"Cría cuervos ..."

Los cuervos de Nueva Caledonia son famosos por fabricar herramientas. En cuanto a la complejidad, soltura y sofisticación de su uso de las herramientas, los cuervos no tienen igual entre las criaturas no humanas, incluidos los elefantes, los macacos y los chimpancés. En un famoso estudio de la Universidad de Oxford, una hembra dobla metódicamente un trozo de cable contra la parte externa de un cilindro de plástico para formar un gancho que luego introduce en el cilindro para extraer un enchufe con asa.

¿Por qué son tan listos los cuervos? Nuevos informes aparecidos en las revistas Animal Behaviour y Learning and Behavior y elaborados por investigadores de la Universidad de Auckland indican que la fórmula podría ser similar a la humana: proporcionar a las crías una infancia prolongada en un hogar estable y afectuoso, enseñar con el ejemplo, ofrecer refuerzos positivos, ser paciente y persistente, mimar a las crías poniéndoles de vez en cuando una cucaracha fresca en la boca, y ser consciente de que, en cualquier momento, un azor puede dar al traste con todo el plan.

Estudiando la estructura social y el comportamiento de los cuervos, así como los detalles de sus dificultosas vidas, los investigadores esperan obtener nuevos conocimientos sobre la evolución de la inteligencia, la relación entre las habilidades físicas y sociales, y la importancia relativa de cada fuerza selectiva a la hora de fomentar la necesidad de un gran cerebro animal. “Es un gran puzle”, afirma Russell D. Gray, director del laboratorio de Auckland. “¿Por qué esta especie de una pequeña isla del Pacífico es capaz no solo de usar sino también de fabricar diversas herramientas, y de un modo flexible en vez de mecánico o programado?”.

El cuervo de Nueva Caledonia moderno, una de las aproximadamente 700 especies de córvidos, tiene una media de 30 centímetros de largo y 340 gramos de peso, un tamaño mediano: mucho más pequeño que un cuervo común, pero más corpulento que un arrendajo o una grajilla. El tamaño del cerebro es otra historia. “Las pruebas preliminares indican que el cerebro del cuervo de Nueva Caledonia es grande incluso para los córvidos”, sostiene Gray. Además, el cerebro tiene una masa impresionante en el equivalente aviar del cerebro anterior responsable del pensamiento consciente, especialmente en las estructuras implicadas en el aprendizaje asociativo y las habilidades motoras complejas. Sus picos también son excepcionales, “más parecidos a un pulgar oponible humano”, comenta Gray. “Cuando los observaba, daban la impresión de coger un palo cada vez que parecían incapaces de resolver algo”, relata Anne Clark, que estudia los cuervos estadounidenses en la Universidad Estatal de Nueva York en Binghamton y que también ha estudiado los cuervos de Nueva Caledonia sobre el terreno. Estas aves son infatigables fabricantes de herramientas. Encuentran exactamente las ramitas adecuadas, las rompen y doblan los extremos para formar ganchos afilados como agujas. Arrancan tiras de los bordes de hojas de pandano y luego las moldean para formar elegantes arpones con púas. Con sus ganchos y sus arpones, extraen babosas, insectos y otros invertebrados de las grietas profundas. Mediante el análisis de los patrones dejados por los cuervos en las hojas de pandano, Gavin Hu nt , de la Universidad de Auck land, ha llegado a la conclusión de que los estilos de fabricación de herramientas varían de una zona a otra, y que esos estilos permanecen estables a lo largo del tiempo. En resumen, los cuervos de Nueva Caledonia tienen una especie de cultura .

Al estudiar su vida social, Jennifer C. Holzhaider, autora principal de los estudios de la Universidad de Auckland, y su equipo han confirmado las observaciones anteriores sobre que los cuervos de Nueva Caledonia se organizan según una estructura familiar nuclear. Machos y hembras permanecen juntos durante todo el año. Los polluelos permanecen con sus padres durante dos años o más y se alimentan juntos como familia. Según Holzhaider, “durante unos seis meses los polluelos son absolutamente incapaces de fabricar una herramienta”. Los padres intervienen y les ofrecen la comida que han conseguido con sus propias herramientas . “Cuando ven a sus padres sacar una babosa de un árbol, aprenden que ahí hay algo que merece la pena buscar”, explica Holzhaider. “Y eso les hace seguir intentándolo”.

Natalie Angier, Del nido al uso de herramientas: la asombrosa cultura de los cuervos, The New York Times. El País, 24/02/2011
http://sites.google.com/site/conviccionslesminimes/el-llibre-del-manel-i-la-camil-la-2

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