Vivimos encerrados en la estrecha cárcel de nuestra pequeña realidad, y eso nos impide pensar libremente. Un último ejemplo: mi padre, que fue torero profesional, amaba profundamente a los animales (es algo que les sucede a muchos matadores). Yo aprendí de él ese amor, pero también su gusto por las corridas; en mi infancia y mi juventud asistí a decenas de ellas sin que me parecieran violentas. Tuvieron que pasar bastantes años hasta que pude liberarme de esa ceguera del hábito, del callo de la rutina. Hasta que pude ver la realidad desde otro lado. Los prejuicios se nos enredan en las neuronas y nos atontan.
Rosa Montero, Los indios no son hombres, El País Semanal, 27/12/2009

comunitarisme

La metafísica de la concepció comunitarista és exactament la mateixa que la dels seus adversaris: la més clàssica de les metafísiques del subjecte ple, homogeni i idèntic a si mateix. El que canvia entre els dos plantejaments és el "qui", la "quantitat" a la que la subjectivitat és aplicada: l´individu, en el cas dels neoliberals, i la col.lectivitat en el cas dels comunitaristes. Els comunitaristes defensen els límits de les diferents identitats col.lectives de la mateixa manera que els liberals protegeixen els límits de la identitat individual.

Roberto Esposito, Enemigo, extranjero, comunidad, en Los filósofos y la política, Manuel Cruz (comp), FCE 1999

La veritat en calces.


Más de 4.000 mujeres se manifestaron en Granada el primer domingo de este mes, en el momento álgido de las Jornadas Feministas Estatales. Las organizadoras de Granada, 30 años después se ponen en contacto conmigo, indignadas. Ningún medio de comunicación, ni hablado ni escrito ni visual ni mímico ni siquiera bizco, se dignó cubrir la demostración callejera. La demostración callejera, insisto. De las Jornadas se dio puntual noticia en diversos medios –incluido éste–, y el asunto bien lo merecía, como les explicaré luego. De bote pronto, lo único que se me ocurrió preguntar a mis informantes fue:
–Pero ¿cómo ibais en la mani?
Me contestaron: “Cómo íbamos a ir… Con eslóganes, pancartas, lanzando consignas, cantando canciones…”. Chasqueé la lengua en un claro sonido de desaprobación que, como era por Internet, las otras ignoraron.
–Estas cosas hay que visualizarlas en bolas. En pelota picada. En cueros. De haberlo hecho, no os habrían faltado cámaras en torno, a la sazón.
Tuve que detallarles –aunque creo que ellas ya lo intuían– que el actual sinapismo que todos los medios de comunicación, todos, utilizan para curarse del mal de caída del interés del público no es otro que un emplasto de sexo más violencia más rarezas más sorpresas tontas más alarmas infundadas más sustos más miedo más… Si quieren tener el cuadro completo, vuelvan a empezar: sexo más violencia más…
Para que me entendieran mejor les conté la anécdota de una tienda que hay en Beirut, dedicada a la venta de cuadernos y otros artículos finos para la escritura. En el escaparate han puesto tremendo cartelazo que reza así, traducido del inglés: “Aquí se folla”. Más abajo, en letra pequeña: “Ahora que ya hemos atraído tu atención, por favor, entra y cómpranos algo”.
Tal es la actitud que, a falta de imaginación y carentes de seriedad, la mayoría de los medios tienen que adoptar para llevarse unos mirones a las páginas. Cuatro mil mujeres cargadas de razones y de razón no son noticia, pero un buen par de tetas asomando por encima de un cartel por una causa, sí. Tetas altas ganan por goleada a causas altas. (...)
La verdad tiene que quedarse en bragas para que se le haga relativo caso. Los hechos puntuales se van despachando, trufados de caramelillos: escándalos sexuales, escándalos económicos, escándalos políticos. Todo lo que no escandaliza no es, y todo lo que debería escandalizarnos de verdad se desliza hacia el desaguadero, perdido en la confusión.

Maruja Torres, 4.000 mujeres invisibles, El País Semanal, 27/12/2009

dissabte, 26 de desembre de 2009

impolític


Àmbit de reflexió no estrictament reduïble a la categoria política, però constituït en els seus límits i en els seus plecs. El llenguatge en aquest àmbit ha d´acollir i afrontar suggerències que provenen d´altres àmbits: literatura, teologia i filosofia. La qüestió és penetrar en la dimensió múltiple, plural, alterada -en el sentit d´habitada per un altre- de l´individu mateix. No és, al capdavall, la comunitat que comprèn dins seu l´individu, sinó l´individu qui porta dins seu una comunitat. Una comunitat dividida, lacerada, discordant. En trencar frontalment amb la metafísica del subjecte, s´entrelligarà definitivament la figura de la comunitat amb la de l´alteritat.

Roberto Esposito, Enemigo, extranjero, comunidad, en Los filósofos y la política, Manuel Cruz (comp), FCE 1999

dijous, 24 de desembre de 2009

Toros sí, toros no? És possible una deliberació serena?


La abolición de las corridas de toros es ahora presentada como el corolario de un proyecto más general, que tendría marcado tono ecologista, apuntando a revitalizar el sentimiento de nuestra pertenencia a la naturaleza y la exigencia de proteger la biodiversidad. Tras estos argumentos abolicionistas es indudable que subyace un enorme problema filosófico y científico, en el que está en juego la concepción misma del hombre y de su lazo con las demás especies. Desde luego, una interpretación reduccionista del alto grado de homología genética que se da entre humanos y otros animales puede dar lugar a una revolución en el concepto que tenemos de comportamiento ético. Éste no pasaría ya por la exigencia de no instrumentalizar a los seres de razón, de tratar al hombre como un fin y nunca como un medio, sino por la empatía con todos los seres susceptibles de sufrimiento, en cualquier caso con aquellos dotados de sistema nervioso central.
Esta nueva ética tendría sin duda la dificultad de la coherencia, pues ¿cómo renunciar a la instrumentalización -empezando por esa forma mayor que es alimentarse de ellos- de seres dotados de sistema nervioso central, sin poner en entredicho las condiciones mismas de supervivencia de los humanos?
Una de las organizaciones que apoya la abolición con loable coherencia (pues, a diferencia de otras, se niega a hacer excepción de las fiestas consideradas oriundas de Cataluña, y que quedan prácticamente blindadas si prospera la presente iniciativa) dice en una resolución interna que "la tortura y los espectáculos crueles e inhumanos con los animales no pueden justificarse bajo la consigna de la tradición y la cultura". No puedo estar más de acuerdo.
Si la corrida de toros transgrediera ciertos imperativos éticos universales e irrenunciables (cosa que sí hace el que practica la vivisección sin anestesia de mamíferos superiores, o simplemente maltrata a su perro, confinándole en espacios donde no puede realizar su naturaleza) sería simplemente obsceno pretender defenderla en base a argumentos de fidelidad a tradiciones. El problema reside precisamente en determinar si la tauromaquia infringe alguno de estos imperativos absolutos. Obviamente los taurinos lo niegan y hasta suelen manifestar su sorpresa de que pueda considerárseles enemigos del pensamiento ecológico, o de carecer de sensibilidad para con los animales. Ecólogos, desde preservadores de medio ambiente en la baja Andalucía hasta responsables de los parques de la Camarga francesa; economistas, ganaderos o veterinarios, coinciden en que el mantenimiento de esos espacios que son las dehesas (parques auténticamente naturales, donde un animal criado por el hombre goza de condiciones para realizar su naturaleza específica, es decir, para actualizar todas las potencialidades para las cuales se halla genéticamente dotado) sería inviable sin la fiesta de los toros. Y enfatizan el hecho de que para el toro la corrida no significa tanto sufrimiento como combate (de 15 minutos tras una vida enteramente libre de más de cuatro años), combate que en absoluto rehúye, lo cual sería incomprensible si se busca la analogía con un ser torturado.
Los taurinos ponen asimismo de relieve que su contemplación del sacrificio del animal nada tiene que ver con una complacencia ante el sufrimiento del mismo. El sacrificio sería simplemente el precio por un rito de marcado peso simbólico y artístico, precio no mayor que el de tantos otros que se dan en las culturas europeas o no europeas.
¿Argumentos discutibles? Sin lugar a dudas, pero en cualquier caso es lógico exigir que no se tomen decisiones irreversibles al respecto antes de que un debate sereno haya tenido lugar, debate que ha de comprometer a sociólogos, ecólogos, filósofos, genetistas, artistas, etcétera. Las decisiones políticas en materia de costumbres y de ética han de ser expresión de este sereno deliberar y no preceder o sustituirse al mismo.

