130: Manuel Delgado, Salir







Henos aquí, prisioneros en nuestro hogar, eso que nos hicieron creer que debía ser nuestro único y último refugio frente a las inclemencias de una vida urbana imaginada tantas veces como inhumana y desoladora. Nos dijeron los predicadores, las autoridades, los urbanistas y los rumores que ahí afuera solo había maldad, pecado y peligro, más en este momento que nunca. Ahora echamos infinitamente en falta la intemperie, la física, pero también aquella otra que nos dejaba a merced de desconocidos o conocidos de vista que nos aguardaban siempre a la salida y que, de pronto, no están. De ahí ese ritual diario que nos hace salir aunque solo sea a los balcones cada noche para aplaudir a quienes se arriesgan por nosotros y, al tiempo, para recordarnos mutuamente que estamos ahí y existimos. Es la calle que nos llama a gritos.
https://elpais.com/elpais/2020/03/28/seres_urbanos/1585381326_595535.html?fbclid=IwAR0hgvpm7pEfv5GZzhPgR_CkaJKshCPAp7EDu5FMylpf59K9fp4FlQtH94U

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