dimecres, 25 de maig de 2016

Limitacions del biopoder (Byung-Chul Han).

Foucault
Según Foucault, desde el siglo XVII el poder ya no se manifiesta como la capacidad que el soberano tiene de imponer la muerte, sino como biopoder. El poder del soberano es el de la espada. Amenaza con la muerte. En cambio, el biopoder trabaja en la «incitación, de reforzamiento, de control, de vigilancia, de aumento y organización de las fuerzas que somete». Tiende a «producir fuerzas, a hacerlas crecer y ordenarlas más que a obstaculizarlas, doblegarlas o destruirlas» (Historia de la sexualidad, La voluntad de saber, México, Siglo XXI, 2005, p. 165). El poder de muerte del soberano deja paso a una administración y un control cuidadosos. El biopoder es, en esencia, de malla estrecha, más preciso que el poder de muerte, que en virtud de su incivismo no representa ningún poder de control. Así, interviene en los procesos y leyes biológicos, por los que la población es encauzada y dirigida.  

Pero el control biopolítico comprende solamente factores exteriores, como la procreación, el porcentaje de mortalidad o el estado de la salud. No está en condiciones de penetrar o intervenir en la psyche de la población. También el Big Brother en el panóptico de Bentham conserva solamente la conducta externa de los habitantes silenciosos, sin lenguaje. Sus pensamientos permanecen ocultos para él.    


Hoy se realiza otro cambio de paradigma. (Psicopolítica, 48)

Byung-Chul Han, En el enjambre, Herder, Barna 2014