Víctor Gómez Pin, Toros, lengua y estigma, El País, 16/12/2009

La incomoditat dels dilemes.


Els dilemes són com l´ovella negra de la filosofia. despullen els límits que les nostres teories ètiques, jurídiques o polítiques, més normatives i racionalistes, no voldrien assumir. Entre aquest límits hi ha els següents:

1- no sempre podem resumir en les nostres decisions un conjunt coherent de les alternatives implicades;

2- la consistència lògica i la possibilitat empírica de satisfer diverses demandes normatives no opera en tots els casos, tal com desitgem;

3- la generalització de les nostres decisions a supòsits semblants no resulta fàcil d´acomodar a situacions concretes de dilemes, que es troben definides per propietats la rellevància de les quals sol ser molt contextual;

4- moltes decisions involucren sacrificis rellevants encara que de vegades no puguem veure-ho per l´acció de teories normatives i racionalistes que enfosqueixen aquesta veritat.

Si es pogués comprimir l´establert en aquest punts, diríem que els dilemes incomoden perquè qüestionen que hi hagi una resposta correcta per a tots els nostres casos pràctics.

David Martínez, Guillermo Lariguet, Els dilemes morals, UOC, Barna 2008

Com solucionar un dilema moral.


Al final del capítol els alumnes es plantegen el problema moral següent: de vegades una immoralitat pot fer el bé? El cas que s´hi explica és el de la mare de la Glòria que un dia per ajudar una persona amb problemes va mentir. El problema, dit d´una manera més concreta, és si es pot mentir per salvar una vida humana.
Com en el capítol 2 estem de nou davant d´un dilema moral: dues obligacions incompatibles. Triïs el que triïs, dir la veritat o salvar la vida d´una persona, transgrediràs una exigència moral. Seguint les pautes marcades pel senyor Ibarra els alumnes observen que en aquest dilema estan enfrontades dues obligacions que responen als models de la prohibició (“no he de dir mentides”) i de l´obligació d´ajuda (“auxiliar a qui es trobi en perill”). En les escenes anteriors s´hi havia caracteritzat les exigències del primer model com molt més estrictes que no pas les exigències del segon, més vinculades a les circumstàncies de l´acció. El principis morals han de ser generalitzables però això no implica que siguin aplicables amb més o menys resistències. En aquest sentit, sembla que les prohibicions són més adequades a les nostres capacitats morals innates que les exigències altruistes perquè són més adaptables a la naturalesa universal dels principis morals. Als humans els és més fàcil aplicar de forma universal les prohibicions que les obligacions d´ajuda. Sobre el caràcter selectiu de l´altruisme humà existeix la temptació de construir la moral només sobre la versió negativa de la regla d´or: “no facis mal als altres” i deixar en mans de la decisió particular i individual la possibilitat d´aplicar la versió positiva: “fes el bé”.
Tanmateix, una moral fonamentada sobre la debilitat de l´impuls altruista, com vam veure en les escenes anteriors, es veu incapaç de censurar una comportament clarament immoral com el dels individus que contemplen indiferents un mal evitable. De la mateixa manera, en el dilema que ara ens ocupa, sembla molt més acceptable el que fa la mare de la Glòria que no pas l´opció contrària. El que fa aquesta senyora amb la vulneració de la prohibició de mentir és doblegar la pretesa superioritat del model prohibicionista d´una moral freda sobre l´altruista, més càlid. En aquesta situació mentir és revelar-se contra una situació injusta aplicant el principi de responsabilitat formulat temps abans pel senyor Ibarra: “estem obligats a actuar per evitar el mal evitable”.

Bibliografia:
Ernst Tugendhat, El llibre del Manel i la Camil.la, (capítol 6), Gedisa 2001
Juan Antonio Rivera, Moral cálida y moral fría, Claves de razón práctica, 165, Septiembre 2006

dimecres, 23 de desembre de 2009

Ciència, religió i selecció natural.

La ciència sempre ha derrotat el dogma religiós punt per punt quan tots dos han entrat en conflicte. Però en va. A Estats Units hi ha quinze milions de baptistes surenys, la major de les sectes que està a favor de la interpretació literal de la Bíblia cristiana, però només cinc mil membres de l´Associació Humanista Americana, la principal associació dedicada a l´humanisme seglar i deístic.
Tot i així, si la història i la ciència ens han ensenyat alguna cosa, és que passió i desig no són el mateix que veritat. La ment humana evolucionà per creure en els déus. No evolucionà per creure en la biologia. L´acceptació d´allò sobrenatural transmeté un gran avantatge durant la prehistòria, quan el cervell estava evolucionant. De manera que contrasta fortament amb la biologia, que es desenvolupà com a producte de l´edat moderna i no està subscrit per algoritmes genètics. La incòmoda veritat és que les dues creences no són objectivament compatibles. Com a resultat, els que ansien alhora la veritat intel.lectual i religiosa mai no obtindran les dues de forma completa.
Edward O. Wilson, Consilience. La unidad del conocimiento, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barna 1999

dimarts, 22 de desembre de 2009

Homenatge a Teresa

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Coneixement i creença.


Sembla que la creença i la veritat són condicions necessàries per saber. Si el que jo crec és fals, no ho puc saber, simplement tindré una creença falsa. D´altra banda, també sembla obvi que jo no puc saber allò que no crec. Si jo no crec que el sistema solar té vuit planetes (perquè no tinc ni idea de quants en té o perquè crec que en té nou), no puc saber que en té vuit (si és veritat que en té vuit). Tot això sembla bastant clar. Però, n´hi ha prou a tenir una creença vertadera per tenir coneixement) És ací on comencen els problemes per al filòsofs i on la teoria del coneixement té feina a fer. La resposta descoratjadora que hi han donat sovint els epistemòlegs és que no, que no hi ha prou que el que jo crec siga vertader. Heus-ne ací una raó. Joan juga a la ruleta i acaba d´apostar al 7: està convençut que és el 7 el que eixirà i ja està fregant-se les mans tot esperant el premi. Finalment ix el 7. Podem dir que sabia que eixiria el 7? Si hagués eixit el 8, ell no hauria estat menys convençut que seria el 7 on pararia la bola fins que aquesta no s´aturés al 8. (...) Cal tenir evidències o raons adequades que donen garantia a la creença. (Si la raó per la qual Joan estava convençut és que sabia que la ruleta estava trucada i que tenia un imant sota el 7, aleshores sí que li atribuiríem coneixement). Això és el que els filòsofs anomenen justificació. El coneixement és la creença vertadera justificada.

