Per què ha fracassat el liberalisme? (Leon Wieseltier)
Creo que la oposición al liberalismo, el miedo al liberalismo, el momento posliberal y los pensadores posliberales… todo eso se basa en un supuesto fundamentalmente erróneo: que una visión política del mundo puede responder a todas tus necesidades. El liberalismo no fue diseñado para proporcionar satisfacción espiritual. No fue diseñado para proporcionar satisfacción religiosa, filosófica o psicológica. El liberalismo no es una visión totalista del mundo. De hecho, es una visión antitotalista.
Lo que me preocupa no es solo la “tentación totalitaria” de la que hemos escrito, sino la tentación totalista. La gente espera demasiado de los marcos políticos, pone una carga demasiado pesada sobre la política. Durante décadas, liberales y conservadores estuvieron de acuerdo en el principio de los límites de lo político. Ambos bandos entendieron –desde Mill hasta Oakeshott– que no toda la vida es política.
La tentación de absorber toda la vida en la política, o, a la inversa, la insistencia en que tu gobierno exprese y encarne tus creencias, valores, sueños y fantasías más profundos es: a) peligrosa, y b) un examen que el liberalismo siempre va a reprobar. Porque el liberalismo es demasiado sofisticado y sabio como para pretender que una doctrina política puede satisfacer la totalidad de las necesidades y aspiraciones humanas.
No hace falta decir que las frustraciones de la gente con el liberalismo son en parte las frustraciones de quienes quieren respuestas definitivas. Uno de los problemas que tenemos –especialmente en sociedades grotescamente complejas y aceleradas– es que la gente ya no sabe vivir en una situación inconclusa. Es muy difícil vivir con incertidumbre. Es muy difícil depender de distintas fuentes para distintos aspectos del propio ser. La gente quiere “el paquete completo”. Y el liberalismo no te da el paquete, ni lo promete.
Lo que el liberalismo promete son arreglos sociales justos, procesos políticos ordenados y decentes, y una cierta concepción de la dignidad intrínseca de cada ser humano: algo de lo que todo régimen autoritario despoja a sus ciudadanos, lo admita o no. Eso es más o menos todo. El resto debes encontrarlo en tus lugares de culto, en tus museos, en tus dormitorios, en tus escuelas: donde sea que los seres humanos encuentren los significados de la existencia.
Y nada de eso significa que el liberalismo sea superficial o meramente procedimental. Hay muchas caricaturas y calumnias sobre el liberalismo. Todo lo que dice el liberalismo es: aquí no encontrarás todo lo que necesitas. Pero encontrarás una buena posibilidad de justicia, si tienes paciencia. Encontrarás orden político. Encontrarás un sistema que te promete respeto, y el respeto –entendido como emoción política– es algo verdaderamente digno de explorar, porque es muy raro. Hay amor, odio, solidaridad… pero el respeto es infrecuente como virtud política.
Leon Wieseltier, Intervenció taula rodona El malestar en las sociedades liberales, Letras Libres 01/01/2026

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