Els éssers vius com a fins en si mateixos?




Inevitable es aquí evocar una posición determinante en la historia del pensamiento filosófico. Preguntándose por los fundamentos últimos de la moralidad, Kant suponía que todo ser humano tiene un sentimiento imperativo que juega en relación a la lo que es legítimo o ilegitimo en el modo de proceder un papel análogo al que el principio de contradicción juega en relación al conocimiento, a saber: no instrumentalizar a los seres de razón y de lenguaje, considerarlos como un fin de todo proyecto o propósito y nunca como un medio. 


Pues bien, este imperativo kantiano, más que puesto en tela de juicio, ha sido por así decirlo objeto de inflación, al extender el dominio de aplicación: de los seres de razón a los primates, de ahí a especies animales consideradas en peligro de extinción y finalmente a especies que forman parte de nuestra existencia cotidiana, nos ayudan en la subsistencia o incluso aseguran nuestra alimentación. De "no instrumentalizarás a los seres de razón", el imperativo se ha ido deslizando hacia "no instrumentalizarás a los seres con vida animal" y en algún caso extremo a la forma: "no instrumentalizarás a los seres vivos", vegetales incluidos.

Victor Gomez Pin, La causa de la naturaleza y la causa del animal del razón (IV): principio kantiano de la moralidad, El Boomeran(g) 20/03/2020

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