Josep Lluís Blasco i Tobies Grimaltos, Teoria del coneixement, Universitat de València 1997
http://www.slideshare.net/mvillarpujol/conixer-i-creure

Prejudicis i selecció natural.


Originàriament les funcions dels prejudicis podrien ser un seguit de mecanismes de seguretat. Sovint, cal que els organismes prenguin la decisió correcta en una situació d´importància vital, i quan són joves, la seva experiència sol ser insuficient. D´aquesta manera s´adopten estereotips d´altres individus coneguts i fiables de la mateixa espècie, com els familiars. En aquest sentit els prejudicis podrien constituir un procés d´adaptació afavorit pel procés de selecció natural.

Volker Sommer, Elogio de la mentira, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barna 1995

Evitar la immigració.


Los inmigrantes no pueden ser atajados con medidas policiales por una razón muy simple: porque en los países a los que ellos acuden hay incentivos más poderosos que los obstáculos que tratan de disuadirlos de venir. En otras palabras, porque hay allí trabajo para ellos. Si no lo hubiera, no irían, porque los inmigrantes son gentes desvalidas pero no estúpidas, y no escapan del hambre, a costa de infinitas penalidades, para ir a morirse de inanición al extranjero.

Es totalmente inútil gastarse la plata de los contribuyentes diseñando programas, cada vez más costosos, para impermeabilizar las fronteras, porque no hay un solo caso exitoso que pruebe la eficacia de esta política represiva. Y, en cambio, hay cien que prueban que las fronteras se convierten en coladeras cuando la sociedad que pretenden proteger imanta a los desheredados de la vecindad.

En realidad, la ayuda más efectiva que los países democráticos modernos pueden prestar a los países pobres es abrirles las fronteras comerciales, recibir sus productos, estimular los intercambios y una enérgica política de incentivos y sanciones para lograr su democratización, ya que, al igual que en América Latina, el despotismo y el autoritarismo políticos son el mayor obstáculo que enfrenta hoy el continente africano para revertir ese destino de empobrecimiento sistemático que es el suyo desde la descolonización.

Mario Vargas Llosa, Los inmigrantes, El País, 25/08/1996

dilluns, 21 de desembre de 2009

Per què l´electorat és tan sever amb l´esquerra?


by Anna Llenas

¿Per què la ciutadania és tan severa amb els uns (l´esquerra) i tan comprensiva amb els altres (la dreta)? El professor Aranguren s'ho explicava dient que l'esquerra és vista com la portadora de valors morals. Per això no convenia que toqués poder, perquè això exigia devaluar ideals i recórrer a estratègies eficaces, encara que no fossin edificants. L'esquerra, arribava a la conclusió ell, només pot estar "fora del poder i contra aquest". Si s'arrisca a ocuparlo, l'opinió pública serà severa amb qualsevol atemptat a l'ètica.
Ja se sap que l'ètica i la política no s'avenen gaire, perquè, com Kant deia, el principi de la política és "sigueu astuts com serps" i el de l'ètica, "senzills com coloms". Això no vol dir que l'ètica no hagi tingut sonats triomfs polítics. Avui sabem molt bé que tant la revolució americana com la francesa, a finals del segle XVIII, eren operacions per a rics o propietaris. A ells anava dirigida la promesa política d'igualtat i llibertat. En això el segle XVIII no era gens original, ja que seguia la pauta marcada per la famosa democràcia grega, que era cosa d'uns quants, ja que, per participar- hi, s'havia de ser home, acabalat i atenès: és a dir, ni les dones, ni els pobres ni els forasters hi tenien cabuda.
Doncs bé, si s'ha pogut universalitzar el sufragi i si s'han estès la llibertat i la igualtat als pobres ha estat gràcies a la consciència crítica o a les exigències ètiques d'uns quants, que van posar en marxa poderosos moviments socials reivindicatius. Aquestes masses socials no disposaven de canons ni de mantega. La seva força era la convicció moral, i amb aquesta van canviar la història.

En l´origen de l'esquerra hi ha l'experiència d'una lluita contra els poders establerts sense cap més arma que la raó, els valors universals i una clara sensibilitat per les injustícies. Eren els temps en què estaven fora del poder i contra el poder, però no per voluntat pròpia, sinó perquè les forces conservadores no ho permetien. Gràcies a aquesta lluita van canviar les regles i l'esquerra va arribar al poder.
L'opinió pública tolera els escàndols a la dreta --premiant-los, (...) amb més bons resultats electorals-- i no a l'esquerra perquè té assumit que, per a la dreta, el valor polític de referència és el poder i, per a l'esquerra, haurien de comptar també els valors morals. De la dreta esperen eficàcia, i de l'esquerra, que sigui solidària i austera, pròxima i sensible als problemes del carrer.
L'esquerra no s'hauria de lamentar per aquest doble barem que aplica el ciutadà. Si ho fa, i castiga electoralment un partit més que un altre, és perquè n'espera més de l'esquerra. El problema és saber si (l´esquerra) s'ho continua creient o ha ingressat a la confraria kantiana, convençut que entre ètica i política només hi poden haver relacions conflictives, no bona química.

Reyes Mate, El colom i la serp, El Periódico de Catalunya, 12/03/2009

Prejudicis racials: què importen els fets?


El psicòleg nordamericà Gordon Allportil.lustrà amb un diàleg en la seva monografia La naturalesa del prejudici, publicada en anglès en 1954: "Mr X: El problema dels jueus és que només s´ocupen de la seva gent. Mr Y: Però l´informe financer de la comunitat demostra que, en relació amb el seu nombre, donen més diners per a la beneficència que els que no són jueus. Mr X: Això demostra que sempre intenten comprar el favor dels altres i que es barregen en els assumptes dels cristians. Només pensen en els diners. Per això hi ha tants banquers jueus. Mr Y: Tanmateix, un estudi recent demostra que el nombre de jueus a la banca és mínim, molt més reduït que el dels que no són jueus. Mr X: Això és; no els interessa treballar honradament. Només se´ls veu en el món del cinema, o són els propietaris d´establiments nocturns".

Volker Sommer, Elogio de la mentira, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barna 1995

universalitat


El que jo decideixi lliurement, si vull assolir la categoria de moral, no n´hi ha prou que només sigui bo per a mi: ha de ser-ho també per als altres. Bo és allò que, sent bo per a mi, ho és també per als altres; bona és aquells decisió meva, per tant, que d´alguna manera compromet a tota la humanitat.

Reyes Mate, Luces en la ciudad democrática, Pearson/Alhambra, Madrid 2007

autonomia


Significa que l´únic legislador legitimat per fer lleis que exigeixen l´obediència de l´home modern és el propi home. Per descomptat que una comunitat necessita lleis que ha de complir, però a l´home lliure només li pot exigir obediència la seva pròpia decisió lliure, és a dir, les lleis que ell mateix s´ha donat. Que ell mateix s´ha donat, amb la resta, per suposat. Si jo sóc lliure, els altres també, i junts decidim el que sigui bo per a tots, és a dir, les lleis que ens han de regir.
Reyes Mate, Luces en la ciudad democrática, Pearson/Alhambra, Madrid 2007

diumenge, 20 de desembre de 2009

Solidaritat i responsabilitat.


