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La propaganda política actual i la propaganda nazi.

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El 14 de julio de 1933, el Gobierno alemán aprobó la Ley para la Prevención de Descendencia con Enfermedades Hereditarias, que exigía la esterilización de personas que padecían enfermedades genéticas, entre las que el régimen nazi incluía los trastornos mentales, los problemas de aprendizaje, las deformidades físicas o incluso el alcoholismo. Aunque no es posible saber el número exacto de enfermos que sufrieron el yugo nazi, se calcula que unas 300.000 personas fueron asesinadas y otras 400.000 esterilizadas, según la investigación plasmada en   The first into the dark: the nazi persecution of the disabled   (Los primeros en la oscuridad: la persecución nazi de los discapacitados, Ubiquity Press, 2019 ) . Para apuntalar esta retórica de violencia contra personas enfermas o con necesidades especiales, la maquinaria de propaganda nazi articuló un discurso que intentaba convencer a los ciudadanos alemanes del alto coste que asumía el Estado por mantener “parásitos”, en alusión a discapaci

Teseu.

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Según la leyenda griega, Teseo volvió de Creta con los jóvenes atenienses en un barco de 30 remos, y aquella nave permaneció en uso mucho tiempo, o “hasta la época de Demetrio de Falero”, como escribió un hiperbólico Plutarco. Calcular cuánto tiempo duró el barco resulta dificultoso, toda vez que Demetrio fue un personaje real que vivió el fin de siècle del IV al III antes de Cristo, mientras que Teseo no es más que el fundador mítico de Atenas y por tanto no existió en ningún momento. Pero el asombro de Plutarco nos vale en este caso, puesto que estamos haciendo un experimento mental. No olviden eso. El tema es que los jóvenes atenienses tenían un servicio de posventa envidiable, que quitaba cualquier tabla del barco cada vez que se agusanaba y la sustituía por una nueva. La historieta, fuera real o no, hizo entrar en combustión a los filósofos de la antigüedad. Pasado un tiempo, del barco original no quedaría una sola tabla, todas habrán sido reemplazadas por maderas nuevas, y entonc

La filosofía es un patrimonio de la humanidad. Víctor Gómez...

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Les condicions d'un veritable diàleg.

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Se debe dialogar en cualquier circunstancia y con todo el mundo? Ni hablar. O, mejor dicho: hablar sí, y negociar, y hasta argumentar si cabe. Pero dialogar no. El diálogo requiere condiciones éticas y filosóficas que no siempre se dan en otras formas de comunicación. Sin esas condiciones, el diálogo no es posible (sin perjuicio de que se siga hablando, negociando o incluso argumentando). La primera de tales condiciones es el compromiso con la verdad. El diálogo se instituye con el propósito de investigar o deliberar acerca de lo que son o deben ser realmente las cosas. Si no se comparte dicho propósito (porque no se crea posible, o porque las finalidades sean otras, como persuadir, propagar, manipular o mentir) no hay diálogo que valga. Dado que la verdad no puede ser algo subjetivo, la segunda condición de todo diálogo es la cooperación. El diálogo es, esencialmente, una actividad intersubjetiva, en que las posiciones e intereses individuales, el triunfo retórico o la reafirmación de

Quan es perd el respecte.

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Un líder marginal, considerado histriónico y vergonzoso en 1930, cuyas diatribas nadie tomaba en serio, pasó ese mismo año de 12 a 107 diputados en el Reichstag. En un abrir y cerrar de ojos se convirtió en el Führer. La fascinación hacia “el descaro salvaje” de Hitler, relata Haffner, el “encanto de lo repugnante” y “la embriaguez provocada por la maldad”, prendieron por todo el país. Voegelin nos alerta en cualquier caso sobre tomar a Hitler como coartada de millones de alemanes que lo apoyaron. Quizá la corrupción intelectual y ética de una gran mayoría, sugiere, había dejado el campo de cultivo preparado para la eclosión política de un líder cruel y oportunista como aquel. El caso es que el gamberro se volvió peligroso, pues tocaba ya poder político. Arendt recordaba en 1964 que, a partir de ese momento, en un solo clic, ella tuvo claro que ya no había esperanza para los judíos en Alemania. ¿Cómo se pudo pasar tan rápido de cero a cien? Este tipo de preguntas fundamentales aún nos

Nihilisme i llenguatge.

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Propio del lenguaje humano es que con sólo un pequeño número de morfemas (elementos ya significativos del lenguaje) cabe realizar una enorme cantidad de combinaciones, de ello resulta esa capacidad que tiene el lenguaje humano de decir todo. Los morfemas se descomponen en fonemas (elementos desprovistos de significación), cuya imposición selectiva es, sin embargo, la matriz de toda carga semántica. Nada análogo en el somero mensaje de la abeja, que de hecho, no es la expresión de un lenguaje. Al respecto escribe el evocado Benveniste: “El conjunto de estas observaciones muestra la diferencia esencial entre los procedimientos de comunicación descubiertos en las abejas y nuestro lenguaje. Esta diferencia se resume en el término que nos parece más apropiado a definirlo: el modo de comunicación utilizado por las abejas no constituye un lenguaje, se trata de un código de señales”. Quizás el nihilismo esencial consista en renunciar a esta posibilidad de seguir actualizando el mundo a través

Algofòbia (Byung-Chul Han)

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La algofobia actual se basa en un cambio de paradig­ma. Vivimos en una sociedad de la positividad que trata de librarse de toda forma de negatividad. El dolor es la negatividad por excelencia. Incluso la psicología obedece a este cambio de paradigma y pasa de la psicología nega­tiva como “psicología del sufrimiento” a una “psicología positiva” que se ocupa del bienestar, la felicidad y el optimismo. Hay que evitar los pensamientos negativos y reemplazarlos sin demora por ideas positivas. La psicología positiva so­mete incluso el dolor a una lógica del rendimiento. La ideología neoliberal de la resiliencia toma las experiencias traumáticas como catalizadores para incrementar el rendimiento. Se habla incluso de “crecimiento postraumáti­co”. El entrenamiento de la resiliencia como ejercicio de fuerza psicológica tiene por función convertir al hombre en un sujeto capaz de rendir, insensible al dolor en la medida de lo posible y continuamente feliz. La misión de la psicología positiva de p