La quarta revolució.


Luciano Floridi



Las dos primeras revoluciones tuvieron lugar cuando descubrimos que no estábamos en el centro del universo, con Copérnico, y luego cuando descubrimos que tampoco estábamos en el centro del reino animal, con Darwin. Freud llegó como un tercer gran maestro intelectual, reunió estas dos ideas y dijo: “Miren, voy a traerles una tercera revolución. En realidad, ni siquiera estamos en el centro de nuestra vida mental”. Hay muchas cosas que suceden en nuestra mente, en nuestro subconsciente, de las que no somos conscientes. Cuando estudiaba esta secuencia (no estamos en el centro del universo, no estamos en el centro del reino animal, no estamos en el centro de nuestro espacio mental), me pareció muy coherente describir la revolución digital como una revolución de desplazamiento. Ya no estamos en el centro del mundo informativo. Lo curioso es que dije esto hace décadas, cuando no existían los modelos de lenguaje de gran escala, no existía ChatGPT, ni Claude, ni los agentes artificiales. Pero ya era evidente. Reuní todas las preguntas que uno se hace frente a un nuevo entorno: cada vez más nos vemos como organismos informacionales, y nos acompañan agentes cuya naturaleza es digital. Ahora bien, esos agentes no son inteligentes, no son conscientes. No me malinterpreten, no soy de los que creen en la ciencia ficción. Pero hacen cosas. Actúan, se comportan, aunque no tengan mente, ni entendimiento, ni conciencia; hacen cosas por nosotros, en lugar de nosotros, mejor que nosotros. Y entonces la perspectiva se volvió: necesitamos una cuarta revolución, y esa es la de Alan Turing. Turing inició este cuarto episodio de desplazamiento, y ya no estamos en el centro de la esfera de la información, la infosfera. Tenemos entonces a Copérnico, Darwin, Freud y Turing: cuatro revoluciones sucesivas. Hoy es mucho más sensato considerarnos en la periferia de lo que sucede. Y, si me permiten el chiste, es una manera más madura de vernos. Cuando uno crece y se da cuenta de que ya no es un niño, de que la fiesta no gira a su alrededor, sino que es uno quien hace posible la fiesta para sus hijos. Uno está en la periferia del juego, al servicio de la naturaleza, de la sociedad, de las generaciones futuras, sin olvidar a las pasadas. Esa es una manera mucho más madura de vernos, en lugar de pensar “la humanidad, yo siempre en el centro”. No. Esta no es mi fiesta. Espero que la humanidad absorba esta cuarta revolución con más inteligencia de la que ha mostrado hasta ahora. Porque muchas veces uno escucha a la gente decir: “Tenemos que volver a poner a la humanidad en el centro”. Eso es un error. No porque el centro sea la tecnología, por supuesto que no, sino porque debemos estar al servicio de nuestro prójimo, del medio ambiente, de la sociedad en general y de las generaciones futuras. De esa manera seremos mejores agentes, seremos más morales.

Jorge Fontevecchia, entrevista a Luciano Floridi: "No debemos frenar la IA, sino sumarla de manera inteligente y crítica", perfil.com 05/09/2026


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