dilluns, 10 d’octubre de 2016

Petita història del "neoliberalisme".


En España, en el siglo XX el liberalismo se ha leído desde la moral, pero cada vez más se asocia al neoliberalismo, una doctrina que defiende la mínima intervención estatal y el libre mercado. El término es un cajón de sastre. A veces se usa (al criticar, por ejemplo, la cultura del consumismo o el emprendedurismo) como un sinónimo de capitalismo. 

El neoliberalismo no siempre ha significado lo mismo. En los años treinta del siglo pasado, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt intentó reformular desde la izquierda, durante el New Deal, el significado económico de liberal. Históricamente había significado la defensa del libre mercado y la libertad económica, un Estado pequeño, la mínima intervención estatal, la libre competencia. Roosevelt lo convirtió en lo contrario: la defensa del Estado como impulsor del crecimiento, el aumento del gasto público y de los impuestos, la defensa de lo público, el Estado grande. Sus críticos en la derecha, entonces, se autodenominaron neoliberales para defender el significado original de liberal. Otros, en cambio, denominaron neoliberales a los partidarios del New Deal.

Roosevelt ganó su batalla y desde entonces el término liberal es propiedad del Partido Demócrata y sinónimo de progresista, pero el concepto neoliberal ha cambiado de manos. En 1951, el Nobel de Economía Milton Friedman escribió un ensayo en defensa del neoliberalismo. En él se queja de que la opinión pública ha aceptado la definición de liberalismo de Roosevelt con demasiada facilidad: “Para los estándares del siglo XIX, somos todos colectivistas más o menos.” Friedman defendía la ortodoxia fiscal y monetaria, la defensa de la competencia y el libre mercado. Pero lo defendía en una época de gasto público elevado y políticas keynesianas, y el concepto neoliberalismo no acababa de cuajar.

En 1982, una serie de intelectuales afines al partido demócrata, con el soporte de la revista progresista The New Republic, volvió a resucitar el término para reivindicarlo desde la izquierda. Sus ideas anticipaban el socioliberalismo centrista de Clinton y Blair. Tampoco cuajó. La Tercera Vía seguía considerándose socialdemócrata, y el neoliberalismo pasó a ser definitivamente, tras las victorias de Reagan y Thatcher, lo que es ahora: la ideología de la austeridad.

En muchos aspectos, el neoliberalismo es contrario al liberalismo. Suele tener posturas acientíficas en aspectos como fiscalidad o política monetaria, y desprecia la evidencia que hay sobre la desigualdad o la pobreza. Se vende como ciencia pero no es más que ideología. A veces, en su obsesión con el libre mercado, olvida el liberalismo político, y sus ideas de pluralismo, antiautoritarismo, libertades individuales y laicismo. En la España contemporánea, liberalismo y neoliberalismo se usan de manera indistinta. El concepto liberalismo no ha conseguido asentarse conceptualmente del todo. En España, el liberal es de capilla: ley, orden y no me subas los impuestos. No es algo muy revolucionario.

Ricardo Dudda, Neoliberalismo no es liberalismo, Letras Libres 15/09/2016

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