diumenge, 18 març de 2012

moral autònoma (Kant).


(¿por qué es bueno?) Ésta fue la pregunta ante la cual se vieron los representantes de la ilustración antropológica, por ejemplo Sócrates y Kant, y, por su antagonismo contra la tradición, podía parecer plausible recurrir a una justificación metafísica, es decir, a algo sobrenatural. Así lo hizo también Kant al decir que en la facultad humana de razón hay un núcleo sobrenatural que nos dicta cómo debemos actuar. Él no fue simplemente un metafísico, sino que partió de la antropología, pero pensó que lo humano contenía un factor sobrenatural del que se podía deducir una respuesta a la pregunta por el bien.

(…) Creo que es fácil darse cuenta de que, primero, una necesidad práctica absoluta (la derivada del imperativo categórico) no tiene sentido y, segundo, de que ello sólo se puede entender como teniendo su origen en la idea religiosa de un mandamiento divino. (…) La pregunta no puede tener como meta algo necesario, sino algo sólo posible, para lo que se pueden dar buenas razones. (Antropología como filosofía primera)

Se puede decir, creo, que en cuanto a la moral nos encontramos hoy en una cierta desorientación. Aunque casi todos tenemos convicciones morales bastante fuertes, en general no podemos decir en qué se basan. La razón de esta desorientación es que, mientras antes, tanto en nuestra propia cultura como en las demás culturas, la moral siempre tenía su base en la religión o en la tradición, una tal justificación ya no nos convence. Morales anteriores tenían su base en una autoridad que se aceptaba, la autoridad de Dios o de la tradición o de ambos. Por consiguiente, la moral había sido heterónoma, no autónoma, tenía su fundamento en una creencia y en la obediencia hacia Dios o la tradición, no en un entendimiento y un querer propios. La desorientación en que nos encontramos hoy parece tener su raíz en que por un lado una moral heterónoma ya no nos convence y que, por el otro lado, todavía no tenemos un entendimiento claro de una moral autónoma. La conciencia moral contemporánea consiste en una mezcla de factores de distintas procedencias.

La situación es aún un poco más compleja. Primero, porque algunos piensan con Nietzsche que, dado que una fundamentación religiosa ya no parece posible, tendríamos que renunciar a toda moral. Esto sólo puede parecer posible si se cree que las personas autónomas podrían vivir sin moral. Aquí aparece, como un problema más, la pregunta: ¿por qué necesitamos una moral? ¿y qué, en primer lugar, entendemos por una moral? No sólo no sabemos cómo debemos entender una moral autónoma, sino tampoco qué debemos entender por una moral en general. (El problema de la moral autónoma)

La figura más destacada en esta cuestión (cómo entender una moral autónoma) ha sido sin duda Kant, quien precisamente ha introducido en la filosofía moral la idea de una moral autónoma. Para el pensamiento moral de Kant dos convicciones han sido esenciales: primero, Kant es uno de aquellos filósofos que creen que todos los hombres en todos los tiempos habían tenido una y la misma conciencia moral, y en el caos de Kant esto dependía de que, segundo, él creía que la conciencia moral está basad en lo que él llamó razón práctica pura. Este concepto de una razón pura quedó muy oscuro y no corresponde a lo que normalmente llamamos racionalidad. Yo creo que fue un mero constructo, y concuerdo con Schopenhauer en pensar que la idea de una razón pura práctica en realidad era un intento de secularizar la concepción de un mandamiento moral religioso. Así que, en Kant, el intento de liberarse de una moral religiosa y heterónoma había abortado a medio camino. Esto aparece también en la manera en que Kant entiende la autonomía de la moral. Según él la razón es autónoma porque en ella el hombre se da la ley moral a sí mismo. Pero si examinamos esto de más cerca, significa en Kant que la razón da la ley moral al hombre, de modo que en realidad la expresión “a sí mismo” es un fraude. No es el hombre que es visto como autónomo, su voluntad empírica, sino la razón pura que se encuentra contrapuesta a la voluntad empírica. Así como se decía en la religión que el hombre es bueno cuando obedece a Dios, según Kant el hombre es bueno si obedece a la razón pura, y si el mandamiento religioso había sido heterónomo, el mandamiento de la razón también lo es. (…)

Lo que buscamos cuando preguntamos por una moral autónoma es una concepción moral en que podamos decir qué es lo que yo mismo quiero. Para elucidar por qué la concepción kantiana es insatisfactoria puedo imaginar la situación de un niño precoz que quiere que sus padres le digan por qué se debe comportar según las exigencias morales y por qué debe dar su consentimiento a estas exigencias. Los padres religiosos contestarían: porque son mandamientos de Dios. Obviamente esto sólo puede ser una justificación para el hijo, si cree en Dios. Los padres podrían añadir, por ejemplo: “y Dios es nuestro padre en los cielos”. Si los padres, en cambio, fueran kantianos, también se tendrían que articular, igual que los padres religiosos, en dos proposiciones: primero; son mandamientos de la razón y, segundo, la razón pura es el núcleo de nuestro ser (o algo por el estilo). Pero esta segunda proposición no tendría que convencer al hijo más que la segunda proposición en el caso de la justificación religiosa. ¿Por qué, podría contestar, me tengo que identificar con esta razón pura?

Si se trata de una moral autónoma, los padres no tendrían que recurrir en su conversación con el hijo a un núcleo religioso o metafísico en el ser humano. Dirían simplemente: si lo piensas bien, verás que tú mismo quieres vivir en una relación moral con los otros; no si te consideras como hijo de Dios ni tampoco si te identificas con la razón pura, sino sin un tal “si”: tú mismo lo quieres. Sólo si pudiera hablar así, la autonomía de la moral quedaría demostrada. (El problema de la moral autónoma)

(en la filosofía contemporánea) Sólo Kant tenía una teoría sobre el sentido del deber moral, pero me parece errada. (El problema de la moral autónoma)

El concepte d´una moral autónoma només es pot entendre com autonomia compartida. En Kant l´autonomia és una autonomia de la raó i no de la persona i el seu voler empíric. En el que jo proposo es tracta d´un sistema en el que tots se sotmeten a un conjunt de regles en el que l´autonomia de cadascú queda limitada, però només per l´autonomia igual de tota la resta. Per exemple, la idea d´una autonomia compartida entre dos significaria que cap dels dos vol més poder que l´altre, cap sotmet a l´altre o es sotmet a l´altre, sinó que es troben en una situació simétrica respecte el poder i la submissió. Una societat moral es pot concebre de manera anàloga. Cadascú renuncia a tanta autonomia com calgui per permetre que tota la resta siguin igualment autònoms. (El problema de la moral autónoma)

1. Tal vegada em sembla que la idea d´una moral autònoma hauria de servir com estàndar per avaluar la consciència moral contemporània.

2. Una moral serà autònoma si es justifica de manera autònoma. (El problema de la moral autónoma).

Ernst TugendhatAntropología en vez de metafísica, Gedisa editorial, Barna 2008

1 comentari:

Rosa Bayot ha dit...

De fet, en això es basa la democràcia no? abstenir-se de un cert individualisme x tal de formar part d'un tot