En les escenes anteriors els alumnes havien arribat a la conclusió que hi havia situacions en què l´auxili és obligatori (cas 1), però que altres (cas 2) l´exigència de solidaritat s´enfrontava a la impossibilitat psicològica d´aplicar la norma de forma universal i imparcial. En situacions similars als cas 2 l´auxili és selectiu, respon a aspectes emotius (amistat, simpatia, parentesc ...). Tanmateix, el cas 1 (els dels nens atrapats en un incendi) sembla refutar aquesta llei psicològica: la probabilitat d´ajuda augmenta quan la persona objecte d´ajuda desperta més simpatia. En aquest cas els dos menuts en perill són persones estranyes, desconegudes que malgrat tot són mereixedores de la nostra solidaritat.
Per solucionar aquest problema els alumnes recorren al senyor Ibarra. Segons el professor, la raó de la solidaritat que desperten aquests estranys en problemes és la responsabilitat. Si recordem en el capítol 3 es va definir responsabilitat com “l´obligació d´impedir el mal evitable”. El Manel se sent en l´obligació d´ajudar aquests nens que no coneix per responsabilitat, però no de deixar els apunts a un company antipàtic.
Davant d´un succés moral la pregunta que ens hem de fer és la següent: està en les nostres mans evitar el mal que amenaça aquestes persones? La passivitat d´aquells dos individus és censurada perquè no van fer res per impedir la mort d´aquelles criatures quan podien haver-lo evitat. En el cas dels indigents (el cas 2) la resposta seria: tot i que pugui ajudar a un ("podria convidar-lo a sopar un dia i fins i tot a dormir") amb aquesta acció no solucionaria el seu problema ni molt més solucionaria el problema de la indigència en general.
El senyor Ibarra introdueix el concepte de responsabilitat política. Hi ha problemes que no es poden solucionar de forma individual, han de ser solucionats de forma conjunta. Això no vol dir oblidar la responsabilitat individual (“aquest problema que ho solucioni el govern”), sinó el que es tracta és que els individus responsables es posin d´acord per pressionar els governs perquè solucionin el problema de la pobresa.
I què passa amb el company antipàtic del Manel? No ha de sentir-se responsable dels problemes que efecten al seu company? Actua malament el Manel perquè no li deixa els apunts? Segurament, l´antipatia de l´haurà guanyat a pols pel seu comportament insolidari envers els seus companys de classe. La qüestió és similar quan se´ns pregunta si ens hem de compadir d´un pocavergonya, un criminal o un genocida. Aquesta possibilitat sembla que només està a l´abast dels més sants.

Bibliografia:
Ernst Tugendhat, El llibre del Manel i la Camil.la, (capítol 6), Gedisa, Barna 2001

dissabte, 19 de desembre de 2009

Un conte de Nadal.


Llegeixo a Il Messaggero que en una escola de Leonessa, a prop de Roma, la directora ha decidit suprimir l'arbre de Nadal del vestíbul per no ferir els sentiments religiosos dels alumnes no catòlics. No trobo que un avet de joguina, guarnit amb unes quantes boles i serrells, i coronat per un estel de cartó i purpurina, falti el respecte a ningú. I si algú se sent ofès o ultratjat, que el denunciï al jutjat i que el jutge en dictamini l'arrest, la tala o el trasplantament.
A mi, particularment, tant m'és que l'arbre sigui un avet, una palmera o el bastó d'una d'escombra. Tant m'és que al capdamunt hi plantifiquin una estrella, un nas de pallasso o una palangana, i que hi pengin boles, cubs o carquinyolis. El que no tant m'és és que s'utilitzi l'argument del respecte religiós per minimitzar al màxim les romanalles del nostre substrat cultural, sigui d'arrel religiós, històric o qui sap què.
Si del que es tracta és de sacralitzar la laïcitat, podríem començar per depurar la llengua d'expressions marcadament religioses, evitant, per exemple, les fórmules de comiat "adéu" o "adéu-siau", i també l'exclamació "Déu n'hi do!", així com altres variants deistes: "deixat de la mà de Déu", "tot déu", "déu i sa mare", etc. Per dir que una noia fa de bon veure ja no direm "aquella noia està com un déu!" sinó "aquella noia sembla una divinitat pagana". Tampoc no direm, per no ferir susceptibilitats patriòtiques o ferroviàries, que està de bandera o que està com un tren. Així mateix, s'ha acabat parlar de la santa paciència, del sant tornem-hi i del sant i senya. Des d'ara, el conseller d'Obres públiques es dirà Joaquim Solstici d'Hivern, de la mateixa manera que hi ha qui proposa de substituir la denominació de vacances de Nadal per vacances d'hivern. Una bona collonada, que diria Pla.
D'arbres que no deixen veure el bosc n'hi ha arreu. No fa gai-res dies el president de la FAPAES de Catalunya declarava que, "si una escola pública vol fer un pessebre, hauria de pensar primer si amb això exclou una part de la comunitat escolar". Si mai com ara els pessebres infantils no havien estat tan inclusius! El més habitual, entre els menuts és enriquir el pessebre tradicional amb figures i personatges procedents de mons tan diversos com la família Simpson, els Gromitis i els Play-Mobil. Tots convivint amb pau i harmonia amb el nostre caganer, sempre restret i ajupit, recelós de les flatulències pròpies i amb les alienes, tan generós. Amb tants papanates, aviat ja no podrem ni exclamar: quina creu!
Jordi Estrada, L´arbre que no deixa veure el bosc, Regió 7, 19/12/2009

divendres, 18 de desembre de 2009

Alguns principis de la moral freda.



  1. El respecte per qualsevol ésser humà (respecte per la seva vida, la seva dignitat, els seus béns o possessions) és exigible, no ho és l´altruisme.

  2. La moral d´amor universal i imparcial (a tothom per igual) és una aspiració desproporcionada i que ningú està en condicions de realitzar.

  3. Satisfer la formulació negativa de la regla d´or està a l´abast de les nostres capacitats morals, mentre que no és tan factible complir amb la seva formulació positiva.

  4. No repartim de manera indiscriminada la nostra capacitat d´assistència, sinó que estimem més a uns que als altres i ens preocupa més el benestar d´aquests pocs que el de la resta de l´espècie.


Juan Antonio Rivera, Moral cálida y moral fría, Claves de razón práctica, 165, Septiembre 2006

Solidaritat limitada.


La Glòria declara que de la regla d´or podem deduir l´obligació d´ajudar tothom. “A tothom?”, replica el Sebastià. La polèmica amor-respecte del capítol anterior torna a reviure: He d´estimar tothom? Fins i tot els meus enemics? La Camil•la i el Manel recorden el resultat d´aquella discussió i proposen a la Glòria reduir l´abast de l´obligació d´auxiliar.
La Camil•la planteja un cas que difícilment pot ser assumible per la majoria de les persones: el deure d´ajudar a tots els indigents de la ciutat. Utilitza el cas per fer una distinció: prohibicions i obligacions d´ajuda. Sembla que la majoria se sent obligat a complir les primeres normes morals: no robar, no dir mentides, no matar ... En canvi, el caràcter general del segons tipus de normes està qüestionat: només una minoria se sent obligada en qualsevol circumstància a complir-les (les persones santes). Sembla que en els cas dels nens de la casa incendiada (cas 1) hi ha una unanimitat que l´ajuda és d´obligat compliment. Mentre que en el cas dels indigents (cas 2), el seu compliment genera moltes recances. Què és, doncs, el que fa diferent un cas de l´altre si tots dos casos plantegen el mateix problema moral?
Tots dos casos desperten un sentiment d´indignació dispar. La indignació és quasi total en el cas 1, mentre que només afecta uns quants en el cas2. A més, l´exigència d´ajuda depèn de l´afecte que desperta la persona necessitada, és a dir, de l´amistat o enemistat, de la simpatia o l´antipatia ... Per tant, el compliment de l´obligació, quan la negació d´auxili no provoca la indignació de la comunitat moral, està condicionat pel limitat abast del nostre altruisme. És a dir, que en aquests casos la persona que tindrà més possibilitats d´ésser atesa serà aquella que més simpaties hagi pogut atraure´s. Per exemple, si els teus companys no senten gaire simpatia per tu, en el cas que caiguis malalt durant un temps llarg, serà difícil que algú es digni a ajudar-te al llarg de la teva malaltia o quan tornis a classe.

