dijous, 13 d’octubre de 2016

Raonar, decidir i respondre (Antonio Damasio)

Resultat d'imatges de Razonar y decidir

Quizá sea exacto decir que el propósito del razonamiento es decidir, y que la esencia de decidir es seleccionar una opción de respuesta, es decir, elegir una acción no verbal, una palabra, una frase o alguna combinación de todo lo anterior, entre las muchas posibles en aquel momento, en conexión con una situación determinada. Razonar y decidir están tan entretejidos que con frecuencia se usan indistintamente. (159)

Los término razonamiento y decisión también implican por lo general que el decisor posee alguna estrategia lógica para producir inferencias válidas sobre cuya base se selecciona una opción de respuesta apropiada, y que los procesos de soporte requeridos para el razonamiento están en su lugar. Entre estos últimos, se suele mencionar la atención y la memoria funcional, pero no se oye nunca ni un murmullo sobre la emoción o el sentimiento, y no se oye casi nada sobre el mecanismo que genera un repertorio de opciones diversas para su selección. (159-160)

Sin embargo, parece que no todos los procesos biológicos que culminan en una selección de respuesta pertenecen al ámbito del razonamiento y la decisión. (…)

Considérese lo que ocurre cuando nos apartamos bruscamente para esquivar un objeto que cae. Existe una situación que requiere una acción rápida (es decir, el objeto que cae); existen opciones para la opción (esquivarlo o no), y cada una tiene una consecuencia distinta. Sin embargo, para seleccionar la respuesta no utilizamos ni el conocimiento consciente (explícito) ni una estrategia de razonamiento consciente. El conocimiento indispensable fue consciente una vez, cuando aprendimos por primera vez que los objetos que caen pueden hacernos daño y que evitarlos o detenerlos es mejor que ser golpeados. Pero la experiencia con tales supuestos a medida que crecimos hizo que nuestro cerebro emparejara de manera sólida el estímulo provocador con la respuesta más ventajosa. La “estrategia” para la selección de respuesta consiste ahora en la activación de la fuerte conexión entre el estímulo y la respuesta, de manera que la puesta en práctica de la respuesta aparezca automática y rápidamente, sin esfuerzo ni deliberación aunque voluntariamente podemos intentar evitarla.

(…) En otros ejemplos, como elegir una carrera, con quién casarse o dónde invertir los ahorros … la complejidad y la incertidumbre son tan grandes que no es fácil conseguir predicciones fiables. (160-161)

El dominio personal inmediato es el que está más cerca de nuestro destino y el que implica la mayor incertidumbre y complejidad. Hablando en general, dentro de este dominio decidir bien es seleccionar una respuesta que en último término será ventajosa para el organismo en términos de su supervivencia y de la calidad de dicha supervivencia, directa o indirectamente. Decidir bien también significa decidir prontamente, en especial cuando el tiempo es indispensable, y, al menos, decidir en un marco temporal que se estima apropiado para el problema inmediato. (162)


Antonio R. Damasio, El error de Descartes, Crítica, Barna 2001