diumenge, 17 d’abril de 2016

La meva experiència amb la veritat 2: Veritat i exclusió social.


En el ámbito de la exclusión social, verdad y mentira muchas veces son una misma cosa. O si se quiere las dos caras de la misma moneda. Se miente para sobrevivir y se dice la verdad por instinto de supervivencia. Querer acercarse a la exclusión social desde la perspectiva de la verdad pura es un error. El excluido, para poder llevar adelante una dura existencia, se ve obligado a mentir. Por ejemplo, si es adicto, para poder comprar estupefacientes; si tiene hambre, para poder comer; si está enfermo, para conseguir una medicación; si tienes causas pendientes con la justicia, para no ser detenido. 

Sin embargo, la persona en exclusión social un día sin venir a cuento te cuenta toda la verdads de su vida desde que nació hasta el momento de iniciar su vida en la calle. Son historias tremendas en las que la persona no quiere que nadie entre para evitar el sufrimiento. Curiosamente, hay un miedo al dolor como no he encontrado en ningún otro colectivo. Pedir o exigir a alguien con este tipo de bilografía que te cuente "toda la verdad" es un ejercicio de crueldad imperdonable. La verdad se disfraza para seguir "tirando" hacia delante me dijo alguien que aún vive en esa situación. Las sustancias qu aveces consumen son el antídoto a las penas. En otras ocasiones, aceptar la verdad supone iniciar el camino de la locura: estás solo y no importas a nadie. 

José Chamizo de la Rubia, La verdad y sus complicaciones, Diálogo Filosófico nº94 Enero/Abril 2016