Adéu al dret internacional.





En el abandono de la justificación moral radica la inquietante novedad de Trump. No quiere decorarse. No está para hipocresías. El poder desnudo como argumento. Lo teorizado por Carl Schmitt. Lo atribuido a Mao: «El poder no radica en las razones, sino en la punta del fusil». Y a Stalin: «¿Cuántas divisiones tiene el papa?». Al principio, algunos entre nosotros celebraron que chuleara a Colombia y a México. Luego, ya no tanto. Para sus entusiastas, una virtud: le echa pelotas. Tienen razón. Y eso es lo malo.

Este es el mundo hipócrita en extinción: se ejercía el poder de las armas, pero no se invocaba. Una mala noticia. La hipocresía es una conquista civilizatoria. Un modo de honrar, esquinadamente, principios morales. El tributo que el vicio rinde a la virtud. El pequeño resquicio moral para un derecho internacional que nunca nadie ha respetado. Minúsculo, cierto, pero, mientras existía, proporcionaba un lugar a la esperanza.

Félix Ovejero, Trump: el desolador fin de la hipocresía

muro de Facebook 09/01/2026

<iframe src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Ffelix.ovejero%2Fposts%2Fpfbid02YaiJHe5s1EHiYugmX2RYkFxo7kUCnEbYx1cNMzvbQ8Auv13ETRBchtwcR2P6p2kql&show_text=true&width=500" width="500" height="294" style="border:none;overflow:hidden" scrolling="no" frameborder="0" allowfullscreen="true" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; picture-in-picture; web-share"></iframe>


Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

Percepció i selecció natural 2.

El derecho a mentir

La ciència del mal (Simon Baron-Cohen).