Bibliografia:

Ernst Tugendhat, El llibre del Manel i la Camil.la, (capítol 6), Gedisa, Barna 2001
Juan Antonio Rivera, Moral cálida y moral fría, Claves de razón práctica, nº 165, Septiembre 2006

Creences i vida.


Les creences constitueixen la base de la nostra vida, el terreny sobre el qual passa. Perquè elles ens situen davant del que per a nosaltres és la realitat mateixa. Tota la nostra conducta, fins i tot la intel.lectual, depèn de quin sigui el sistema de les nostres creences autèntiques. En elles "vivim, ens movem i som". Per això mateix, no acostumem tenir consciència expressa d´elles, no les pensem, sinó que actuen latents, com implicacions de tot el que expressament fem o pensem. Quan creiem de veritat en una cosa no tenim la "idea" d´aquesta cosa, sinó que simplement "comptem amb ella".

(...) Creences són totes aquelles coses amb què absolutament comptem tot i que no en pensem. De tant estar tan segurs que existeixen i que són segons creiem no ens fem qüestió d´elles, sinó que automàticament ens comportem tenint-les en compte. Quan caminem pel carrer no intentem passar a través dels edificis: evitem automàticament xocar amb ells sense necessitat que en la nostra ment sorgeixi la idea expressa: "els murs són impenetrables". En tot moment, la nostra vida està muntada sobre un repertori enorme de creences semblants.
José Ortega y Gasset, Ideas y creencias, Revista de Occidente en Alianza Editorial, Madrid 1986
http://www.slideshare.net/mvillarpujol/conixer-i-creure

¿Pensar? ¿Què és això?


El segle XX va significar a Europa un espectacular salt cap endavant en l’alfabetització universal de la seva gent. Però al segle XXI, sotmesos a una informació inflacionista, hi ha motius per preguntar-se per a què serveix el coneixement de la paraula escrita si una gran part de la societat ha renunciat a la lectura, a l’esforç per la comprensió o la simple reflexió. Vivim en una societat en què els arguments no es consumeixen perquè exigeixen un esforç excessiu. Es veu que és més creïble una frase extemporània o una firma al peu d’un manifest. ¿Pensar? ¿Què és això? És molt més fàcil classificar per desautoritzar, vociferar per no dubtar, creure el rumor per continuar creient en la pròpia fe. L’escriptura ja només és un pretext per al títol.

Joan Barril, Llegir: quina llauna, El Periódico de Catalunya, 18/12/2009

Home tecnològic, home discapacitat.


El cos de l´home és la referència del seu hàbitat. La dimensió ergonòmica del cos ha de ser tinguda en compte en l´hàbitat. Però les noves tecnologies eviten desplaçar-se per habitar. En la domòtica no s´empra el comandament a distància només amb la televisió, sinó amb la llum, la temperatura, les persianes, etc. Ja no cal caminar cap a la finestra, només cal utilitzar el comandament. S´hi dóna, doncs, una espècie de referència al cos del minusvàlid en comptes d´un cos en ple ús de les seves facultats. L´home capacitat superequipat de la domòtica, qui habita la home automation, és l´equivalent de l´invàlid equipat. Vaig participar en una exposició per a minusvàlids, en La Villette, que s´anomenava "L´home reparat". Em va sorprendre veure que aquells homes en cadires de rodes estaven escandalitzats davant les tecnologies. He estat testimoni de reaccions d´estupefacció davant del fet que els capacitats utilitzessin tècniques destinades als invàlids que pateixen, per exemple, per no poder desplaçar-se per obrir una finestra.

Paul Virilio, El cibermundo, la política de lo peor, Cátedra, Madrid 1999

Descartes, diferències entre homes i animals.


Influido por los estudios de William Harvey (1578-1657) sobre la circulación de la sangre. Descartes trató de presentar el cuerpo humano como una máquina y su funcionamiento como puramente mecánico. Trató de desarrollar una fisiología hidráulica. Todos los movimientos del cuerpo estarían determinados por el movimiento de un líquido que él llamaba el espíritu animal, y que produciría todos los fenómenos fisiológicos, desde la digestión hasta los movimientos reflejos. El alma, a su vez, podía controlar los movimientos corporales actuando sobre el líquido “espíritu animal” en la glándula pineal.(...)
En carta a Henri Morus del 5 de febrero de 1649 Descartes defiende que, a pesar de las apariencias contrarias, los animales son meras máquinas o autómatas sin alma ni pensamiento. Entre los escasos argumentos de Descartes a favor de esta tesis se encuentran su renuencia a admitir que todos los animales puedan tener un alma inmortal y la ausencia de lenguaje en los animales (aquests arguments apareixen a la cinquena part del Discurs del mètode). (...)
Según dice en su Traité de l´home, los animales son meras máquinas inanimadas, incapaces de sufrir o experimentar sentimiento alguno, a pesar de que parezca lo contrario. Se mueven como si tuvieran sentimientos, pero esos movimientos no se deben a sentimiento alguno, pues carecen incluso de alma vegetativa o sensitiva, sino a la mera disposición espacial de sus órganos.

Jesús Mosterín, ¡Vivan los animales!, Editorial Debate, Madrid 1998, págs. 102, 103 i 104
http://www.slideshare.net/mvillarpujol/descartes-du-sser-hum-i-mn

dijous, 17 de desembre de 2009

Tecnologia moderna i mentalitat màgica..


