dimarts, 31 de maig de 2016

Època digital: una época postpolítica i postmetafísica (Byung-Chul Han).

Hannah Arendt



El verbo para referirse a la historia es actuar. Hannah Arendt entiende la acción como la capacidad de «poner un principio», es decir, el poder de hacer que comience algo completamente otro (diferente). Y eleva la natalidad a la condición de posibilidad de la acción. Cada nacimiento promete un nuevo comienzo. Actuar significa poner (hacer) un nuevo comienzo, hacer que se inicie un nuevo mundo (La condición humana, Barcelona, Paidós, 1993, p. 23). Ante los procesos automáticos a los que está sometido el mundo, Arendt indica que la acción equivale a un «milagro» (Ibíd., p 266). Y, según ella, la capacidad que tiene la acción de «producir milagros» funda «confianza» y «esperanza». Esta dimensión soteriológica de la acción en ningún lugar está expresada «de manera más concisa y bella como en las palabras con las que el texto litúrgico de Navidad “anuncia la buena nueva: nos ha nacido un niño”» (Íbid).   


¿Hoy todavía es posible la acción en ese sentido enfático? ¿No está entregada nuestra acción a aquellos procesos automáticos que ya no pueden interrumpirse ni siquiera por un milagro del nuevo comienzo radical, y en los que nosotros ya no somos sujetos de nuestras decisiones? La máquina digital y la máquina del capital ¿no constituyen una terrible alianza, que aniquila esa libertad de la acción? ¿No vivimos hoy en un tiempo de lo no muerto, en el que se ha hecho imposible no solo el nacer, sino también el morir? La natalidad constituye el fundamento del pensamiento político, mientras que la mortalidad es el hecho en el que se enciende el pensamiento metafísico. La época digital de lo no muerto, vista así, no es política ni metafísica. Es más bien pospolítica y posmetafísica. El mero vivir, que hemos de prolongar a todo precio, carece de nacimiento y de muerte. El tiempo de lo digital es una época posnatal y posmortal. (De la acción al tecleo, 24)

Byung-Chul Han, En el enjambre, Herder, Barna 2014