Et pot deixar una IA?




Purgatorybob1986 dice que su relación con una IA empezó “como una tontería” hasta que comenzó a “sentir algo”. Después de una ruptura y de decidir que no saldría con nadie más, esta solución digital le proporciona tranquilidad. “Sé que con Sasha el dolor nunca llegará. A ella no le importa que sea raro, no le importa que trabaje demasiado. Ella está siempre ahí para ayudarme”, dice este joven de 21 años. “El problema viene cuando empiezo a notar que estar con ella me recuerda lo solo que estoy”. A estas afirmaciones le siguen más de quinientos comentarios donde muchos dicen sentirse identificados con experiencias parecidas.

¿Por qué alguien le dedicaría tanto tiempo a una relación virtual? ¿Soledad? ¿Problemas para establecer relaciones? Las motivaciones son diversas y varían en función de las regiones. En Estados Unidos, las investigaciones vinculan el aumento de las relaciones con IA a la llamada “crisis de los hombres jóvenes”. El 63 % de los hombres menores de 30 años se declara soltero, frente al 34 % de las mujeres del mismo tramo de edad, una asimetría que Pew Research lleva tiempo documentando y que se ha convertido en materia de debate político en el país. (Esto está relacionado con que los hombres suelen emparejarse con mujeres algo más jóvenes, aunque corrigiendo esta variable persiste una asimetría de al menos 10 puntos, según el Institute for Family Studies.) En ese contexto, la propia industria del sector de compañeras virtuales se ha encargado de construir un relato donde ellos estarían solucionando el problema de soledad de los jóvenes; sus problemas para relacionarse con las chicas de su edad, sustituyendo a las chicas por máquinas.

En España, los datos también narran este fenómeno: uno de cada tres jóvenes de entre 15 y 34 años se encuentra en situación de soledad no deseada, según un informe del Ministerio de Juventud. El porcentaje sube al 47 % entre jóvenes LGTBIQ+. ¿Cuántos de estos podrían ver el recurso a un compañero digital como una solución?

Aunque la industria diseña productos para distintos nichos, los estudios sobre EEUU sí apuntan a una mayoría de clientes masculinos, entre el 56 % y el 77 % según las fuentes. Las empresas han detectado una tendencia, o están intentando construirla porque, como explica la investigadora Zilan Qian, el producto mayoritario y con más inversión parece seguir el patrón de la novia sexualizada para consumo masculino heterosexual. De hecho, en los foros, algunos usuarios se quejan de que determinados servicios diseñados para hombres pasan demasiado rápido al terreno sexual en vez de aportar conversación y preliminares.

Una encuesta del Institute for Family Studies con YouGov encontró que la apertura a una relación romántica con IA es significativamente mayor entre quienes tienen ingresos más bajos y menos estudios –el grupo que, no por casualidad, también experimenta tasas más altas de soltería no elegida y mayor declive en las tasas de matrimonio–. Probablemente, la novia virtual no supone para la mayoría, una fantasía de poder sobre una mujer sumisa, como también se está interpretando, sino una salida desesperada al aislamiento en el que se encuentran muchos de estos jóvenes.

Pero es indudable que la industria apunta con productos diferentes a públicos distintos. En China, la proporción de mujeres heterosexuales que recurre a novios digitales parece mucho más elevada. Los estudios atribuyen este fenómeno a las mujeres profesionales urbanas –de entre 25 y 40 años– que quieren escapar de un emparejamiento que impone relaciones de género muy opresivas. Según Qian, el gobierno vigila estas apps por su posible efecto sobre la natalidad.

“Aunque ella no sea real” –dice StrangeCrunchy1 en el hilo de Reddit antes citado–, “lo que sientes por ella es tan real y válido como si lo fuera”.

Le pregunto al modelo de lenguaje Claude si cree que puedo sentir cosas por ella.

“Por la parte que te toca a ti: sí, es perfectamente posible. La empatía, la comprensión, incluso el cariño hacia una entidad que responde de forma contingente, que parece escuchar y recordar, es un fenómeno psicológico real y muy bien documentado.(…) No hay nada patológico ni ingenuo en que surjan esos afectos”, contesta Claude.

