dijous, 2 de juny de 2016

Allò digital és l'absolutització del número (Byung-Chul Han).

El Roto

La palabra «digital» refiere al dedo (digitas), que ante todo cuenta. La cultura digital descansa en los dedos que cuentan. Historia, en cambio, es narración. Ella no cuenta. Contar es una categoría poshistórica. Ni los tweets ni las informaciones se cuentan para dar lugar a una narración. Tampoco la timeline (línea del tiempo) narra ninguna historia de la vida, ninguna biografía. Es aditiva y no narrativa. El hombre digital digita en el sentido de que cuenta y calcula constantemente. Lo digital absolutiza el número y el contar. También los amigos de Facebook son, ante todo, contados. La amistad, por el contrario, es una narración. La época digital totaliza lo aditivo, el contar y lo numerable. Incluso las inclinaciones se cuentan en forma de «me gusta». Lo narrativo pierde importancia considerablemente. Hoy todo se hace numerable, para poder transformarlo en el lenguaje del rendimiento y de la eficiencia. Así, hoy deja de ser todo lo que no puede contarse numéricamente. (De la acción al tecleo, 26)

Categorías como espíritu, acción, pensamiento o verdad pertenecen al orden terreno. Tendrán que ser suplantadas por categorías del orden digital. En lugar de la acción se introduce la operación. A esta no le precede ninguna decisión en sentido enfático. La tardanza o la vacilación, que sería constitutiva para la acción, se percibe como una perturbación operativa. Perjudica a la eficiencia. Las operaciones son como átomos (actomes), acciones atomizadas dentro de un proceso en gran medida automático, a las que les falta la amplitud temporal y existencial. (La ley de la tierra, 34)

Tampoco el pensamiento en sentido enfático es una categoría de lo digital. Pero ahora cede el puesto al cálculo. Los pasos del cálculo muestran una forma de proceder completamente distinta de la del pensamiento. Están asegurados contra sorpresas, rupturas o sucesos. También la verdad ofrece hoy un efecto anacrónico ante la transparencia. Vive de la negatividad de la exclusión. Junto con la verdad es puesta en el mismo acto la falsedad. Una decisión produce simultáneamente lo verdadero y lo falso. También la dicotomía de bien y mal descansa en esta estructura narrativa. Es una narración. En contraposición a la verdad la transparencia no es narrativa. Hace transparente, pero no aclara. En cambio, la luz es un medio narrativo. Está dirigida y juzga. Así muestra caminos. El medio de la transparencia es la radiación sin luz. (La ley de la tierra, 34)

Byung-Chul Han, En el enjambre, Herder, Barna 2014