Creemos que vivimos en la que Isaiah Berlin, identificándola en sus albores, llamó la Edad de la Razón. Una vez acabadas las tinieblas medievales y comenzado el pensamiento crítico del Renacimiento y el propio pensamiento científico, consideramos que vivimos en una edad dominada por la ciencia. A decir verdad, esta visión de un predominio ya absoluto de la mentalidad científica, que se anunciaba tan ingenuamente en el Himno a Satanás, de Carducci, y más críticamente en el Manifiesto comunista de 1848, la apoyan más los reaccionarios, los espiritualistas, los laudatores temporis acti, que los científicos. Son aquéllos y no éstos los que pintan frescos de gusto casi fantástico sobre un mundo que, olvidando otros valores, se basa sólo en la confianza en las verdades de la ciencia y en el poder de la tecnología.
Los hombres de hoy no sólo esperan, sino que pretenden obtenerlo todo de la tecnología y no distinguen entre tecnología destructiva y tecnología productiva. El niño que juega a la guerra de las galaxias en el ordenador usa el móvil como un apéndice natural de las trompas de Eustaquio, lanza sus chats a través de Internet, vive en la tecnología y no concibe que pueda haber existido un mundo diferente, un mundo sin ordenadores e incluso sin teléfonos.
Pero no ocurre lo mismo con la ciencia. Los medios de comunicación confunden la imagen de la ciencia con la de la tecnología y transmiten esta confusión a sus usuarios, que consideran científico todo lo que es tecnológico, ignorando en efecto cuál es la dimensión propia de la ciencia, de ésa de la que la tecnología es por supuesto una aplicación y una consecuencia, pero desde luego no la sustancia primaria.
La tecnología es la que te da todo enseguida, mientras que la ciencia avanza despacio. Virilio habla de nuestra época como de la época dominada, yo diría hipnotizada, por la velocidad: desde luego, estamos en la época de la velocidad. Ya lo habían entendido anticipadamente los futuristas y hoy estamos acostumbrados a ir en tres horas y media de Europa a Nueva York con el Concorde: aunque no lo usemos, sabemos que existe.
Pero no sólo eso: estamos tan acostumbrados a la velocidad que nos enfadamos si el mensaje de correo electrónico no se descarga enseguida o si el avión se retrasa. Pero este estar acostumbrados a la tecnología no tiene nada que ver con el estar acostumbrados a la ciencia; más bien tiene que ver con el eterno recurso a la magia.
¿Qué era la magia, qué ha sido durante los siglos y qué es, como veremos, todavía hoy, aunque bajo una falsa apariencia? La presunción de que se podía pasar de golpe de una causa a un efecto por cortocircuito, sin completar los pasos intermedios. Clavo un alfiler en la estatuilla que representa al enemigo y éste muere, pronuncio una fórmula y transformo el hierro en oro, convoco a los ángeles y envío a través de ellos un mensaje.
La magia ignora la larga cadena de las causas y los efectos y, sobre todo, no se preocupa de establecer, probando y volviendo a probar, si hay una relación entre causa y efecto. De ahí su fascinación, desde las sociedades primitivas hasta nuestro renacimiento solar y más allá, hasta la pléyade de sectas ocultistas omnipresentes en Internet.
La confianza, la esperanza en la magia, no se ha desvanecido en absoluto con la llegada de la ciencia experimental. El deseo de la simultaneidad entre causa y efecto se ha transferido a la tecnología, que parece la hija natural de la ciencia. ¿Cuánto ha habido que padecer para pasar de los primeros ordenadores del Pentágono, del Elea de Olivetti tan grande como una habitación (los programadores necesitaron ocho meses para preparar al enorme ordenador y que éste emitiera las notas de la cancioncilla El puente sobre el río Kwai, y estaban orgullosísimos), a nuestro ordenador personal, en el que todo sucede en un momento?
La tecnología hace de todo para que se pierda de vista la cadena de las causas y los efectos. Los primeros usuarios del ordenador programaban en Basic, que no era el lenguaje máquina, pero que dejaba entrever el misterio (nosotros, los primeros usuarios del ordenador personal, no lo conocíamos, pero sabíamos que para obligar a los chips a hacer un determinado recorrido había que darles unas dificilísimas instrucciones en un lenguaje binario). Windows ha ocultado también la programación Basic, el usuario aprieta un botón y cambia la perspectiva, se pone en contacto con un corresponsal lejano, obtiene los resultados de un cálculo astronómico, pero ya no sabe lo que hay detrás (y, sin embargo, ahí está). El usuario vive la tecnología del ordenador como magia.
Podría parecer extraño que esta mentalidad mágica sobreviva en nuestra era, pero si miramos a nuestro alrededor, ésta reaparece triunfante en todas partes. Hoy asistimos al renacimiento de sectas satánicas, de ritos sincretistas que antes los antropólogos culturales íbamos a estudiar a las favelas brasileñas; incluso las religiones tradicionales tiemblan frente al triunfo de esos ritos y deben transigir no hablando al pueblo del misterio de la trinidad y encuentran más cómodo exhibir la acción fulminante del milagro. El pensamiento teológico nos hablaba y nos habla del misterio de la trinidad, pero argumentaba y argumenta para demostrar que es concebible, o que es insondable. El pensamiento del milagro nos muestra, en cambio, lo numinoso, lo sagrado, lo divino, que aparece o que es revelado por una voz carismática y se invita a las masas a someterse a esta revelación (no al laborioso argumentar de la teología).
Querría recordar una frase de Chesterton: "Cuando los hombres ya no creen en Dios, no es que ya no crean en nada: creen en todo". Lo que se trasluce de la ciencia a través de los medios de comunicación es, por lo tanto -siento decirlo-, sólo su aspecto mágico. Cuando se filtra, y cuando filtra es porque promete una tecnología milagrosa, "la píldora que...". Hay a veces un pactum sceleris entre el científico y los medios de comunicación por el que el científico no puede resistir la tentación, o considera su deber, comunicar una investigación en curso, a veces también por razones de recaudación de fondos; pero he aquí que la investigación se comunica enseguida como descubrimiento, con la consiguiente desilusión cuando se descubre que el resultado aún no está listo. Los episodios los conocemos todos, desde el anuncio indudablemente prematuro de la fusión fría a los continuos avisos del descubrimiento de la panacea contra el cáncer.
Es difícil comunicar al público que la investigación está hecha de hipótesis, de experimentos de control, de pruebas de falsificación. El debate que opone la medicina oficial a la medicina alternativa es de este tipo: ¿por qué el pueblo debe creer en la promesa remota de la ciencia cuando tiene la impresión de tener el resultado inmediato de la medicina alternativa? Recientemente, Garattini advertía que cuando se toma una medicina y se obtiene la curación en un breve periodo, esto no es aún la prueba de que el medicamento sea eficaz. Hay aún otras dos explicaciones: que la enfermedad ha remitido por causas naturales y el remedio ha funcionado sólo como placebo, o que incluso la remisión se ha producido por causas naturales y el remedio la ha retrasado. Pero intenten plantear al gran público estas dos posibilidades. La reacción será de incredulidad, porque la mentalidad mágica ve sólo un proceso, el cortocircutio siempre triunfante, entre la causa presunta y el efecto esperado. Llegados a este punto, nos damos cuenta también de cómo está ocurriendo y puede ocurrir, que se anuncien recortes consistentes en la investigación y la opinión pública se quede indiferente. Se quedaría turbada si se hubiese cerrado un hospital o si aumentara el precio de los medicamentos, pero no es sensible a las estaciones largas y costosas de la investigación. Como mucho, cree que los recortes a la investigación pueden inducir a algún científico nuclear a emigrar a Estados Unidos (total, la bomba atómica la tienen ellos) y no se da cuenta de que los recortes en la investigación pueden retrasar también el descubrimiento de un fármaco más eficaz para la gripe, o de un coche eléctrico, y no se relaciona el recorte en la investigación con la cianosis o con la poliomielitis, porque la cadena de las causas y los efectos es larga y mediata, no inmediata, como en la acción mágica.
Habrán visto el capítulo de Urgencias en que el doctor Green anuncia a una larga cola de pacientes que no darán antibióticos a los que están enfermos de gripe, porque no sirven. Surgió una insurrección con acusaciones incluso de discriminación racial. El paciente ve la relación mágica entre antibiótico y curación, y los medios de comunicación le han dicho que el antibiótico cura. Todo se limita a ese cortocircuito. El comprimido de antibiótico es un producto tecnológico y, como tal, reconocible. Las investigaciones sobre las causas y los remedios para la gripe son cosas de universidad. Yo he perfilado una hipótesis preocupante y decepcionante, también porque es fácil que el propio hombre de gobierno piense como el hombre de la calle y no como el hombre de laboratorio. He sido capaz de delinear este cuadro porque es un hecho, pero no estoy en condiciones de esbozar el remedio.
Es inútil pedir a los medios de comunicación que abandonen la mentalidad mágica: están condenados a ello no sólo por razones que hoy llamaríamos de audiencia, sino porque de tipo mágico es también la naturaleza de la relación que están obligados a poner diariamente entre causa y efecto. Existen y han existido, es cierto, seres divulgadores, pero también en esos casos el título (fatalmente sensacionalista) da mayor valor al contenido del artículo y la explicación incluso prudente de cómo está empezando una investigación para la vacuna final contra todas las gripes aparecerá fatalmente como el anuncio triunfal de que la gripe por fin ha sido erradicada (¿por la ciencia? No, por la tecnología triunfante, que habrá sacado al mercado una nueva píldora).
¿Cómo debe comportarse el científico frente a las preguntas imperiosas que los medios de comunicación le dirigen a diario sobre promesas milagrosas? Con prudencia, obviamente; pero no sirve, ya lo hemos visto. Y tampoco puede declarar el apagón informativo sobre cualquier noticia científica porque la investigación es pública por su misma naturaleza.
Creo que deberíamos volver a los pupitres de la escuela. Le corresponde a la escuela, y a todas las iniciativas que pueden sustituir a la escuela, incluidos los sitios de Internet de credibilidad segura, educar lentamente a los jóvenes para una recta comprensión de los procedimientos científicos. El deber es más duro, porque también el saber transmitido por las escuelas se deposita a menudo en la memoria como una secuencia de episodios milagrosos: madame Curie, que vuelve una tarde a casa y, a partir de una mancha en un papel, descubre la radiactividad; el doctor Fleming, que echa un vistazo distraído a un poco de musgo y descubre la penicilina; Galileo, que ve oscilar una lámpara y parece que de pronto descubre todo, incluso que la Tierra da vueltas, de tal forma que nos olvidemos, frente a su legendario calvario, de que ni siquiera él había descubierto según qué curva giraba, y tuvimos que esperar a Kepler.
¿Cómo podemos esperar de la escuela una correcta información científica cuando aún hoy, en muchos manuales y libros incluso respetables, se lee que antes de Cristóbal Colón la gente creía que la Tierra era plana, mientras que se trata de una falsedad histórica, puesto que ya los griegos antiguos lo sabían, e incluso los doctos de Salamanca que se oponían al viaje de Colón, sencillamente porque habían hecho cálculos más exactos que los suyos sobre la dimensión real del planeta? Y, sin embargo, una de las misiones del sabio, además de la investigación seria, es también la divulgación iluminada.
Y, sin embargo, si se tiene que imponer una imagen no mágica de la ciencia, no debieran esperarla de los medios de comunicación, deben ser ustedes quienes la construyan poco a poco en la conciencia colectiva, partiendo de los más jóvenes.
La conclusión polémica de mi intervención es que el presunto prestigio de que goza hoy el científico se basa en razones falsas, y está en todo caso contaminado por la influencia conjunta de las dos formas de magia, la tradicional y la tecnológica, que aún fascina la mente de la mayoría. Si no salimos de esta espiral de falsas promesas y esperanzas defraudadas, la propia ciencia tendrá un camino más arduo que realizar.
Y he aquí que mañana los periódicos hablarán de este congreso vuestro, pero, fatalmente, la imagen que salga será aún mágica. ¿Deberíamos asombrarnos? Nos seguimos masacrando como en los siglos oscuros arrastrados por fundamentalismos y fanatismos incontrolables, proclamamos cruzadas, continentes enteros mueren de hambre y de sida, mientras nuestras televisiones nos representan (mágicamente) como una tierra de jauja, atrayendo sobre nuestras playas a desesperados que corren hacia nuestras periferias dañadas como los navegantes de otras épocas hacia las promesas de Eldorado; ¿y deberíamos rechazar la idea de que los simples no saben aún qué es la ciencia y la confunden bien con la magia, bien con el hecho de que, por razones desconocidas, se puede enviar una declaración de amor a Australia al precio de una llamada urbana y a la velocidad del rayo?
Es útil, para seguir trabajando cada uno en su propio campo, saber en qué mundo vivimos, sacar las conclusiones, volvernos tan astutos como la serpiente y no tan ingenuos como la paloma, pero por lo menos tan generosos como el pelícano e inventar nuevas formas de dar algo de vosotros a quienes os ignoran.
En cualquier caso, desconfiad más que nada de quienes os honran como si fueseis la fuente de la verdad. En efecto, os consideran un mago que, sin embargo, si no produce enseguida efectos verificables, será considerado un charlatán; mientras que las magias que producen efectos imposibles de verificar, pero eficaces, serán honradas en los programas de entrevistas. Y, por lo tanto, no vayáis, o se os identificará con ellas. Permitidme retomar un lema a propósito de un debate judicial y político: resistid, resistid, resistid. Y buen trabajo.

