Pensar és duríssim (Víctor Gómez Pin).

El Roto
De ser cierto que la diversidad muda en oposición y finalmente  la oposición se hace contradicción,  la asunción de esta última se convierte en el signo mayor  de  entereza, la cual  se manifiesta ante todo en la fertilidad del pensamiento. Cabe incluso decir que  pensar es la prueba misma de tal entereza, entendiendo por pensar la tensión de  nuestras facultades  a fin de que haya emergencia. Es esta una palabra clave tratándose de pensamiento: emergencia supone indiscutiblemente crisis, pero asimismo novedad, respuesta, que en realidad es el resultado de la activación de los recursos. El asunto no es tanto que lo nuevo suponga contradicción en el edificio de lo  instaurado. Lo importante  estriba   en que  la mente misma sólo es fértil rompiendo  la situación de equilibrio. El  pensar  es precisamente ausencia de reposo; el pensar nada tiene que ver con el control de algo adquirido,  es más bien  la agitación misma del espíritu, confundido éste con el movimiento de las ideas, las cuales no paran, pues propio  de  ellas es precisamente  no parar.
Por eso, como aquí mismo he tenido ocasión de señalar,  pensar es durísimo: pensar  es vencer la inercia que tiende a evitar la emergencia. Pero ésta se impone aunque la subjetividad no siga. Cuando esto ocurre, cuando el sujeto sigue anclado en lo dado, el sujeto se disocia de la razón, el sujeto resiste a su ser, que sin embargo acabará imponiéndose: el pensar no se detiene, sino que se separa y se aleja  del sujeto; el pensar sigue su camino  y el sujeto queda anclado:
 "El  pensamiento especulativo consiste solamente en el hecho de que  el pensamiento retiene en el la contradicción, manteniéndose él mismo en la contradicción, en lugar de   (como hace el pensamiento representativo) dejarse dominar por la misma" escribe Hegel.

Víctor Gómez Pin, Asuntos metafísicos 92, El Boomeran(g), 07/04/2015

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