dimecres, 27 d’abril de 2016

Markus Gabriel: "La tasca de lafilosofia és descobrir els problemes reals que les ideologies dominants encobreixen".

“Si su sueldo le deprime no busque psicólogo, sino sindicato”
Markus Gabriel. LV | Foto: Xavier Gómez
Para qué sirve la filosofía? (Y no sé si la pregunta sirve.)

¡Claro que sirve! La filosofía no es un lujo, sino una necesidad. A mí me paga el contribuyente alemán y debo serle útil.

Séanos útil pues ahora, profesor.

Mi tarea es descubrirles los problemas reales que las ideologías dominantes encubren.

Por ejemplo.

Imagínese que usted cobra muy poco...

En este país es fácil imaginarlo.

...Y se deprime, porque es deprimente tener que vivir con sus padres a los 40 o no poder salir con los amigos por no poder pagarse un café.

Les pasa a muchos conciudadanos.

Pues hoy la ideología dominante convierte su problema en psicológico: le dirá que la causa de su desgracia no es el sueldo, sino que usted es un depresivo y que vaya al psicólogo. Y que tome pastillas e intente cambiar su actitud: sea proactivo, esfuércese; lea libros de autoayuda.

Venden mucho.

Pero en realidad el problema no está en su mente; está en su sueldo y en que le explotan y en el sistema que permite a una casta dominante tener a la mitad de la juventud española en paro y a la otra mitad condenada al subempleo.

Entonces mi depresión no es un problema psicológico, sino laboral, social, político...

No vaya al psicólogo, vaya a un sindicato o asóciese con otros subempleados: organícese, presione, haga política, en suma. Y cambie ese sistema que le deprime a usted y a otros muchos.

Eso sin dejar de esforzarte para ser mejor.

¿Quién y cómo juzga si es usted bueno o malo? Esa es otra ideología que acaba decidiendo qué es un buen empleado. Si usted no encaja en esa ideología, tratarán de convencerle de que es usted quien tiene un problema. Nunca ellos.

Los que pagan miserias no lo tienen.

Quienes triunfan por suerte tienen la ideología de que quienes no la han tenido y no han triunfado eran vagos o inútiles o las dos cosas. Y esa es la otra pregunta que debemos responder los filósofos: ¿a quién beneficia cada ideología?

Quien manda –dijo Marx– crea la superestructura ideológica para cubrir la realidad.

Quien se beneficia de una situación inventa ideologías para disimularla ante los perjudicados y poder mantenerla. Nos explican muchos cuentos, y la mayoría los creemos, para justificar, por ejemplo, que nos paguen mucho menos del valor que generamos al trabajar.

¿Por qué es tan fácil engañarnos?

Porque los humanos somos seres esquizoides: somos animales, pero nos estamos contando continuamente el cuento de que somos personas. Para ser humanos, necesitamos contarnos ese cuento que sólo acaba al morir que es la conciencia. Pero no dejamos de ser animales.

¿Cómo nacen las ideologías?

Imagínese que usted se cree que es el Papa. No es cierto, pero esa fantasía cambia su modo de ser. Esa mentira acabará siendo cierta en parte.

Hay fantasías que existen.

En cambio, un árbol no se imagina que es otra cosa. Ni un tigre puede creer que es un gato. ¿Lo ve? Los humanos somos seres ideológicos, por eso, quien domina la ideología nos domina.

Nuestra vida no tiene más sentido que el que le damos.

Y los animales no le dan ninguno. A nosotros en cambio esa doblez nos permite creer y elaborar ideologías que mezclan mucha mentira con alguna verdad. Fíjese en el racismo reciente.

¿Por la llegada de refugiados?

Los racistas repiten que a los musulmanes no les gusta la democracia y que quieren destruirla. Y es cierto, pero sólo para algunos musulmanes. La mayoría, en cambio, la aprecian, pero la ideología racista toma la parte por el todo.

Error categorizado por la lógica clásica.

Es que no me invento nada. Sólo repito las lecciones para razonar de Aristóteles, Platón y Hegel. Las aplico a las ideologías dominantes y descubro su falacia y la realidad que encubren.

¿El dinero es una ideología?

La economía es una ideología y no una ciencia. Por eso busca legitimarse con apariencias matemáticas y de respetable neutralidad empírica y así aceptemos nuestra posición de inferioridad económica como resultado de dinámicas naturales y científicas. Wall Street preconiza que el dinero ya no depende de la materia.

¿Qué persiguen?

Que creamos que sólo ellos dominan esa magia misteriosa. Pero la realidad es que el dinero necesita un referente material para existir. Antes era oro y hoy es trabajo, bienes y servicios: esfuerzo y sudor muy reales y materiales.

Si no pagas la hipoteca, pierdes la casa.

El dinero parecía existir ya sin ladrillos, pero los ladrillos estaban allí y hubo que pagarlos.

¿Qué país maneja mejor las ideologías?

¡Hoy escuchamos cada día un cuento de paz y prosperidad universal, pero hay una guerra...

¿La neoguerra fría de Putin ?

Esa es sólo una distracción de la ideología que encubre el conflicto real, que es que EE.UU. y la UE hoy pugnan por dominar el mundo.

Pues lo disimulan muy bien.

Google, Amazon, Facebook, Uber... eluden nuestros impuestos tras arruinar a empresas europeas que sí los pagaban. Y la UE lo consiente porque creemos esa ideología de aliados.

China también es una superpotencia.

Yo aprendí chino porque me lo creí hasta que fui a China y descubrí el cuento: sólo es una fábrica donde los chinos trabajan como esclavos para Occidente.

Lluís Amiguet, entrevista a Markus Gabriel: "Si su sueldo le deprime no busque psicólogo, sino sindicato", La Vanguardia 27/04/2016