Umberto Eco, El mago y el científico, El País, 15/12/2002

Quan és raonable utilitzar la màgia?


Si suggeríssim a un nadiu que en plantar el seu hort atengués sobretot a la màgia i descuidés el treball se n´enfotria de la nostra simplicitat. Ell sap, tan bé com nosaltres, que existeixen condicions i causes naturals i, gràcies a les seves observacions, coneix també que és capaç de controlar aquestes forces naturals mitjançant el seu esforç físic i mental. El seu coneixement és limitat , sens dubte, però és absolutament antimístic. (...) D´altra banda, la seva experiència també li ha ensenyat que, malgrat tota la seva previsió i més enllà dels seus esforços, existeixen situacions i forces que un any prodiguen inesperats i inaudits beneficis de fertilitat, fan que tot resulti perfectament, que sol i pluja apareguin en els moments en que són necessaris, que els insectes nocius romanguin lluny i que la collita rendeixi un superabundant fruit; i altre any aquestes mateixes circumstàncies porten mala sort i fortuna adversa, empaitant-lo de principi a fi i fent fracassar els seus més ardus esforços i millor fundat saber. Emprarà la màgia per controlar aquestes influències adverses.

Bronislaw Malinowski (1884-1942), Magia, ciencia y religión (1948), Editorial Ariel, Barna 1985
http://www.slideshare.net/mvillarpujol/conixer-i-creure

Creixement demogràfic i futur del planeta.


Tots els problemes ecològics que assolen el nostre planeta tenen el seu origen en el creixement excessiu de la nostra població. La degradació dels hàbitats, la creixent desertització d´Àfrica, la destrucció de l´Amazònia, la contaminació dels mars i l´efecte hivernacle que s´apropa tenen la seva causa última en l´explosió demogràfica.

