Què és l'epistemologia política?



Para mucha gente que estudia filosofía la epistemología es la parte más aburrida de la filosofía, pero no tendría que ser así, ni para quien estudia filosofía ni para la sociedad en general. La llamada posmodernidad tuvo incluso una inquina especial contra la materia, contra la "angst" epistemológica, decía Richard Rorty, que habría caracterizado la modernidad culpable de todos nuestros errores. Se equivocaba gravemente Rorty y el posmodernismo en general. La epistemología está en el corazón de la democracia y cada vez es más urgente plantear debates sobre los aspectos epistemológicos de nuestro ordenamiento social.

La epistemología es una subdisciplina filosófica que trata del conocimiento (cotidiano, social, científico, teórico, práctico), del concepto, de la cosa misma, de su valor, de las formas en que cambia, y otras cosas más o menos técnicas. La epistemología política, por su parte, trata del lugar y de la distribución del conocimiento en las sociedades, de la justicia e injusticia epistémica, de la desigualdad y la precariedad epistémica, del individualismo o las formas sociales de epistemología, de las dicotomías entre expertos y legos, ..., en fin, de cómo el bien del conocimiento, un bien común, es apropiado o, por el contrario, expropiado en las distintas formaciones sociales.

La epistemología política no se practica habitualmente en las comunidades filosóficas. Aunque hubo un movimiento en los años 80 llamado Ciencia, Técnica y Sociedad, en general, los trabajos que se produjeron tenían muy poco de político, muy poco de epistemológico y demasiado de autorreferencia hacia la filosofía de la ciencia, una de las comunidades más cerradas en filosofía de todo el siglo pasado. No puedo exponer en una entrada tan breve lo que podría ser la agenda, el proyecto y el temario de una materia como epistemología política, pero me atreveré a dar algunos brochazos para estimular el interés de quienes pudiera interesarles el debate y la controversia, y también la investigación sobre ella.

La distribución del conocimiento, como ya he indicado, es el tema central: ¿quién y cómo conoce? ¿quién tiene derecho y deber de conocer? Bajo este enorme apartado están las formas en las que el conocimiento se da en la sociedad: conocimiento experto (científico, tecnológico, económico, social, jurídico, militar, ...) y conocimiento lego o cotidiano, el que necesitamos para sobrevivir en cada una de nuestras circunstancias personales, familiares, sociales, mundiales. ¿Son tan claras las divisiones entre expertos y legos en nuestra sociedad? ¿qué relaciones de poder, dominación o, por el contrario, autoridad, ligan a unos con otros? ¿qué conocimiento nos debemos unos a otros? La epistemología social, la epistemología de la dependencia es central para tratar problemas de distribución, en donde nos encontraremos con amplios campos como los de la comunicación, apropiación y participación en la producción, reproducción y distribución del conocimiento.

Un segundo tema es el de la justicia e injusticia epistémica (que tiene mucho que ver con el anterior), donde la cuestión fundamental es el de la autoridad epistémica. ¿a quién se hace caso? ¿en qué palabras confiamos? Miranda Fricker, madre de esta denominación trabajó sobre una novela y película clasicas, Matar un ruiseñor, donde la palabra de un negro no es considerada evidencia porque proviene de un negro. ¿Cuáles son las fuentes de la evidencia? El problema de las víctimas, de los grupos y clases oprimidas es central en este tema. Las cegueras y metacegueras epistémicas, y, por el contrario las luchas por ser vistos, oidos, que tanto ha trabajado el filósofo sevillano José Medina, catedrático en Vanderbilt y una de las grandes voces de la epistemología de la resistencia, son también derivas fundamentales de este tema.

Un tercer tema son las políticas del conocimiento, es decir, cómo los grandes proyectos sociales y políticos tratan el problema de la producción, reproducción y distribución del conocimiento como parte de sus programas. La estrategia neoliberal trata el conocimiento como un mercado de bienes simbólicos, y por ello como un proyecto individualista, competitivo, de generación de capital epistémico. Las estrategias más colectivistas apenas han trabajado este tema, y es una desgracia porque en las sociedades del conocimiento es una cuestión central en la división de lo público y lo privado. No querría hacer sangre, pero la ceguera epistemológica de la izquierda mundial (y española en particular) me duele profundamente.

Un cuarto tema son las epistemologías de la resistencia, es decir, la lucha epistemológica en el espacio social por parte de los grupos oprimidos y subalternos para conseguir ser vistos, ser oídos, ser recordados, ser respetados epistémicamente. De nuevo, el trabajo de José Medina The epistemology of resistance es nuclear y es ya un clásico a los dos años de su publicación. Lo que él llama el pluralismo guerrilla, las estrategias que siguen los grupos subalternos para ser visibles, son una de las grandes aportaciones a lo que, en términos gramscianos, llamaríamos la lucha por la hegemonía, o simplemente la lucha por la democracia.

Un quinto tema son las políticas personales epistémicas. La ética y política de la creencia, es decir, el cuestionamiento radical sobre cómo tratar personal e interpersonalmente el testimonio, la dependencia de las voces de los otros, la dependencia o independencia epistémica.

Un sexto tema son las políticas de la memoria y el olvido. El conocimiento del pasado se ha convertido en uno de los índices centrales del ordenamiento democrático de nuestras sociedades. Qué memorias nos debemos unos a otros, cómo rescatar del olvido las voces que nunca fueron oídas. El problema político del olvido es una de las agendas centrales en las políticas de futuro.

Un séptimo, pero no menor, tema es el de las políticas de investigación e innovación. Las políticas de i+d+i son centrales ya en la gestión del cambio social Es un tema bastante técnico pero que debe ser conocido y debatido en la esfera pública. Es, además, uno de los tres o cuatro temas esenciales de las políticas públicas: economía, educación, sanidad, seguridad, innovación...

En fin, vamos a ello. Espero que se animen las filósofas y filósofos que quieran salir de la caverna.

Fernando Broncano, Por una epistemología política, El laberinto de la identidad 04/01/2016

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