dijous, 5 de maig de 2016

Per què la filosofía és metafísica? (Victor Gómez Pin).

Sir Arthur Stanley Eddington

"La física actual está nuevamente hecha un lío. En cualquiera de los casos resulta, para mí, demasiado  complicada y preferiría ser un comediante o alguien que nunca hubiera oído hablar de física", escribía en 1946 El físico W Pauli.
Interesante en esta afirmación es el nuevamente. En ese lío se encuentra la física  ya en 1920 (cinco años después del escrito de Einstein sobre el efecto foto-eléctrico) cuando,  reflexionando sobre cuestiones centrales de su disciplina, A. Eddington escribe: "Nos hemos apercibido de que allí dónde la ciencia ha alcanzado mayores progresos, la mente no ha hecho sino recuperar de la naturaleza aquello que la propia mente había depositado en ella. Habíamos encontrado una extraña huella en la rivera del mundo desconocido. Y habíamos avanzado, una tras otra, profundas teorías que dieran cuenta de su origen. Finalmente hemos logrado reconstruir la creatura que había dejado tal huella. Y ¡sorpresa!, se trataba de nosotros mismos."
Eddington sugiere no ya que el problema del ser se encubre tras las más exitosas teorías de la física, sino incluso el problema del ser del hombre. Pues bien:
En un lío estaba también inmersa la física jónica cuando se sintió obligada a pasar de la consideración de los fenómenos del entorno a la consideración del testigo de tales fenómenos, cuando por ejemplo se pasa de hablar del elemento fuego al logos  a cuando como en el aquí varias veces citado texto de Galeno-Demócrito el combate sobre la esencia de la naturaleza de la physis se ha convertido en combate sobre el peso relativo de esas facultades del  observador de la naturaleza que son la percepción sensorial y el intelecto; texto que transcribo de nuevo para que pueda ser comparado con el de Eddington:
"Por mera convención nos referimos al color, y también por convención hablamos de  lo dulce, por convención asimismo nos referimos a  lo amargo; en realidad sólo hay átomos y vacío" afirma el intelecto. Mas al escuchar  tal cosa los sentidos (aistheseis) responden al intelecto: "Pobre intelecto, pretendes vencernos a nosotros que somos las fuentes de tus evidencias. Tu victoria será tu derrota".   
Estos textos dan testimonio de que para abrirse a la interrogación filosófica es suficiente considerar las aporías a las que se ven abocados los  físicos en cuanto dan un paso más allá de la descripción de los fenómenos, en cuanto asumen el peso de las implicaciones de su propia disciplina. Pues, contrariamente a la tesis de los tres estadios de Comte, la filosofía no precede a la ciencia sino que nace de la ciencia, de una crisis de la ciencia. Nace concretamente de una crisis de la física y por eso la filosofía es reflexión tras la física, meta-física.
En  un lío ha estado  de hecho inmersa la física múltiples veces, pero hay líos y líos. Hay crisis que se resuelven en el seno de la propia disciplina. Así  la teoría de la relatividad restringida constituye un marco general que tiene como caso particular el universo newtoniano y un espacio determinado por la métrica euclidiana. De la misma manera la crisis de la irracionalidad de raíz cuadrado de dos conduce a la construcción de los números reales, lo cual   no supone negación de la arquitectura de los números racionales sino inserción de esta en una trama más amplia.
Hay crisis sin embargo que conciernen a los presupuestos mismos de la disciplina y tal es el caso de la crisis que en relación a las ciencias de la naturaleza, se inicia con la dualidad onda-partícula. Se abre allí una suerte de caja de Pandora que conducirá a la puesta en tela de juicio de principios tan arraigados como el de individuación el de determinismo-causalidad el de localidad y el de la realidad de los observables físicos en ausencia de observación de los mismos. Digo puesta en tela de juicio, no pura simplemente exclusión. En estos momentos son  objeto de debate: es objeto de debate aquello que era presupuesto de todo debate. ¿Quién se ocupa de los principios firmes? Se pregunta Aristóteles en la metafísica. La respuesta dada por el Estagirita según la cual sólo al filósofo ocupa tal tarea es indicativa de hasta qué punto los físicos mismos han venido en nuestro tempo a ser metafísicos.
Victor Gómez Pin, Cuando la Física está hecha un lío ... la Metafísica emerge, El Boomeran(g) 05/05/2016