"La primera necessitat del Poder és la mentida" (Agustín García Calvo).

Agustín García Calvo
La realidad es necesariamente falsa; por eso precisamente tiene que estarse reconstruyendo todos los días: desde la televisión, por ejemplo, por boca de los mayores y conformes, en las instituciones pedagógicas, en la prensa. Tiene que estarse reconstruyendo, demostrando con ello que, si bien es la falsificación poderosa, nunca está del todo tan segura de sí misma, precisamente porque tiene que estarse cada día reproduciendo: “Eso es la realidad, muchacho”, como le puede decir un padre típico a sus retoños. “Eso es la realidad”, que quiere decir, cuando bien se mira, “Eso es el Dinero”, porque la forma más perfecta de la realidad es el Dinero, realidad de las realidades, al cual todas las cosas pueden reducirse y con el cual se supone que todas las cosas reales —digamos redundantemente—, se pueden comprar.

Entonces, el ‘no’ se dirige igualmente a la mentira, al descubrimiento de la falsedad de la realidad; pero las dos operaciones no son tan distintas ni separadas, porque el Poder no puede sostenerse si no es por medio de la mentira. Esa es su primer arma: no la policía, no los ejércitos de antaño, no los palacios de justicia. La primera es la mentira, la falsedad en la que se os quiere hacer creer cada día. Todas las demás cosas, todas las pistolas, las ametralladoras, las bombas atómicas, nacen de ahí; sin eso, sin falsificación, no hay Poder que se sostenga. La primera necesidad del Poder es la mentira, de forma que naturalmente quien pretende decir ‘no’ al Poder, rebelarse contra el Poder, está al mismo tiempo obligado a decir ‘no’ a la mentira, a las ideas que os venden: lo uno es lo otro.

Ahora supongo que os hago entender un poco cómo no habéis venido aquí a hablar, sino a hacer. Estamos intentando que ésta no sea una sesión cultural donde se dicen cositas más o menos interesantes, se exponen ideas más o menos filosóficas o científicas; estamos aquí aprovechando este rato para ver si intentamos hacer algo. Y hacerlo es decirlo.

Que no os engañen tampoco nunca haciéndoos creer que se habla para llegar a conclusiones y después, como antaño decían los marxistas, pasar a la praxis, venir a la práctica. Ese método es el propio de las instituciones de la realidad: así se actúa en las reuniones de directivos de una empresa, en los consejos de un consorcio bancario; así se actúa en las reuniones de claustros de las facultades universitarias o de los institutos; así se actúa también, por desgracia, en los Sindicatos Obreros. En cualquier sitio se piensa que se habla para llegar a conclusiones y entonces pasar a la práctica, a ver qué hacemos.

Contra eso os estoy hablando. Hablar es hacer. Precisamente porque el Poder está necesariamente fundado en la mentira y ésta es su primera necesidad, si de verdad nos dejamos hablar y decir ‘no’, estamos ya destruyendo lo primero que hay que destruir, que es la mentira. Todo lo demás vendrá después por su paso, pero lo primero es esto. Si uno, en cambio, intenta hacer cosas, revueltas contra esta forma de Poder o la otra, sin haber entrado a este fondo de la falsificación de la realidad y haber empezado a descreer de la realidad, entonces todas la acciones son inútiles para el pueblo, vuelven a quedar convertidas en maneras de colaboración con el Poder, aunque sean desde la izquierda o desde donde sea, pero, en cualquier caso, ya perfectamente asimiladas.

El primer hacer es este hablar que consiste en decir ‘no’, decir ‘no’ al Poder, que, repito —y ahora dentro de unos pocos momentos vais a decir si este punto está claro— es lo mismo que decir ‘no’ de la realidad, descubrir la falsedad esencial de la realidad, negarse a creer en la realidad.

Agustín García Calvo

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