El criteris de la vergonya.



No hay sentimiento de vergüenza si no existe un ojo que mira y juzga a la persona. Un ojo que importa, sea porque es el ojo divino, como e que mira a Adán y Eva, porque e alguien a quien uno admira, o porque representa el peso y la presión de toda una sociedad. nadie se forma una imagen de sí mismo al margen de los demás, es en el espejo ajeno en quien uno se contempla y deduce cómo es, la propia imagen depende y va precedida por las imágenes y las opiniones que los otros tienen de uno mismo. Imágenes que, a su vez, se forman a partir de aquellas creencias o normas que indican cómo debemos ser. Uno se reconoce a sí mismo en la mirada de los demás y, sobre todo, en la de aquellos a quien más aprecia y estima. Y se reconoce, asimismo, en la aceptación o la reprobación social. Tales son los criterios sobre los que se asienta el sentimiento de vergüenza. Es necesario una suerte de observador, o figura interna -una conciencia o superego- que vierta sobre el individuo sus críticas, que desapruebe o afee su conducta. 

Victoria Camps, El gobierno de las emociones, Herder, Barcelona 2011

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