dimarts, 17 de maig de 2016

Ulisses i les sirenes.


La Odisea, la epopeya del poeta griego de la Antigüedad Homero, narra las aventuras de Odiseo (Ulises en la versión romana), rey de una pequeña y escarpada isla situada en la costa occidental de Grecia llamada Ítaca. El rey deja allí a su nueva esposa, Penélope, y a su hijo y se embarca para luchar en la guerra de Troya. Inesperadamente, la guerra se prolonga muchos años -y Odiseo emprende el viaje de vuelta a cas, que resulta ser un periplo repleto de aventuras fantásticas, con nuevos amores, terribles batallas y enfrentamientos con monstruos terroríficos-. Cuando finalmente parece poder regresar a casa con los marineros que le quedan, el barco se acerca a las mitológicas sirenas, cuyas voces y cantos irresistiblemente seductores hechizan de tal manera a los marineros que pasan por allí que sus barcos chocan con las rocas y se ahogan.

Odiseo deseaba desesperadamente oír los cantos de las sirenas, pero era consciente de los riesgos. En el que es uno de los relatos más antiguos del mundo occidental en que se describen planes para resistir la tentación. Odiseo ordena a sus marineros que lo aten fuertemente al mástil de la nave y no intenten desatarlo -"Y si os suplico que me desatéis, apretad aún más mis ligaduras"-. Y para proteger a los marineros y asegurarse de que estará en todo momento bien atado, ordena a los marineros taparse los oídos con cera. (63)

Walter Mischel, El test de la golosina, Cómo entender y manejar el autocontrol, Círculo de Lectores, Barna 2015