Moralitat de la simpatia i moralitat de la justícia (Michael Tomasello).



Michael Tomasello, un psicólogo estadounidense, codirector del Instituto Max Plank de Antropología Evolutiva, experto en el análisis ontogénico de los procesos cognitivos implicados en el pensamiento y la conducta social de niños, chimpancés y otros primates, ha desarrollado, en el libro objeto de este comentario, una de las más originales e interesantes contribuciones al estudio de los orígenes filogenéticos de la moralidad humana. Tomasello asume el carácter singular de buena parte del comportamiento moral humano y trata de teorizar sobre cuáles han sido las transformaciones que han permitido a nuestros antepasados convertirse en primates auténticamente morales. Maneja para ello una buena cantidad de datos aportados en los últimos años por una amalgama de disciplinas como la antropología evolutiva, la neurociencia, las ciencias cognitivas y la psicología del desarrollo comparada, construyendo un relato atractivo y ajustado a las evidencias disponibles sobre la evolución de la conducta moral. 
Tomasello comienza por distinguir dos modalidades de comportamiento a las que aplicamos el calificativo de moral. Por una parte, etiquetamos como moral la conducta de un individuo que se sacrifica y trata de ayudar a otro teniendo como motivación sentimientos de simpatía y preocupación por el bienestar ajeno. Por otra, nos referimos a un comportamiento como moral cuando observamos a individuos que interactúan socialmente de manera equitativa, imparcial y justa. El primer tipo de conducta representa lo que Tomasello denomina moralidad de la simpatía («morality of sympathy»), presente también en otros primates. El segundo es característicamente humano y su evolución se produjo en dos etapas sucesivas: la primera de ellas dio origen a lo que el autor denomina moralidad de la equidad («morality of fairness») y la segunda a la moralidad de la justicia («morality of justice»). Recorramos de la mano de Tomasello ese proceso.
De los dos rasgos que hoy se admiten como base principal del éxito de nuestra especie, la cultura y la cooperación, Tomasello considera a esta segunda como la fuerza impulsora del proceso evolutivo que convirtió a nuestros ancestros en Homo moralis. Nuestra especie es ultracooperadora: depende para su supervivencia de las interacciones cooperativas que se establecen entre familiares, entre individuos afines y entre miembros de todo el grupo. Esta capacidad de cooperar eficazmente y con equidad con otros individuos del grupo, sean o no parientes o amigos, es responsable en buena medida del éxito adaptativo de nuestra especie y, para el autor, la ventaja que reporta promovió el desarrollo de mecanismos cognitivos que hicieron posible la moralidad humana. Tomasello denomina a su propuesta, que prima la cooperación como motor del cambio evolutivo, la hipótesis de la interdependencia.
Laureano Castro Nogueira y Miguel Ángel Castro Nogueira, ¿Cómo nos hicimos morales? Filogénesis de la moralidad humana, Revista de Libros 04/06/2018

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