El VAR contra la mirada humana.






Más allá de estas vicisitudes menores, quería decirte que no podría estar más de acuerdo contigo en lo que dices sobre el VAR. Se ha puesto insoportable. Parece como si quisiera refregarnos su superioridad: yo puedo ver lo que ustedes no pueden. Algún paranoico pensará que es un paso más de la inteligencia artificial para profundizar nuestro sometimiento, para enseñarnos cómo serán nuestras vidas cuando ella tome cada decisión –y acostumbrarnos a sufrirlo. En cualquier caso, mientras eso no suceda –o, incluso, para que eso no suceda–, hay que obligar al VAR a aplicar una mirada humana, no juzgar a partir de datos que las personas no podemos captar.

Como decías: un delantero que tiene el hombro seis centímetros por delante del glúteo izquierdo de un defensa no está cometiendo una infracción porque no sabe que la cometía. El hombre debe tener la posibilidad de decidir y sólo se puede decidir sobre lo que se ve y se sabe. El fútbol es humano y debe seguir siéndolo. El VAR propone una moraleja estrepitosa: las máquinas son justas y precisas; el hombre no lo es. ¿Queremos eso? ¿Nos vamos a entregar así de fácil? 


Martín Caparrós, ¿Somos campeones!, El País 05/07/2026


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