Suicidi terapèutic.







A pesar de que he pasado épocas malas en mi vida, nunca he contemplado de ninguna manera el suicidio. Pero es más, solo lo he contemplado, paradójicamente, como algo muy positivo. Me explico. En la novela El lobo estepario de Hermann Hesse, el protagonista, Harry Haller, sostiene que ha llegado un momento en su vida en la que ya no puede tener problemas demasiado graves. Si se encontrara con algún problema de naturaleza tan macabra que no tuviera solución, Haller se suicidaría sin más. Esta idea siempre me ha parecido de lo más liberadora: mi vida nunca va a llegar a ser un infierno incurable, porque antes de que eso llegue me habré suicidado. Imaginad una vida en la que el suicidio no fuera una posibilidad, una inmortalidad de la que no hubiera forma de escapar… ¡Eso sí que es un terrible infierno! Dicho de otro modo: no me suicido porque tengo la posibilidad de suicidarme.

Santiago Sánchez-Migallón JiménezHerramientas cognitivas VII, La máquina de Von Neumann 26/02/2025

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