dilluns, 18 d’abril de 2016

La meva experiència amb la veritat 3: Veritat i política.


Si hay un ámbito en el que la mentira es la moneda común a intercambiar sin duda es la política con mayúscula y minúscula. Los intereses partidarios hacen que el juego de verdades y mentiras se eleve a la categoría de principio fundamental. Algunos políticos creen lo que dicen y otros dicen lo que no creen. Hay afirmaciones rotundas que se olvidan una vez que se han bajado de la tribuna parlamentaria o un periodista ha apagado el micrófono. Sorprende que no se den cuenta de cómo ya prácticamente nadie les cree. Sorprende que continúen hablando sin parar cuando la sociedad ha dejado de prestar atención a sus mensajes. El índice de abstenciones en los procesos autonómicos y municipales es revelador del nivel de desinterés con el que la ciudadanía mira la acción política.  

La verdad está en la esencia dels sistema democrático pero ha sido suplantada por medias verdades, verdades confusas y mentiras.

Si la política no comienza a recuperar el concepto ético y filosófico de la verdad acabará siendo una cuestión secundaria porque la sociedad civil se encontrará, se está encontrando, con la obligación de resolver sus propios problemas.

José Chamizo de la RubiaLa verdad y sus complicaciones, Diálogo Filosófico nº94 Enero/Abril 2016