dilluns, 14 de març de 2016

Estem davant de la fi de la democràcia?

El Roto
El mundo no es hoy de ninguna manera más seguro de lo que lo era después de la Segunda Guerra Mundial, al contrario. Lo agitan muchos peligros y sombras de temor, en parte producidos precisamente por determinadas ficciones de la democracia. Comenzamos a darnos cuenta de que los principios insignes eran ficciones, no promesas ciertas sino metas difíciles. La democracia pierde inexorablemente crédito, mordiente y prestigio; los ciudadanos, que se han puesto a “curiosear alrededor” de los cimientos de ese edificio, empiezan a descubrir que algo no funciona. Mientras tanto, por el contrario, alguno se aprovecha de esas debilidades para adquirir poder, para enriquecerse con desmesura acrecentando la pobreza de los demás, para violar sistemáticamente las reglas del juego. En medio de ese torbellino, los ciudadanos reaccionan de modos diversos: con respuestas extremas, con la apatía, la desconfianza, el desplome de la participación y el absentismo electoral. (…)

Hay quien sostiene que los regímenes políticos tienen ciclos de duración constante: cincuenta o sesenta años. Los economistas, casi todos, piensan lo mismo a propósito de los hechos económicos. ¿Qué también el “ciclo democrático” ha llegado a su término? Si así fuese tal vez deberíamos estar hasta satisfechos: nada de setenta años, el ciclo de la democracia ha durado ¡más de dos siglos! La globalización ha trastornado fatalmente las cartas de ese juego laborioso y comprometido.

Lo mismo que el socialismo es visto a menudo como un régimen adecuado para los países pobres, así también la democracia comienza a parecer adecuada para los paíse en vías de modernización. Una vez conseguido ese resultado, se diría, el paradigma democrático ya no sirve y es sustituido por otra cosa distinta.

Es probable que los nuevos protagonistas, las nuevas masas, las nuevas costumbres, los nuevos sentimientos sociales, las expectativas y los miedos que el mundo globalizado ha sacado a la luz requieran realmente un modelo político nuevo. Que se trate de una puesta al día de la democracia o de algo dramáticamente distinto es una cuestión que hoy nadie es capaz de prever.

Roma y París, 2013-2015



Raffaele Simone, El hada democrática: Por qué la democracia fracasa en su búsqueda de ideales, Taurus, Madrid 2016