dimecres, 8 de juny de 2016

Futur del treball i empreneduria.

El Roto

“Desde el principio de los tiempos, las civilizaciones han quedado estructuradas en gran parte, alrededor del concepto del trabajo. Desde el hombre cazador-recolector de Paleolítico y el agricultor sedentario del Neolítico, hasta el artesano del medievo y el trabajador de cadena de producción de nuestros tiempos, el trabajo ha sido una parte esencial e integral de nuestra existencia cotidiana” (Jeremy Rifkin, Fin del Trabajo, Paidós, 1a. ed., 1996).

El contexto internacional invita a una reflexión colectiva acerca de la situación del trabajo y de las nuevas demandas que la sociedad exige en base al fruto de los ciclos políticos, pero también de los nuevos modelos de negocio en función de los avances de las economías. Según la cita anterior, tomada del artículo “El futuro del empleo llegó y es escaso” de Merco 2.0, el trabajo ha sido hasta hoy el concepto central de las empresas. Sin embargo, cada vez se entiende menos como la labor de una sola persona por el beneficio de una organización, y cada vez se entiende más el avance de su significado.

Cada día se hace más amplio el mundo del freelance (Informe de Infojobs, 2014), profesionales sin un contrato de permanencia, ni exclusividad con ninguna empresa. Actualmente, según un estudio de la OIT, publicado en Cinco Días, un 75% de los trabajadores de todo el mundo desempeñan sus labores como autónomos (independientes o freelance) o temporales, una tendencia que se preveía en alza. Ahora bien, el mundo freelance no es tan “sencillo” como parece. Según el documento “El futuro del trabajo en América Latina”, de Manpower Group, el ingreso de los jóvenes latinoamericanos al empleo informal tiene mucho que ver con la insuficiencias y la calidad en la creación de empleos. El bono demográfico juvenil tiene un promedio de edad de 29 años; y para 2025 no sobrepasará los 35, dejando entrever un riesgo por los problemas estructurales que pueden surgir poniendo en problemas el financiamiento de los servicios públicos y las pensiones en el largo plazo. Además, de acuerdo con el mismo informe, estos jóvenes tendrán, cada vez más, mejores capacidades para ser económicamente productivos: educación, juventud y experiencia laboral. Si esto no se aprovecha y no se dan las condiciones adecuadas, el talento sólo tendrá una puerta de salida: la emigración.

Cada vez más empleos se considerarán innecesarios, pero al mismo tiempo se abren puertas en otras nuevas labores, según en el informe The Future of Jobs, publicado por el Foro Económico Mundial días antes del Foro de Davos 2016. Los empleos que probablemente desaparezcan, de un total de 7.1 millones en los próximos 5 años, serán trabajos de oficina, fabricación y producción, según el mismo informe. ¿El futuro es de la innovación? Los empleos que se crearán tendrán que ver con inteligencia artificial, robótica, nanotecnología e impresión 3D. Sin embargo, el total de nuevos empleos en estas áreas será de 2 millones, es decir, menos de la tercera parte de los que se perderán. Cabe decir que, en España, ni en los momentos de mayor rendimiento económico –año 2000- se ha logrado acabar con el desempleo. Nunca ha bajado del 8 %.

La tecnología debe actuar como facilitador en la disminución de los problemas sociales. La tecnología no debería cambiar solo la forma en que vivimos, sino la forma en que trabajamos, según escribe Ezra Klein para Vox. Y empezar a trabajar pensando en digital bajo una cultura que asuma que estar en las redes sociales no significa ser digital. Sonia Casado, directora general de Accenture Digital, asegura que “es un reto encontrar talento digital, formados en matemáticas y estadística y que además entiendan el negocio y de gestión”. En Latinoamérica, según el informe de Manpower que mencionaba anteriormente, la irrupción de la tecnología está teniendo un papel primordial en la consecución de empleo de los jóvenes. Y, de acuerdo con el mismo documento, “la capacitación tecnológica es un factor inminente de integración curricular debido a la manera en que las TIC están definiendo los procesos de trabajo”. Las exigencias vendrán en la medida en que se pida que se reonozcan los principales huecos estructurales y de sistema, pero no sólo para localizar dónde se falla (educación, corporaciones…) sino también para potenciar las habilidades necesarias y de cultura idiomática que serán la base de una transformación laboral efectiva. Carmen García, directora de IBM Commerce, asegura que “las empresas han de dar tiempo a sus empleados para formarse en esta nueva revolución: “Apelo al medio plazo y a su paciencia en sus inversiones digitales así como al fomento de una cultura digital que anime a la innovación de sus empleados, que les den margen para equivocarse. Solo así protegerán a sus profesionales válidos”.

El rol de analista de datos será, según estiman, el tipo de trabajo que acaparará gran parte de las nuevas contrataciones. Generamos datos continuamente y a cada paso que damos. Pero esos datos, útiles, imprescindibles y también rentables, no tienen valor si no se transforman en conocimiento. Las futuras decisiones estratégicas, políticas y corporativas, pasan por esa transformación de datos. Y, por ello, la mayoría de los nuevos puestos de trabajo requerirán formación en lo que se conoce como STEM, un acrónimo de science, technology, engineering y mathematics. En Latinoamérica, también hay que tener en cuenta que, la base de atracción de talento nacional e internacional, será su imagen y reputación, y también la apuesta estratégica de cultura corporativa basada en… los datos. Por otro lado, una de las sesiones del Foro de Davos titulada “¿Es posible crear 75 millones de emprendedores?” analizó el fenómeno del emprendimiento y cómo éste puede alentarse y estimularse desde los gobiernos y organizaciones y convertirse, así, en una estrategia de contrapeso ante el desempleo global. Pero también, cabe añadir, que es importante cómo potencian su talento los emprendedores latinoamericanos y cómo hay que actuar para ayudarlos, sabiendo que son parte del motor de las economías.

Antoni Gutiérrez-Rubí, El futuro del empleo, El Telégrafo 05/06/2016