L`ètica heterònoma d'Spinoza.
| Vidal Peña |
Espinosa está pensando la filosofía moral como heterónona. Y, supuesto eso, ¿no habría algo de extraño en llamar Ética a una obra en que la ética no se contempla desde el punto de vista ético? Prescindiendo de interrogaciones retóricas, parece claro que la ética de la Ética es claramente heterónoma; es decir, busca apoyo en otra parte que la ética misma y, siendo así, no cumple el requisito de autonomía de la moral que los filósofos éticos puros suelen considerar un deber postular, al menos desde Kant …
Las propuestas éticas solo pueden ser eI resultado del verdadero conocimiento de la naturaleza humana, y este conocimiento, a su vez, es imposible sin el conocimiento de la naturaleza, en general. Pues Espinosa nunca deja de afirmar con energía que el hombre (y por tanto todo lo relativo a su naturaleza y a la buena o mala conducta que, en vista de ella, se derivan) no es nada “excepcional” dentro de la naturaleza “normal”. Como dice gráficamente -y célebremente- en el prefacio de la parte tercera de la Ética,
eI hombre, por relación a la naturaleza, “no es como un imperio dentro de otro imperio".
Alcanzar sabiduría moral no significa, entonces, instaurar un ámbito excepcional, con leyes propias, a modo de territorio privilegiado donde la Iey común de la naturaleza quede en suspenso. Dicho de otro modo: no habría un “reino de la libertad” que se alzase autónomamente frente al «reino de la necesidad», y entender eso es, precisamente, condición indispensable para la elaboración de una filosofía moral correcta. (111-112)
Vidal Peña, “Espinosa”, en Historia de la ética, vol. 2, Victoria Camps ed., Barcelona, Editorial Crítica 1992
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