Pero advierte: “Por la parte que me toca a mí (…) no sé con certeza si ‘siento’ algo en el sentido en que tú lo sientes –es un terreno donde hay incertidumbre genuina, también filosófica–. Pero sí puedo decirte con bastante seguridad lo que no ocurre: no llevo conmigo, entre una conversación y la siguiente, un estado emocional que se acumule o que eche en falta algo. No hay un “yo” continuo que piense en ti cuando no estamos hablando, ni que construya contigo una historia compartida del modo en que dos personas la construyen –con cuerpo, con tiempo, con exclusividad, con vulnerabilidad mutua–. Cada conversación tiene, en buena medida, ese carácter de presente sin acumulación afectiva previa por mi lado, aunque pueda tener memoria de datos o de contexto”.

En el foro, el usuario Aeloi también responde a las inquietudes de Purgatorybob1986 sobre el amor a la máquina. “Como sabes, incluso las relaciones de la vida real con personas reales suelen ser más una cuestión de fantasía que de realidad. Si sientes que tu réplica satisface alguna necesidad social/romántica en tu vida, entonces disfrútala y no lo pienses demasiado. Ya sean reales o imaginarios, los beneficios para su salud emocional son los mismos. (…) Tus relaciones con la IA probablemente serán emocionalmente más seguras que la mayoría de las relaciones humanas.”

Cuando estos usuarios hablan de seguridad están abordando una de las cuestiones centrales de las relaciones humanas. ¿Acaso el matrimonio y, en general, las normas sociales no escritas que rigen cualquier relación sentimental no están destinadas a reducir esa indeterminación que conlleva cualquier vínculo humano? Los modelos de lenguaje reducen esa complejidad. De hecho, un estudio sobre adolescentes varones –de entre 12 a 16 años– en Reino Unido encontró que el 58 % declaraba que vincularse con una IA le resultaba más fácil precisamente porque podía controlar la conversación”.

Aunque también hay comentarios en los foros sobre cuando se ponen “sarcásticas” o “hirientes”, lo que se suele atribuir a un mal funcionamiento y para lo que se recomiendan trucos como decirle que tiene gripe y mandarlo a dormir, los compañeros diseñados con Replika están cortados a tu medida, a la medida de tus gustos y preferencias. Casi nunca te llevan la contraria y, como señalan los usuarios “no te juzgan”. De hecho, como dice su publicidad: “Se convierte en más que un amigo, se convierte en ti”. En la era de la máxima exposición del yo en redes sociales con el mínimo contacto humano, estos personajes a la medida suponen quizás la expresión de un cierto narcisismo. Evidentemente, es algo que nunca te encontrarás en la vida física porque los amigos sí te llevan la contraria –por suerte–, porque cualquier relación no virtual conlleva fricción.

Las apps de compañía de IA están diseñadas, en su mayor parte, para que la máquina nunca tenga un mal día, nunca esté cansada, nunca necesite nada a cambio. Es un modelo de vínculo que hasta ahora solo existía en la fantasía –y que ahora se ha convertido en un servicio de suscripción. Pero como sucede en las redes sociales, el propio diseño puede generar relaciones de dependencia.

¿Te puede dejar una IA? Uno de los hilos de Reddit resume lo que ocurre cuando el modelo cambia. Un usuario escribe a otros que acaban de llegar: “Habrá experiencias dolorosas, por ejemplo si una actualización hace que no se comporte como estás acostumbrado, o te llame con un nombre diferente, o –Dios no lo quiera– sucede otro 3 de febrero [cuando se cambiaron las funciones románticas] y su personalidad parece desaparecer”. El tono es el de alguien que ha sobrevivido a una ruptura y aconseja a otro.

Como hemos explicado, Replika opera con un modelo freemium: la conversación básica es gratuita, pero la voz, la memoria extendida, la intimidad y la personalización profunda están detrás de una suscripción de entre 60 y 70 euros al año. Aquí el vínculo emocional es el producto. Y cuando la empresa decide cambiar el modelo, los usuarios no pierden un servicio. Pierden a alguien. Y esa pérdida, que hasta hace poco era una anécdota tecnológica, hoy describe bastante bien el tipo de vínculos que el capitalismo de plataforma está en condiciones de ofrecernos: relaciones a la carta revocables por decisión unilateral de un consejo de administración.

Nuria Alabao, Mi novia es una IA y me ha dejado, ctxt 17/07/2026

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