Sòcrates, l'estrany, l'extravagant, l'inclassificable (Pierre Hadot).

Josep Maria Pou representant a Sòcrates
Filosofar ya no es, como lo pretenden los sofistas, adquirir un saber o un saber hacer, una sophia, sino que es cuestionarse a sí mismo porque se tendrá el sentimiento de no ser lo que se debería ser. Ésta será la definición del filósofo, del hombre deseoso de la sabiduría, en el Banquete de Platón. Y este sentimiento mismo procederá del hecho de que se habrá encontrado una personalidad, Sócrates, quien, por su sola presencia, obliga a quien se acerca a él a cuestionarse. Es lo que deja entender Alcibíades al final del Banquete. Es en este elogio de Sócrates pronunciado por Alcibíades en donde, por lo visto, aparece por primera vez en la historia la representación del Individuo, tan grata a Kierkegaard, del Individuo como personalidad única e inclasificable. Normalmente existen, dice Alcibíades,  diferentes tipos en los cuales se puede incluir a los individuos; por ejemplo, el "gran general noble y valiente", como Aquiles, en las épocas homéricas, como Brasidas, el jefe espartano, entre los contemporáneos; o bien el tipo "hombre de Estado elocuente y sagaz": Néstor, en la época de Homero, Pericles, en nuestros días. Pero Sócrates es imposible de clasificar. No se le puede comparar con ningún otro hombre, a lo sumo con los Silenos o con los Sátiros. Es atopos: extraño, extravagante, absurdo, inclasificable, desconcertante. En el Teeteto, Sócrates dirá de sí mismo: "Soy totalmente desconcertante (atopos) y no creo más que aporía (perplejidad)"

(…) Para que se instaure un diálogo que conduzca al individuo a explicarse a sí mismo y su vida, es necesario que quien habla con Sócrates acepte con el propio maestro someterse a las exigencias del discurso racional, digamos: a las exigencias de la razón. Dicho de otra manera, el interés en sí, el cuestionamiento de sí mismo no nacen más que por una superación de la individualidad que se eleva al nivel de la universalidad, representada por el logos común a los dos interlocutores. (42-45).

La definición platónica del filósofo.


Pierre Hadot, ¿Qué es la filosofía antigua?. Fondo de Cultura Económica, México 1998

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