Cinisme i parrhesía (Michel Foucault).

Diògenes, el cínic.
Que la filosofía debe, no sólo puede sino debe, tener una estructura doctrinal limitada, pobre, esquemática, es lo que los cínicos afirmaban por una serie de razones, razones tocantes a la concepción misma que ellos se hacían de la vida filosófica y de la relación existente entre ésta y la enseñanza de la filosofía. En efecto, para los cínicos, la enseñanza filosófica no tenía en esencia la función de transmitir conocimientos sino, sobre todo, de dar a los individuos a quienes se formaba una instrucción a la vez intelectual y moral. Se trataba de armarlos para la vida, para que pudiesen así afrontar los acontecimientos. (…) Si damos crédito al mismo Diógenes Laercio, los cínicos habían desalojado del dominio de la filosofía la lógica y la física. Sólo consideraban como principio verdaderamente filosófico la moral. Y entre las cosas que enseñaban habían suprimido la geometría y la música.(…)

En esencia, la enseñanza es una enseñanza de lucha, que debe instruir en lo que es necesario en la lucha e indispensable para alcanzar la victoria. Sobre esa base, Demetrio, citado por Séneca, muestra que aquello que en la naturaleza es difícil de conocer sólo está oculto, en el fondo, porque su conocimiento es inútil para la vida. Es inútil saber, por ejemplo, cuál es el origen de las tempestades o por qué hay gemelos. No conocemos esas cosas, y sería muy difícil conocerlas. Están ocultas porque no sirven para nada. En cambio, todo lo que es necesario para la existencia, necesario para esa lucha en la cual debe consistir la vida cínica, está a disposición de todo el mundo. Así, la naturaleza ha dispuesto a nuestro alrededor las cosas más familiares y evidentes para que las aprendamos y podamos valernos de ellas. Le enseñanza cínica es una enseñanza simple, una enseñanza práctica. Es una enseñanza de la que los propios cínicos decían que consistía un atajo, un camino corto. Se repite muy a menudo que la doctrina cínica es un atajo hacia la virtud, un camino corto (sýntomos hodós) (…)

En la pseudo carta de Crates (la carta 21), vemos la siguiente caracterización de los dos caminos a seguir: largo es el camino que conduce a la felicidad por el discurso. El que pasa por los ejercicios cotidianos es un atajo (syntonos). Los que persiguen la misma meta que los perros (los filósofos cínicos), cuando comprueban la dificultad del primer camino, rehúyen a quienes lo invocan. No saben convertirse en perros por ese camino, pues, por naturaleza, el ejercicio es mucho más eficaz que el discurso mismo. Camino corto: el camino del ejercicio. Camino largo: el camino del discurso. Comprenderán, por consiguiente, cómo y por qué la doctrina cínica es tan difícil de identificar, toda vez que la transmisión de la vida cínica se hace en esencia por el camino corto, sin discursos, que era el del ejercicio y el aprendizaje (modelos, relatos, anécdotas, ejemplos) (220-225)

Clase del 7 de marzo de 1984. Primera hora.


Michel Foucault, El coraje de la verdad, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires 2010

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