Nietzsche contra el fanatisme.
No, no es lo mismo "voluntad de poder" que "fanatismo". Este último, según Nietzsche, es un impedimento claro para que el hombre pueda evolucionar y superarse a sí mismo. "El fanatismo implica un compromiso apasionado con una identidad o causa", explica Katsafanas. "En segundo lugar, el fanático se resiste dogmática y obstinadamente a cambiar de opinión, por más que le señales las incoherencias en sus puntos de vista. "Y, por último, los fanáticos están dispuestos a recurrir a métodos extremos, como la violencia, la subversión o la alteración del orden social, con tal de llegar a sus objetivos".
Al margen del fanatismo, se encuentra la "devoción", que vendría a ser lo que Nietzsche pretende derribar, al haber diagnosticado que la sociedad occidental estaba presa de sus propias limitaciones tras privilegiar lo que se consideraba moralmente débil sobre lo fuerte. Pero, "a diferencia de la devoción, el fanatismo se distingue por tener una gran necesidad de certezas que actúa como mecanismo de autoprotección, manteniendo una fuerza frágil al ignorar o suprimir cualquier amenaza posible", sostiene el experto. Por tanto, el fanatismo sería una inversión de esa voluntad de poder, al encontrar una gran fragilidad teórica en el fondo de su discurso que no se puede sostener con falsas demostraciones de fuerza. "El fanatismo es la única 'fuerza de voluntad' que incluso los débiles e inseguros pueden alcanzar", escribió Nietzsche.
En palabras más llanas, fuerte es aquel que es consciente de sus flaquezas intelectuales y pese a ello es capaz de tolerar la ambigüedad intelectual e ideológica. Como explica Katsafanas, "Nietzsche nos animó a deshacernos del deseo de llegar a narrativas simplistas y totalizadoras e identidades estables y unificadas, instando a convertirnos en 'espíritus libres', en sujetos existencialmente flexibles que puedan dedicarse a causas sin rigidez, tolerando las incertidumbres y frustraciones la vida, viéndonos a nosotros mismos como múltiples". En este sentido, "tendríamos que dejar de experimentar la ambigüedad e incertidumbre como amenazas, dejando de proyectar nuestros fracasos e insatisfacciones personales hacia fuera".
Enrique Zamorano, El triunfal regreso de Nietzsche como fetiche intelectual de la extrema derecha, elconfidencial.com 12/03/2024

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