dijous, 3 de març de 2016

Llegir a Heràclit.


Aquello de que no es posible bañarse dos veces en el mismo río por esto y lo otro es el dicho más famoso atribuido a Heráclito. Sin embargo, el pasaje no está en ningún sitio, y todo el mundo habla de oídas. Y como también Plutarco repite lo del río y el baño atribuyéndolo a Heráclito, he indagado un poco.
 
La cita original (DK 22 B 12) se debe a Cleantes, el filósofo  que dirigió la Stoa durante más de treinta años. Cleantes dice que Zenón, el fundador de los estoicos, coincide con Heráclito en la descripción del alma cuando la define como “exhalación sensible”, porque cuando Heráclito quiere mostrar que las almas exhaladas se convierten en conscientes, las compara con un río de este modo:
“Sobre aquellos que se meten en el mismo río pasan aguas siempre distintas y las almas se alzan exhaladas de lo húmedo”. 
  Ya sabemos que Heráclito era llamado “el oscuro” y sus comparaciones no siempre se cogen a la primera, pero no habla de la imposibilidad de bañarse dos veces en un río. La segunda parte de la comparación se desecha en la versión de Gredos porque “no puede corresponder a Heráclito”. Y no puede, dice, porque “exhalar” y “exhalación” no aparecen en textos anteriores a Aristóteles. La tontería mejora cuando uno lee en Aristóteles De An. 405a 25: “Y también Heráclito dice que el principio es el alma, dado que es la exhalación en que consisten todas las cosas; y es la cosa más incorpórea y que siempre fluye”. O sea, no es que “exhalación” aparezca en efecto antes de Aristóteles, sino que el propio Aristóteles asegura que Heráclito dijo que el alma es una “exhalación”. En justa coherencia, la versión de Gredos que padece mi anaquel también ignora el pasaje donde Aristóteles nos informa de que, según Heráclito, el alma es la cosa más incorpórea y que siempre fluye.
 
La comparación entre el río que hace fluir sobre el bañista aguas siempre distintas y las exhalaciones de las almas ha sido en general malentendida o pasada por alto. El alma heraclítea es un principio vital y racional que está en el aire y que penetra en el hombre por inhalación. Las aguas siempre distintas que fluyen sobre el bañista son como las almas que constantemente se exhalan de lo húmedo y que los hombres inhalan. Eso les permite vivir y sentir, porque las almas son “exhalaciones sensibles”. Por eso se sienten incontables cosas siempre distintas, porque se vive tantas veces como se respira. También las almas que exhalan los hombres se convierten en conscientes y entran en el flujo de exhalaciones que se elevan en el aire que exigimos. Así que, semejantes al bañista sobre el que pasan aguas siempre distintas, están los hombres sumidos en el flujo de almas exhaladas.
 
¿Por qué se ha malentendido tradicionalmente la comparación de Heráclito? La culpa es de Platón, que la leyó por encima y quedó prendado de las aguas siempre distintas, como si nunca hubiera leído ese plural y jamás pensado que por un río pudiera pasar más de un agua. “Heráclito dice en algún sitio que todo se mueve y nada permanece, y comparando las cosas con la corriente de un río dice que no es posible bañarse dos veces en el mismo río.” En realidad Platón recuerda su impresionante deducción personal, no la comparación de Heráclito. Y todos los que repiten lo del imposible baño repetido siguen la corriente platónica de Cratilo 402a.
 
Se ve que Platón apenas leyó a Heráclito, pero lo identificaba con su  descubrimiento fascinante de los baños irrepetibles. Aristóteles, al menos, parece haberlo leído. Pero el que mejor lo leyó y entendió fue Cleantes, que no sólo informa que la doctrina estoica del alma viene de Heráclito, sino que cita el pasaje literal. Y, claro, Heráclito era un poeta.

Eduardo Gil Bera, El río de Heráclito, El Boomeran(g) 25/02/2016