(...) El planeta Terra purament i simple no pot sostenir a un nombre il.limitat d´éssers humans. En qualsevol cas, el nombre màxim només s´assoliria en condicions d´extrema misèria. Tanmateix l´objectiu civilitzat no és que hi hagi la major quantitat possible de gent (no importa com visquin), sinó més aviat que la gent visqui el millor possible (no importa quan siguin). L´objectiu no és assolir el màxim, sinó assolir l´òptim de població, la qual cosa ja fa temps que l´hem superat.
Si la gent del Tercer Món comencés a consumir com nosaltres, els recursos no renovables (com els combustibles fòssils) s´exhaurien en pocs anys. “Sortosament” són pobres i consumeixen poc, cada vegada menys. Però el desitjable és que a la llarga acabin vivint com nosaltres, per a la qual cosa cal una dràstica reducció de la seva població, o, si més no, un fre al seu creixement. (...)
En els països desenvolupats la bomba de la població ha quedat desactivada. (...) Tanmateix és que aquests països només constitueixen un cinquè de la humanitat. Els altres quatre cinquens continuen multiplicant-se desaforadament, i el seu creixement exponencial és una bomba en plena explosió. (...)
L´explosió demogràfica es produeix sobretot en els països pobres, on les dones manquen de la informació, la llibertat i els mitjans per evitar els embarassos o avortar. (...) Els experts aconsellen als governs d´aquests països posar en marxa polítiques vigoroses de control de la natalitat com a requisit indispensable -tot i que insuficient- per escapar del cercle infernal de la fam i la degradació del medi. Molts d´aquest governs seguirien aquests consells, si no fos per la pressió en contra que exerceix el fanatisme religiós, del que és un trist exemple l´actual papa, Joan Pau II. La biosfera està malalta. I nosaltres som la malaltia.

Jesús Mosterín, El cáncer de la biosfera, El País, 15/11/1990

Església i investigació mèdica.


De la lectura de los Evangelios se desprenden unas cuantas conclusiones aparentemente muy claras. Una de ellas es el carácter no secular de la nueva Jerusalén que Cristo había venido a instaurar. El mismo Jesús afirmó que su reino no era de este mundo y, cuando se le intentó tender una trampa sobre un asunto de naturaleza fiscal, dijo aquello de que había que dar a Dios lo que era de Dios y al César lo que era del César.
Esta dedicación exclusiva a lo espiritual, con la consiguiente renuncia a participar en los negocios del siglo, es quizá el rasgo más característico del cristianismo primitivo pero, cuando el emperador Constantino promulgó el edicto de Milán por el que se permitía la actividad pública de los cristianos, sus líderes comenzaron inmediatamente a intervenir en la cosa pública y a ejercer su magisterio sobre todas las actividades de la vida, y de la muerte.
Una de las parcelas de magisterio preferente de la recién legalizada jerarquía eclesiástica fue la práctica y el estudio de la medicina. Ya san Gregorio de Nazianzo, contemporáneo del edicto de Milán, informó a sus fieles de que los dolores corporales están provocados por demonios y que, por lo tanto, los medicamentos resultan inútiles, ya que sólo la imposición de manos consagradas puede, eventualmente, curar.
Un poco después, san Ambrosio lo formuló con mayor claridad aún, al afirmar que los preceptos de la medicina son contrarios a la "ciencia celestial" y al poder de la plegaria.
Algo más de un siglo más tarde, san Gregorio de Tours abogó por desconfiar de la medicina y confiar, en cambio, en la intercesión de los santos, con lo que se inició todo un trafico de reliquias, utilizadas con fines curativos, que ha llegado hasta nuestros días: recuérdese cómo llevaron al lecho de muerte del Generalísimo, el brazo incorrupto de santa Teresa y cómo el arzobispo de Zaragoza le acercó el manto de la Virgen del Pilar a la Unidad de Cuidados Intensivos.
San Bernardo de Claraval, ya superado el primer milenio, advertía a sus monjes de que el buscar alivio a la enfermedad en la medicina, no estaba permitido ni por la religión, ni por la pureza de su orden religiosa.
Bajo esta advertencia del santo fundador, subyacía también, probablemente, el hecho de que los mejores médicos de la época fueran judíos o musulmanes, a quienes se perseguía sañudamente, pero a los que recurrían habitualmente papas, emperadores, reyes y nobles cuando contraían alguna enfermedad, a pesar de que los concilios de Aviñón, Salamanca y otros foros autorizados habían prohibido taxativamente su consulta. El hecho de que estos infieles se atreviesen a practicar operaciones quirúrgicas, llevó al concilio de Le Mans, en 1248, y a otros posteriormente, a prohibir cualquier práctica similar.
A pesar de las acusaciones de brujería, cárceles y castigos que tuvieron que padecer personas como Arnau de Vilanova, Ramón Llull o Roger Bacon, en el siglo XIII, sus esfuerzos contribuyeron a mantener viva la curiosidad científica y, debido quizá a que estos estudiosos pertenecían a la orden franciscana, los dominicos prohibieron que entrasen en sus monasterios los tratados de medicina y que sus frailes participasen en el estudio de esta materia. Sólo el uso de la oración, de reliquias y de objetos bendecidos, podía utilizarse de manera legítima para curar las dolencias, creando así una cultura que ha llegado hasta nuestros días, como lo atestigua el mercado del agua milagrosa de Lourdes o de San Magí en Tarragona.
Ni que decir tiene que el estudio de la anatomía y la disección de cadáveres estuvieron absolutamente perseguidos, hasta el punto de que podían acarrear la muerte en la hoguera. En el siglo XVI, tanto Paracelso como Vesalio se atrevieron a incumplir esta prohibición y, gracias a ellos, la anatomía se desarrolló de manera espectacular. Vesalio, concretamente, consiguió salvar su hermosísima De humani corporis fabrica porque se la dedicó al emperador Carlos V, persona entonces influyente.
Estos dos estudiosos demostraron, mediante la disección anatómica, que ni existía el huesecillo incorruptible a partir del cual se habría de producir la resurrección de los cuerpos, ni los varones tenían una costilla de menos en uno de los costados, de la que habría salido Eva.
El literalismo bíblico sufrió, así, un pequeño contratiempo, pero se acabaría recuperando sin mayores costes porque cuando, ya en el siglo XVIII, Jenner descubrió la vacuna antivariólica, el magisterio de las iglesias cristianas desplegó todo sus recursos para oponerse a la nueva práctica médica, hasta el extremo de que se creó una Anti-vaccination Society y se condenó a Jenner desde todos los púlpitos.
Lo malo para los detractores de esta nueva terapia es que salvaba a millones de personas, pero ni aun así la aceptaban: todavía ¡en 1885! se produjo un brote de viruela de enorme virulencia en Montreal; en los barrios protestantes se vacunó a la población, y el número de muertes fue muy escaso. En los barrios católicos, sus pastores prohibieron la vacunación, predicando que los fieles debían oponerse a ella, incluso con las armas en la mano. La mortandad fue brutal, pero desde los púlpitos se decía a los aterrorizados parroquianos que la causa de aquella mortalidad selectiva era el carnaval que habían celebrado el año anterior, ofendiendo al Señor con el pecado de la carne.
No menor oposición consiguió el descubrimiento de la anestesia, ya en el siglo XIX y, especialmente, su utilización en los partos. Se acusó a su descubridor, James Young Simpson, de incumplir el mandato divino de que las mujeres parieran con dolor y de tratar de eliminar el dolor, consustancial al ser humano.
El bueno de Simpson entró en el debate, con la ocurrencia de que en la primera operación quirúrgica de la humanidad, a saber, aquella en la que Dios le extrajo a Adán una costilla para crear a Eva, utilizó anestesia, puesto que el Génesis dice que previamente lo había dormido.
La actual oposición de la Iglesia a, por ejemplo, la investigación con células madre tiene, pues, ilustres precedentes. De lo que no parecen existir precedentes, es de que la Iglesia haya hecho autocrítica o haya pedido perdón por haber obstruido, siglo tras siglo, la investigación biomédica o la práctica clínica.

Javier López Facal, Anatemas cristianos e investigaciones biomédicas, El País, 27/09/2006